
Mujeres bangladesíes en el infierno climático
La aldea bangladesí de Char Nongolia parece un caso perdido: frecuentes ciclones, marejadas, lluvias impredecibles, sequías prolongadas y suelos cada vez más salinos.
Para el Sur global, los asuntos ambientales no son un lujo. «Hacer frente al calentamiento global y proteger y restaurar los sistemas naturales son cuestión de vida y muerte para buena parte de la población mundial», dijo alguna vez la fallecida Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz. IPS despliega una potente y amplia cobertura ambiental, con acento en la mirada y perspectivas de los pueblos para los que la ecosfera es de vital importancia, desde los campesinos sin tierra hasta las mujeres y la población infantil.
Se destacan en esa cobertura la información sobre la revolución energética, la economía verde, el cambio climático, la biodiversidad y la desertificación.

La aldea bangladesí de Char Nongolia parece un caso perdido: frecuentes ciclones, marejadas, lluvias impredecibles, sequías prolongadas y suelos cada vez más salinos.
El gobierno de Canadá gasta más de 60.000 millones de dólares en la compra de aviones y barcos militares, mientras recorta más de 200 millones en fondos para la investigación y el seguimiento de problemas ambientales.
La nepalesa Suntali Shrestha, de 45 años, se restriega las manos con gesto nervioso al recordar las noches que pasa en vela por temor a que no suene la alarma de inundación mientras duerme y quede sumergida bajo el agua.
Cientos de mujeres convergen en la capital japonesa esta semana exigiendo una mayor atención a los 30.000 niños y niñas expuestos a la radiación nuclear por la crisis en el nororiental complejo atómico de Fukushima.
La expresión «empleo verde», creada para definir los puestos de trabajo que contribuyen de algún modo a preservar o restaurar el ambiente, está cada vez más presente en el vocabulario de las empresas dispuestas a atender la demanda social de
El cambio climático motiva a decenas de científicos de universidades públicas mexicanas a investigar sus efectos y a descubrir formas de enfrentarlos.
La capital de Cuba fortalecerá su capacidad de recolectar y tratar desechos domésticos mediante un proyecto de cooperación del gobierno de Japón, vigente hasta 2012.
La Secretaría del Ambiente de Honduras presentará a fin de año una propuesta de política pública de producción más limpia que busca incorporar a los sectores estatal y privado en el desarrollo de medidas de ahorro de energía, agua y
Un proyecto basado en la plantación de árboles en áreas cultivadas propone generar una agricultura con bajo consumo de agua y sin agroquímicos en dos zonas rurales del sureño estado de São Paulo.
Ambientalistas criticaron la escasa definición del documento presentado por Brasil como marco de discusión para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), que tendrá lugar en esta ciudad en junio de 2012.
«Hay fuertes indicios» de que el asesinato en la Amazonia de Brasil del ambientalista João Chupel está relacionado con las denuncias que realizó dos días antes sobre la explotación ilegal de madera en dos reservas en el norteño estado de
La capital de Tailandia, que se hunde en el agua con ocho millones de personas, está pagando el precio de haber ignorado durante años los alertas sobre su vulnerabilidad climática y la incapacidad de sus saturados cimientos para resistir las
Seis años después de la construcción de un dique que elevó en dos metros el nivel del agua en la parte norte del Mar de Aral y redujo su salinidad en dos tercios, el lago de Asia central que fuera
A pesar del daño que causa el cadmio a la salud humana y al ambiente, México no cuenta con ningún plan en marcha para reducir la presencia de este metal en juguetes y productos industriales como baterías y fertilizantes.
Las varias represas en construcción en el río Níger son una señal positiva del crecimiento de la inversión en agricultura y energía. Pero a numerosos observadores les preocupan los daños ambientales y la gestión colectiva de la cuenca, de más
Berlín es una gran capital de un país famoso por sus excelentes automóviles, pero ya no soporta el mantenimiento de las calles, y sus habitantes usan cada vez más el transporte público, la bicicleta y, sobre todo, sus propios pies.
Los datos oficiales relevantes sobre la Amazonia colombiana presentan tales falencias que los investigadores de un nuevo índice de sustentabilidad regional dejaron consignado que «fue difícil conseguir gran parte de la información».