BUENOS AIRES – Silvia Mercado es una periodista reconocida y de larga trayectoria en Argentina, que ha tenido asperezas con distintos gobiernos, pero nunca había vivido las situaciones que vivió con Javier Milei. El presidente ultraderechista la llamó “mentirosa serial” por las redes sociales y luego le canceló la acreditación para ingresar a la sede del gobierno.
“La pasé muy mal, porque debido a los ataques de Milei me marginaron de los medios de comunicación. Tuve muchos problemas y estuve un largo tiempo marginada, sin trabajo”, cuenta Mercado a IPS.
Desde que volvió la democracia en Argentina, en 1983, no se conoce otro caso de un periodista a quien se le haya cancelado la acreditación para ingresar a la Casa Rosada, como se conoce a la sede de la presidencia y de varios ministerios, y asistir a sus conferencias de prensa y otras actividades.
Luego de que fueran rechazados sus intentos de entablar un diálogo, Mercado recurrió a la justicia, donde denunció “un grave caso de censura, que afecta la libertad de prensa, entre otros derechos fundamentales”. El resultado fue una sentencia que obligó al gobierno a devolverle la acreditación.
“Existe maltrato y estigmatización hacia quienes no coinciden con el relato oficial. Sin embargo, ha logrado que una parte importante del periodismo lo apoye o al menos no lo cuestione, con una combinación de violencia simbólica y violencia física»: Guillermo Mastrini.
Lejos de ser un caso aislado, el de Mercado fue solo un capítulo de la sostenida campaña para desprestigiar al periodismo de Milei, quien recientemente creó lo que llamó Oficina de Respuesta Oficial, destinada a desmentir –sin ningún tipo de prueba ni rigor profesional- noticias publicadas por los medios de comunicación que no sean de su agrado.
Enseguida pareció quedar claro que el objetivo de esta oficina es crear confusión. En sus primeros días ha llegado hasta el absurdo de desmentir respuestas que figuran en entrevistas y responsabilizar al periodista por la supuesta falsedad de la afirmación textual de un entrevistado. O de desmentir informaciones que el medio nunca dio.
“No tengo dudas de que hay una estrategia para quitarle credibilidad al periodismo, que por supuesto ya viene con problemas de credibilidad en la Argentina y en el mundo, donde hoy muchos no creen que el hombre haya llegado a la luna o que las vacunas prevengan enfermedades”, dice Mercado.
“Al principio el gobierno agredía en redes sociales a periodistas de medios chicos, en condiciones de debilidad. Pero en esta nueva etapa la están tomando con los medios más grandes, porque siempre el del periodismo, aun cuando no sea especialmente crítico, es un relato alternativo”, agrega la periodista.

Destruir reputaciones
La Oficina de Respuesta Oficial es, hasta donde ha quedado en evidencia, solamente una cuenta en la red X, que nadie sabe quién maneja.
En su primer posteo –que fue reposteado por Milei en su propia cuenta- se señaló: “Desde el primer día, este Gobierno decidió dejar de financiar relatos con pauta oficial y sostener estructuras que confundieron periodismo con negocio político. Desde entonces, la mentira se volvió más ruidosa. Por eso, además de informar, es necesario desmentir con claridad y sin rodeos”.
Jorge Fontevecchia, dueño del diario Perfil, que ha sido reiteradamente atacado por Milei, quien lo acusó de criticarlo a cambio de dinero, afirmó que la llamada pauta oficial en realidad no desapareció, sino que cambió de destino.
En Argentina la pauta oficial hace referencia a la publicidad que las diferentes instancias del Poder Ejecutivo insertan en los medios de comunicación, por lo que puede haber pauta oficial de los gobiernos nacional, provincial o municipal.
“A los periodistas que cuestionan aspectos de este gobierno se los acusa de cometer delitos o se los intenta ridiculizar. Se trata de destruir su reputación. Se apunta contra los medios en los que trabajan para quitarles la publicidad estatal y se la redirige a medios complacientes; se les niega el acceso a las fuentes oficiales. Esto lo que sucede actualmente en la Argentina libertaria de Javier Milei”, escribió Fontevecchia.
