Se avecina una crisis de hambre generalizada

La crítica situación alimentaria en unas 20 áreas del planeta, en países de África y Asia, pero también en Haití, puede empeorar en los meses de junio a septiembre de este año, señala un nuevo análisis de agencias de las Naciones Unidas. Foto: Wissam Nassar/PMA

ROMA – Millones de personas son empujadas hacia la pobreza y el hambre en el mundo y se avecina una crisis alimentaria generalizada, advierte un estudio el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ese peligro es alimentado por los conflictos, las condiciones climáticas extremas, la crisis económica, la deuda pública excesiva, los efectos de la pandemia covid-19 y el impacto de la guerra en Ucrania, indicó el estudio “Puntos críticos del hambre: alerta temprana de inseguridad alimentaria aguda”.

Además, los aumentos en los precios de los alimentos y el combustible generan inestabilidad en un número creciente de países y regiones caracterizados por la marginación rural y sistemas agroalimentarios frágiles.

La guerra en Ucrania ha exacerbado la inflación en los precios mundiales de los alimentos y la energía, lo que afecta la estabilidad económica en todas las regiones.

“Se espera que los efectos sean particularmente agudos donde la inestabilidad económica y los precios en espiral se combinan con caídas en la producción de alimentos debidas a choques climáticos como sequías recurrentes o inundaciones”, agregó el texto.

Las agencias citan también los desplazamientos masivos de población, que a menudo desbordan la capacidad de producir alimentos de los países, como otro de los factores que contribuyen a resultados catastróficos

El documento trae una lista 20 puntos donde se prevé un empeoramiento del hambre aguda entre junio y septiembre de 2022, e insta a una acción inmediata para salvar vidas y medios de subsistencia, y prevenir la hambruna.

Considera que la situación actual es mucho peor que en la crisis de precios de los alimentos de 2007-2008, cuando 48 países registraron protestas y disturbios y las recientes en Indonesia, Pakistán, Perú y Sri Lanka “es solo la punta del iceberg”.

“El mundo se enfrenta a una tormenta perfecta, que no solo dañará a los más pobres de los pobres, sino que también abrumará a millones de familias que hasta ahora han mantenido la cabeza a flote”: David Beasley.

“Estamos en una carrera contrarreloj para ayudar a los agricultores de los países más afectados, aumentando rápidamente la producción de alimentos y potenciando su resiliencia”, declaró el director general de la FAO, Qu Dongyu.

Según el director ejecutivo del PMA, David Beasley, “el mundo se enfrenta a una tormenta perfecta, que no sólo dañará a los más pobres de los pobres, sino que también abrumará a millones de familias que hasta ahora han mantenido la cabeza a flote”.

El informe estima que los eventos climáticos preocupantes vinculados desde finales de 2020 al fenómeno La Niña (ciclo de disminución de temperaturas sobre el océano Pacífico) continúen hasta 2022, aumentando las necesidades humanitarias y el hambre aguda.

Una sequía sin precedentes en el este de África afecta a Etiopía, Kenia y Somalia, con una cuarta temporada consecutiva de lluvias por debajo del promedio, mientras que Sudán del Sur encarará su cuarto año consecutivo de inundaciones a gran escala, las cuales seguirán devastando los cultivos y la producción ganadera.

El informe también prevé lluvias por encima del promedio y un riesgo de inundaciones en el Sahel (la franja semiárida que separa el desierto del Sahara de los bosques en el centro de África), una temporada de huracanes más intensa en el Caribe, y lluvias por debajo del promedio en Afganistán.

Etiopía, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen permanecen en “alerta máxima”, como puntos críticos con condiciones catastróficas, y se agregan a esa categoría Afganistán y Somalia.

En esos seis países de África y Asia hay población en fase de catástrofe o en riesgo de ella, con hasta 750 000 personas afrontando el hambre y la muerte. De ese número, 400 000 viven en la región de Tigray, en el norte de Etiopía.

La República Democrática del Congo, Haití, el Sahel, Sudán y Siria continúan clasificados como “muy preocupantes” con condiciones críticas en deterioro.

A la lista de países críticos ingresaron Sri Lanka, Benin, Cabo Verde, Guinea, Ucrania y Zimbabue, sumándose a Angola, Líbano, Madagascar y Mozambique, que siguen en esa clasificación.

En Haití, el único país de América Latina y el Caribe que aparece en esta edición del informe, la gravedad de la situación alimentaria se atribuye a la inestabilidad política y la inseguridad relacionada con las pandillas, la crisis económica y la producción agrícola por debajo del promedio.

La FAO y el PMA dijeron que se han unido para aumentar la escala y el alcance de la acción anticipatoria, solicitando a la comunidad de donantes internacionales un financiamiento flexible para ajustarse a las emergencias.

Las agencias argumentaron que se ha probado que por cada dólar invertido en acciones anticipadas para salvaguardar vidas y medios de subsistencia, se pueden ahorrar hasta siete dólares en pérdidas en las comunidades afectadas por desastres.

A-E/HM

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