BRASIL: Condenado a pena máxima asesino de niños

La justicia brasileña condenó hoy a 30 anos de cárcel al policía militar Marcus Vinicius Borges Emmanuel, principal acusado por la "masacre de Candelaria", en la cual ocho "niños de la calle" fueron asesinados y otros seis heridos.

En realidad, el fallo, decidido 24 horas después de iniciado el juicio, atribuyó al reo un total de 309 años de cárcel, sumándose las condenas por participación calificada en seis asesinatos y cinco tentativas de asesinato, además de "lesiones físicas graves" provocadas en los niños.

Como en Brasil el máximo es de 30 años, el policía fue condenado a esa pena. El juez lo condenó también a pagar los costos del proceso y aclaró que no podrá recurrir a la sentencia en libertad.

Pero la abogada del policía, Sandra Bossio, previó que Emanuel podrá pasar rápidamente a un régimen de prisión "semiabierta", que permite salir de la cárcel durante el día. La legislación penal concede ese beneficio a los reos primarios con buen comportamiento que hayan cumplido un sexto de la pena.

El policia ya cumplió dos años y ocho meses de prisión y estuvo trabajando en la cárcel, lo cual le será descontado de su condena, sostuvo la abogada.

Eso no seria posible si el delito hubiera sido cometido después de septiembre de 1994, cuando se aprobó una legislación brasileña que castiga más severamente los crímenes calificados de "hediondos", como las masacres de ninos, de indios y otras violaciones a los derechos humanos.

Es "un absurdo" que la ley permita salir de la cárcel a un asesino condenado a la pena máxima tras cinco años de prisión que pueden reducirse por buen comportamiento, se indignó el sociólogo Herbert de Souza, líder de varias campañas nacionales en favor de la niñez, la reforma agraria y contra el hambre.

Ello representa la continuación de la impunidad y un estímulo a nuevos crímenes, especialmente por parte de policías cuyo deber es proteger la vida de los ciudadanos, destacó de Souza, reclamando modificaciones al código penal.

La masacre de Candelaria ocurrió el 23 de julio de 1993 en una plaza céntrica de Río de Janeiro. Ya son ocho los acusados por ese hecho, de los cuales siete son policías militares. Otros tres serán juzgados el 27 de mayo y otros no fueron enjuiciados.

El condenado este martes y un ex policía militar, Nelson Cunha, confesaron haber participado del crimen, aunque buscaron reducir su responsabilidad directa en las muertes. Emanuel admitió haber disparado sólo a un niño.

Los dos negaron la participación de sus tres colegas enjuiciados, lo que hace más difícil su condena en el juicio fijado para el 27 de mayo.

Numerosos representantes de organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos nacionales y extranjeras siguieron el juicio, exigiendo el fin de la impunidad de los responsables de masacres.

En los diez últimos años, según datos del Centro de Articulación de Poblaciones Marginadas, 6.033 niños y adolescentes fueron asesinados en el estado de Río de Janeiro y sólo ocho personas fueron condendas por esos delitos.

Para el enjuiciamiento de los asesinos de la Candelaria fue decisivo el testimonio de Wagner dos Santos, un joven que sobrevivió a los balazos que le dispararon en el rostro y en la nuca y reconoció a los policías militares que dispararon a los 72 ninñs y adolescentes que dormían en la plaza.

Dos Santos, que vive refugiado en Suiza, donde huyó para protegerse tras sufrir varios atentados, regresó a Río para participar en el juicio y reconocer nuevamente al reo como uno de los que intentaron asesinarlo hace casi tres años. (FIN/IPS/mo/dg/hd-ip/96)

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