Las naciones de Europa oriental fueron cortejadas hace cinco años por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) -alianza defensiva occidental- con la oferta de una asociación militar para la paz.
Eran tiempos de euforia, que siguieron a la caída del Muro de Berlín y del régimen comunista ortodoxo. Cinco años más tarde, aún no se ha fijado la fecha de la boda y ambas partes parecen pensar dos veces antes de formalizar el contrato.
Esa incomodidad se hizo evidente en Berlín el lunes y martes de esta semana, cuando se reunieron los ministros de Asuntos Exteriores de los países de la OTAN con sus homólogos de los estados europeos que formaban parte del bloque soviético.
"Esta política no va dirigida contra nadie", dijo Helmut Kohl, jefe del gobierno alemán, a los ministros de los países ajenos a la OTAN que forman el Consejo de Cooperación del Atlántico Norte (NACC) junto con sus 16 colegas de la Alianza.
"Pero a la vez nadie tiene el derecho de vetarla", agregó Kohl en una obvia referencia a la oposición de Rusia.
Los ministros invitados sintieron el primer día que "se hablaba más de ellos que con ellos", tal como caracterizó un observador a la reunión del NACC, creado en 1991.
El segundo día, reservado a consultas entre los ministros, la estrella fue el titular de Asuntos Exteriores de Rusia, Yevgeny Primakov. Todas las miradas se fijaron en lo que Moscú podía pensar -tan cerca de la crucial elección presidencial del día 16- sobre las ideas de ampliación manejadas en la OTAN.
Finalmente pareció que los ministros escucharon aquello que querían escuchar.
De acuerdo con Klaus Kinkel, ministro alemán, Primakov les dijo que Rusia no pone objeciones básicas al deseo de otros países de incorporarse a la OTAN o asociarse con ella, pero se opone decididamente a que las fuerzas de la Alianza se aproximen a las fronteras rusas.
Kinkel agregó que Rusia, sin embargo, está dispuesta a discutir una solución de compromiso. Sin perjuicio de lo cual el ministro alemán se preocupó de desvirtuar cualquier conclusión de que la puerta de la OTAN esté ahora abierta al pronto ingreso de los países del Pacto de Varsovia, el ex bloque militar soviético.
Al contrario de Kinkel, el ministro francés Hervé de Charette dijo no haber detectado cambio alguno en la previa posición rusa de oposición radical a la ampliación de la OTAN. Un juicio similar fue expresado por altos diplomáticos estadounidenses.
En total son 14 los países que habiendo sido aliados militares e ideológicos de la disuelta Unión Soviética, han expresado interés en ingresar a la OTAN. Sin embargo, sólo tres de ellos – Polonia, Hungría y la República Checa- podrían ser aceptados en una primera etapa, el año próximo.
La decisión de la OTAN será adoptada cuando ya estén olvidadas las elecciones presidenciales que este año condicionan la política interna en Rusia y Estados Unidos.
La solicitud de aquellos tres países es respaldada en primer lugar por Alemania. Sin embargo, incluso Bonn se niega a acelerar el paso y crear nuevas tensiones con Moscú.
Alemania apoya la política de ampliación de la Alianza, que también goza del respaldo general de los parlamentos y los pueblos de los Estados miembros del pacto atlántico.
No obstante, la seguridad europea requiere una contribución constructiva de Rusia y Ucrania a través de la cooperación y los lazos de asociación.
Por esa razón, Kohl agregó que "debemos tomar en consideración los intereses de esos países en el campo de la seguridad y mantener buenas relaciones con ellos".
La OTAN aún debe decidir cuándo y quiénes serán los protagonistas de la ampliación, pero de acuerdo con un estudio de la organización al que tuvo acceso IPS, esa ampliación "va a reforzar la estabilidad y la seguridad de todos los países del área euroatlántica".
Entre otras cosas, según el documento, la ampliación afianzará las reformas democráticas, incluyendo el control democrático de las fuerzas militares. Además fomentará normas y hábitos de cooperación, consulta y búsqueda del consenso, que caracterizan a las relaciones entre los actuales aliados.
Los primeros pasos en esa dirección se encaminan a través del "diálogo individual", según el informe. (FIN/IPS/tra-en/raj/fn/arl/ip/96)


