Un nuevo sistema de etiquetado, que verifica la potencia de la vacuna oral contra la poliomielitis, podrá aplicarse también a otras vacunas, aseguraron hoy fuentes científicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicó el miércoles el éxito de las pruebas realizadas con las nuevas etiquetas en recipientes de vacuna de poliomielitis, y representantes de la agencia informaron que la vacuna contra el sarampión es la siguiente en la lista.
La etiqueta probada indica con un cambio de color la pérdida de eficacia de la vacuna por excesiva exposición al calor.
El nuevo sistema permitirá el ahorro de unos 10 millones de dólares por año y pone en condiciones a la OMS de alcanzar su objetivo de erradicación de la poliomielitis en el 2000. Más de 300 millones de niños fueron inmunizados contra esa enfermedad en 1995.
Carol Bellamy, directora ejecutiva del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), destacó que se podrán conservar en adelante dosis de vacunación que eran descartadas por ignorarse si todavía mantenían su poder inmunizante.
La aplicación de esa etiqueta térmica a la vacuna contra el sarampión, que ya comenzó en Gran Bretaña, será general en 1998.
Luego se extenderá a otras vacunas de similar sensibilidad al calor y, por último, a otras, más estables, como las que se emplean contra la difteria, el tétanos y y la hepatitis B.
El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más comunes, y el último año afectó a 42 millones de personas. Mientras, la tuberculosis es causa de tres millones de decesos por año y su incidencia aumenta.
"Estas nuevas etiquetas harán la vida más fácil para todos. Garantizarán la eficacia de las vacunas en el momento de su uso y evitarán pérdidas innecesarias", afirmó Peter Evans, director de la Unidad de Suministro de Vacunas de la OMS.
Todas las vacunas se deterioran por exposición al calor. Normalmente, son almacenadas en refrigeradores o en hielo para conservar su poder.
Una fórmula química especial determina el oscurecimiento de la etiqueta al ser expuesta a la misma temperatura que debilita el poder de las vacunas.
Según normas de la OMS, toda vacuna debe resistir al menos durante 48 horas una temperatura de 37 grados centígrados. La mayoría de los fabricantes logran un margen de seguridad de cuatro días.
El uso de las nuevas etiquetas permitirá prescindir del empaquetado en hielo de dosis destinadas a áreas remotas, dado que podrá conocerse su estado de conservación tanto en el momento de salida como de entrega.
La nueva tecnología comenzó a desarrollarse en 1976, para aplicarse en la industria de la alimentación. Pero ese sector perdió interés y las tareas se interrumpieron hasta principios de esta década, cuando la OMS consideró su uso en la industria farmacéutica.
Los ensayos finales estuvieron a cargo de un conjunto de organizaciones públicas y privadas entre las que se cuentan la OMS, UNICEF y la Agencia para el Desarrollo Internacional, de Estados Unidos.
También intervinieron Rexam Labels, de Gran Bretaña, y el Programa para una Tecnología Adecuada en Salud, Life lines Technology Inc y la corporación 3M, de Estados Unidos. (FIN/IPS/tra-en/jp/ff/he/96)