El investigador y docente argentino Guillermo Mastrini, especializado en Derecho a la Información afirma que las provocaciones constantes de Milei a los periodistas –cuya credibilidad está deteriorada por una crisis sin precedentes y mundial- forma parte de una estrategia diseñada al detalle.
“No hay que olvidarse que Milei llegó a la política desde la comunicación y en este terreno construyó su figura”, advierte, en referencia a que el presidente era –hasta dos años antes de llegar al poder, en diciembre de 2023- un economista sin actuación pública que se hizo famoso con escandalosas intervenciones en programas de TV.
“Él contraría las lógicas históricas de la comunicación, porque no apunta el discurso hacia el centro político sino hacia los márgenes y provoca constantemente. Por eso a veces nos cuesta entenderlo, pero le ha dado muy buenos resultados”, reconoce Mastrini, exdirector de la carrera de Ciencias de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en diálogo con IPS.
Apunta, para fundamentarlo, que los medios y los periodistas –al igual que otros actores de la vida pública argentina- han recibido ataques muy fuertes prácticamente sin reaccionar.
“Existe maltrato y estigmatización hacia quienes no coinciden con el relato oficial. Sin embargo, ha logrado que una parte importante del periodismo lo apoye o al menos no lo cuestione, con una combinación de violencia simbólica y violencia física. Porque el de Pablo Grillo ha sido el caso más importante, pero no el único”, sostiene.
Pablo Grillo es un fotógrafo que en marzo de 2025, mientras cubría una manifestación de jubilados contra el deterioro de sus ingresos, fue baleado en la cabeza por una granada de gas lacrimógeno que le disparó un agente de seguridad en línea recta y desde corta distancia, según mostraron imágenes de video
Grillo estuvo al borde de la muerte y aún hoy transita una lenta recuperación. El gendarme que le tiró fue procesado por la justicia, pero el gobierno de Milei lo defendió. “Tiró como tenía que tirar”, dijo la entonces ministra de Seguridad y hoy jefa del bloque de senadores oficialistas, Patricia Bullrich.

Recorte de derechos
Una de las últimas novedades es que, en el marco de una reforma laboral impulsada por el gobierno de Milei, que propone recortes de derechos a trabajadores y está cerca de ser aprobada por el legislativo Congreso Nacional, también se impulsa la derogación del Estatuto del Periodista Profesional.
Se trata de una ley vigentes desde 1946 que regula las condiciones laborales y los derechos de los periodistas y les otorga estabilidad laboral, una jornada de trabajo reducida y garantías para ejercer su tarea de manera independiente ante presiones de carácter político o económico.
“La protección del empleo en prensa busca proteger la libertad de expresión y el derecho a la información de toda la ciudadanía. Es cierto que hoy en muchos medios de la Argentina el estatuto no se cumple por la situación de precarización laboral, pero igual les otorga un piso de derechos que pueden reclamar”, dice a IPS Agustín Lecchi, secretario general del Sindicato de Prensa de Buenos Aires y trabajador de la TV Pública.
“El estatuto de ninguna manera otorga privilegios, ya que el periodismo una actividad que hoy está totalmente precarizada en el país, con 70 % de los salarios por debajo de la línea de pobreza. Se trata de resguardar el oficio y el derecho humanos y la comunicación”, agrega.
Las organizaciones de periodistas realizaron en las últimas semanas acciones en plazas y en medios de transporte público para difundir los perjuicios de la derogación del estatuto y también estuvieron en el Congreso.
“No tengo dudas de que hay un ataque sistemático del gobierno a quienes ejercemos este oficio, manifestado en más de diez periodistas judicializados por opinar, hostigamiento en redes sociales que después se transforma en violencia física, el desfinanciamiento de la agencia de acceso a la información pública”, dice.
Por eso, concluye, “defender el estatuto es defender no solo derechos laborales, sino también defender nuestra profesión”.
ED: EG


