La aplicación CBP One es riesgosa para los migrantes a EEUU

La migrante hondureña María Cruz intenta en Tijuana, noroeste de México, acceder al sistema CBP One en procura de una cita como solicitante de asilo en Estados Unidos. El mecanismo dosifica esas peticiones y alarga la espera de los migrantes, que con frecuencia quedan en situación riesgosa del lado mexicano de la frontera. Imagen: Adriana Heldiz / CalMatters

MÉXICO – La aplicación CBP One del servicio de migración de Estados Unidos dosifica el acceso de solicitantes de asilo a ese país y los expone a largas y a menudo peligrosas esperas en México, alertó en un nuevo reporte la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW).

El informe “No podíamos esperar: Sistema de dosificación digital en la frontera entre Estados Unidos y México”, de HRW, critica a los presidentes Joe Biden de Estados Unidos y Andrés Manuel López Obrador de México por el impacto del uso prácticamente obligatorio de la dificultosa aplicación móvil establecida por Washington.

Ari Sawyer, investigador de HRW sobre temas de la frontera estadounidense, dijo que “los gobiernos de Biden y López Obrador están exponiendo de manera deliberada a los migrantes a sufrir persecución a manos de cárteles que, de forma sistemática, secuestran, extorsionan y agreden sexualmente a estas personas”.

“Los gobiernos de Estados Unidos y México deberían desistir de obligar a los migrantes a esperar en México y dejar de colaborar en la implementación de políticas inmigratorias que cercenan derechos”, reclamó Sawyer.

La aplicación One del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP en inglés) fue lanzada en enero de 2023 como un portal para solicitar ingreso al país, y orientada sobre todo para quienes carecen de documentos suficientes para la admisión.

El gobierno estadounidense informó que más 459 000 personas han podido programar citas con agentes de migración en la frontera con México –hasta 1450 diarias- y las han usado sobre todo migrantes de México, Haití y Venezuela.

Las solicitudes pueden hacerlas personas que se encuentren en el norte o centro de México, con la idea de descongestionar el sur mexicano donde se aglomeran migrantes y actúan con intensidad grupos ilegales que trafican con personas.

HRW señaló que el mecanismo opera en la práctica como “un sistema de dosificación”, que limita la cantidad de solicitantes de asilo procesados en los puertos de ingreso cada día y hace que otros sean devueltos a México.

El informe, basado en 128 entrevistas y experiencias de 263 migrantes, registró que muchos solicitantes de asilo no tienen teléfonos celulares, porque no pueden costearlos o porque actores delictivos o agentes gubernamentales en México les robaron sus teléfonos.

Cuando los solicitantes de asilo sí tienen teléfonos, con frecuencia sus dispositivos no tienen espacio de memoria para mantener la aplicación, no pueden pagar los datos que necesitan para usarla, o no tienen acceso a wifi.

Para algunos de quienes dialogaron con HRW la aplicación resultaba difícil de usar debido a factores de identidad como su raza, grado de alfabetización digital, capacidad de lectoescritura, idioma, edad, condición de persona LGBT o discapacidad.

Los solicitantes de asilo que se presenten en la frontera sin haber concertado una cita, y que no puedan demostrar que solicitaron y se les negó asilo en otro país en su ruta hacia Estados Unidos ni determinadas circunstancias especiales difíciles de probar, se enfrentan a una “expulsión acelerada reforzada”.

La expulsión es hacia México o a su país de origen “sin que les asistan las garantías de debido proceso”, según la crítica de HRW.

Los solicitantes de asilo que corren peligro si esperan en México a menudo cruzan a través de áreas más remotas y peligrosas de la frontera, donde sus vidas están en riesgo o donde encuentran su paso bloqueado por corrientes fluviales, alambres de púas u otros obstáculos.

Quienes se ven obligados a esperar en México también se enfrentan a que funcionarios los reubiquen de manera forzada en el sur, a la falta de acceso a servicios básicos, como atención de salud, agua potable y albergue, a ser blanco de violencia, y a la posibilidad de devoluciones colectivas.

Tanto carteles delictivos como funcionarios gubernamentales corruptos se benefician de las políticas que mantienen a los migrantes no mexicanos en México durante largos períodos, según HRW.

El informe señala que los carteles han ampliado su modelo de negocios, que ahora incluye la extorsión de familiares o amigos de migrantes secuestrados que viven en Estados Unidos.

“Un sistema de citas instrumentado a través de una aplicación genera una ilusión de orden e imparcialidad, pero en verdad CBP One pone a las personas en peligro y supone más ganancias y poder para los cárteles delictivos”, dijo Sawyer. “Estados Unidos y México pueden y deben hacer mucho más”, concluyó.

A-E/HM

 

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