Países africanos intensifican esfuerzos para gravar a las personas con elevados ingresos

Los comerciantes informales de Bulawayo, en Zimbabue, como los del resto de África, sobreviven sin pagar impuestos, pero son los multimillonarios del continente quienes están en el punto de mira de las autoridades fiscales. Imagen: Ignatius Banda / IPS

BULAWAYO, Zimbabue – Los países africanos están estudiando formas de gravar a las personas con altos ingresos, en un momento en que el continente busca ampliar su recaudación fiscal en medio de lo que, según los expertos, es una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres.

Las cifras son abrumadoras.

Según Oxfam, «el 5 % más rico de África posee ahora casi 4 billones (millones de millones) de dólares en riqueza, más del doble de la riqueza combinada del 95 % restante de la población del continente».

En su informe de 2025 sobre el auge de los superricos de África, Oxfam reveló que «los multimillonarios más ricos de África poseen 57 400 millones de dólares en riqueza, más que la riqueza combinada de 750 millones de personas, o la mitad de la población del continente».

La organización añade: «Un impuesto adicional de 1 % sobre el patrimonio y de 10 % sobre los ingresos de 1 % más rico de África podría recaudar 66 000 millones de dólares al año, más que suficiente para cubrir el déficit de financiación de una educación gratuita de calidad y el acceso universal a la electricidad».

Ante estas cifras, algunas agencias afirman que los gobiernos africanos deben actuar para aprovechar esta vasta riqueza a través de la fiscalidad.

El Foro Africano de Administración Tributaria (ATAF), en unas directrices publicadas al finalizar abril, afirma que un nuevo régimen fiscal dirigido a las personas con un elevado patrimonio neto (HNWIs, en inglés) permitirá a los países africanos ampliar su base impositiva, lo que ayudará a financiar sectores públicos críticos.

Esto ocurre en un momento en que el apoyo internacional y bilateral de los países desarrollados se está reduciendo, y la nueva fiscalidad propuesta, dirigida a las personas con altos ingresos, pretende abordar estos déficits de financiación.

Según el ATAF, las directrices «pretenden reflejar las realidades africanas al tiempo que se conectan con el debate global sobre la equidad y la justicia en la fiscalidad».

En los últimos años, con el rápido aumento mundial de multimillonarios, los países ricos se han enfrentado a la resistencia de las personas con altos ingresos que se oponen a los impuestos para los HNWI, mientras que en los países africanos ha sido la clase trabajadora la que ha soportado la carga como principal base de ingresos fiscales.

Aunque los superricos de África no se han mostrado tan críticos como sus homólogos de las potencias occidentales a la hora de oponerse a la fiscalidad específica, el crecimiento exponencial de las personas con altos ingresos no ha pasado desapercibido.

Según los investigadores, África registrará un aumento de 65 % en el número de millonarios en la próxima década y ya cuenta con 122 500 millonarios y 25 multimillonarios.

En medio de tal explosión de riqueza, los expertos afirman que el potencial de los gobiernos africanos para financiar los servicios públicos mediante la recaudación de ingresos nacionales sigue sin explotarse.

El continente necesita ir «más allá de las prácticas fiscales coercitivas e injustas —como gravar a las personas con bajos ingresos para compensar la evasión de la élite—; esto es esencial para el desarrollo», sostienen los investigadores.

La ATAF afirma que las administraciones tributarias del continente deben centrarse en este grupo demográfico para ofrecer «vías estructuradas que mejoren la identificación, el seguimiento y la tributación de las personas con un elevado patrimonio en África», lo que constituirá una parte importante de la movilización de recursos internos del continente.

«Una tributación eficaz de las personas con un elevado patrimonio puede ayudar a los países africanos a ampliar su base impositiva, mejorar la equidad dentro de los sistemas fiscales y movilizar los recursos nacionales necesarios para financiar las prioridades de desarrollo», afirmó Mary Baine, directora ejecutiva de la ATAF, en unas declaraciones que acompañaban a las directrices fiscales.

Las directrices se basan en una investigación llevada a cabo por la ATAF en varios países africanos sobre cómo implementar un régimen fiscal eficaz para las personas con un elevado patrimonio.

El Foro identificó a Sudáfrica, Esuatini, Ghana, Kenia, Mauricio y Uganda como los pocos países que cuentan con estructuras para gravar a las personas con altos ingresos.

«En África, la contribución de las personas adineradas a los ingresos fiscales totales sigue siendo relativamente limitada», señaló Baine.

En un continente donde la mayor parte de las personas con bajos ingresos se encuentran en el sector informal, donde los gobiernos han tenido dificultades para recaudar impuestos y la economía formal ha ofrecido una tributación limitada sobre la renta, se espera que centrarse en las personas con un elevado patrimonio neto aporte soluciones a los persistentes déficits de financiación pública.

Sin embargo, la ATAF también señaló que «la capacidad de una administración tributaria para identificar y supervisar eficazmente a las personas con un elevado patrimonio neto no solo depende del acceso a conjuntos de datos relevantes, sino también de la automatización y la integración de los sistemas informáticos».

«Sin una infraestructura digital sólida, incluso los datos más valiosos siguen estando fragmentados y son infrautilizados», planteó.

Esta preocupación también se planteó en la 58 Conferencia de Ministros de Finanzas Africanos, celebrada en Marruecos el 2 de abril, donde el secretario ejecutivo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África, Claver Gatete, afirmó que los países africanos deben esforzarse más por aprovechar los espacios digitales en pro del crecimiento económico del continente.

«Se necesitan políticas deliberadas para garantizar que los países africanos retengan y capturen el valor de sus datos a través de marcos de gobernanza eficaces, sistemas reguladores y mecanismos de tributación digital», afirmó Gatete, ante la preocupación que sigue existiendo por las oportunidades perdidas de recaudación de ingresos en África

La ATAF señala que «persisten deficiencias, como disposiciones legales incoherentes, un acceso deficiente a datos de terceros, sistemas informáticos fragmentados, injerencias políticas y una escasez de competencias especializadas» para gravar eficazmente a las personas con altos ingresos.

Ante la resistencia de los súper ricos a pagar más impuestos, la ATAF advierte de que «la tributación de las personas con un elevado patrimonio neto debe enmarcarse como una cuestión de justicia y equidad, garantizando que los más ricos contribuyan de manera proporcional al desarrollo nacional junto con los ciudadanos de a pie».

Mientras tanto, el Banco Africano de Desarrollo (BAD) está financiando iniciativas de recaudación de ingresos fiscales en todo el continente como parte de los esfuerzos para impulsar la recaudación de ingresos nacionales.

El mes pasado, el BAD firmó una subvención de 5,52 millones de dólares con la Administración Tributaria de África Occidental, cuya jurisdicción abarca la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), en una iniciativa que se espera impulse los esfuerzos impulsados por la ATAF.

«El fortalecimiento de la administración tributaria es esencial para crear el margen fiscal que permita a los países financiar sus prioridades de desarrollo», afirmó Abdul B. Kamara, director del BAD para Nigeria.

T: MF / ED: EG

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