Nigeria ocupó el primer lugar entre los 54 países que abarcó un estudio sobre la corrupción en todo el mundo, realizado por la organización Transparencia Internacional (TI).
El poco envidiable récord de Nigeria -atribuido por esta organización de lucha contra la corrupción con sede en Berlín-, surge a la luz pública en momentos en que el hombre fuerte del régimen militar, general Sani Abacha, encabeza una campaña de guerra a la corrupción en este país de Africa occidental.
Los críticos del régimen afirman que el presidente Abacha es una de las personas menos calificadas para postularse como campeón de una cruzada contra la corrupción en Nigeria.
Según TI, el informe se hizo en base a información proporcionada por empleados de empresas multinacionales, lo que permitió evaluar el nivel de corrupción de los países investigados.
Tal como era previsible, la publicación de estas revelaciones en la prensa independiente de Nigeria enfureció al gobierno, que pretende extraer capital político de su campaña anti-corrupción.
Abacha ha hecho que los tribunales indaguen el papel cumplido por algunos de los principales empresarios del país en el colapso que sufrió un alto número de instituciones financieras en los últimos años.
El ministro de Información, Walter Ofonagoro, descalificó el informe como algo espúreo y dijo que forma parte de una campaña de desprestigio contra Nigeria.
Sin embargo, a juzgar por los sondeos aparecidos en la prensa, muchos nigerianos parecen estar de acuerdo con las afirmaciones de TI. Un diario de alcance nacional que el martes fue el primero en publicar los datos del informe, también incluyó un interesante muestreo de opiniones.
"No es ninguna novedad que Nigeria es el país más corrupto", contestó el empresario George Okudu, quien se refirió a la forma en que los funcionarios consideran el soborno como un beneficio aceptable.
La política nigeriana -tanto entre los civiles como entre los militares- está contaminada hasta el tuétano. Los votantes aceptan dinero de los políticos porque creen que cualquiera que sea electo recibe licencia para espoliar el tesoro y no será llamado a responsabilidad.
El propio Abacha admitió recientemente en público que varios miles de millones de dólares han ido a parar a los bolsillos de funcionarios del Estado durante varios años.
El Tribunal de los Bancos Fallidos es parte de la ofensiva de Abacha, que está llevando ante la justicia a gran cantidad de banqueros, empresarios y altos dirigentes políticos y jefes tradicionales, a los que la gente creía intocables.
La mayoría de los nigerianos no olvida, sin embargo, que los oficiales militares han detentado el poder durante 26 de los 36 años de vida independiente de Nigeria.
Si impera una cultura de corrupción, dice la gente consultada, la culpa corresponde a aquéllos que han estado en el poder. Y el propio Abacha formó parte del sector gobernante desde 1985, hasta que tomó personalmente las riendas del gobierno en 1993.
Para ser justa con los funcionarios corruptos, sin embargo, TI señala que las multinacionales que operan en los países en desarrollo deberían asumir parte de la culpa, por condescender y promover la corrupción. (FIN/IPS/tra-en/oo/oa/arl/ip/96)


