Las escorrentías que bajan del volcán de San Salvador desbordan un río, tierras abajo, y anegan áreas pobladas por familias de pocos recursos, en el sur de la ciudad. La capacidad de absorción de las aguas lluvias resultarán afectadas por dos grandes proyectos de construcción impulsados por el gobierno salvadoreño. Imagen: Edgardo Ayala / IPS
