En la batalla por las vacunas contra la covid los ricos se imponen a los pobres

La 12 Conferencia Ministerial de la OMC ha cerrado sus puertas a la respuesta que el mundo demandaba en materia de las vacunas de covid. Foto: OMC

NACIONES UNIDAS – La Organización Mundial del Comercio (OMC), integrada por 164 miembros, ha aprobado implícitamente una política de «apartheid de las vacunas», ampliamente condenada, que ha discriminado a las naciones más pobres del mundo, sobre todo de África y Asia, privándolas de cualquier derecho de propiedad intelectual de amplio alcance.

Como dijo Max Lawson, copresidente de la Alianza Vacunas para el Pueblo y responsable de políticas de desigualdad en la organización humanitaria internacional Oxfam, al finalizar la conferencia ministerial de la OMC el viernes 17: “la conducta de los países ricos en la OMC ha sido totalmente vergonzosa”.

“La Unión Europea (UE) ha bloqueado cualquier cosa que se parezca a una exención significativa de la propiedad intelectual. Reino Unido y Suiza han aprovechado las negociaciones para meter el cuchillo y empeorar cualquier texto. Y Estados Unidos se ha sentado en silencio en las negociaciones con líneas rojas diseñadas para limitar el impacto de cualquier acuerdo”, aseguró.

La OMC, con 164 Estados miembros que engloban casi 98 % del comercio mundial, toma decisiones por consenso, lo que tradicionalmente ha dado lugar a una serie de compromisos en algunos de los temas en disputa, también durante su 12 Conferencia Ministerial, realizada entre los días 12 y 17 en su sede en Ginebra.

Lawson dijo: «Esta no es en absoluto la amplia renuncia a la propiedad intelectual que el mundo necesita desesperadamente para garantizar el acceso a las vacunas y los tratamientos para todos, en todas partes». La UE, Reino Unido, Estados Unidos y Suiza han bloqueado un texto más ambicioso en los acuerdos finales, contemplados en su “Paquete de Ginebra”.

Este supuesto compromiso, argumentó, reitera en gran medida los derechos existentes de los países en desarrollo para anular las patentes en determinadas circunstancias. Y trata de restringir incluso ese derecho limitado a los países que aún no tienen capacidad para producir vacunas contra la covid.

“En pocas palabras, se trata de una maniobra tecnocrática destinada a salvar reputaciones, no vidas», advirtió.

Al resumir las conclusiones de la reunión, el diario The New York Times dijo que los miembros de la OMC acordaron flexibilizar los derechos de propiedad intelectual «para permitir a los países en desarrollo fabricar vacunas patentadas contra la covid en determinadas circunstancias».

“La cuestión de la flexibilización de los derechos de propiedad intelectual para las vacunas se ha convertido en una cuestión muy controvertida. Enfrentó a la industria farmacéutica y a los países desarrollados que albergan sus operaciones, especialmente en Europa, con las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y los delegados de India y Sudáfrica”, analizó.

Lawson, de Oxfam, consideró que «Sudáfrica e India han liderado una lucha de 20 meses por los derechos de los países en desarrollo a fabricar y acceder a vacunas, pruebas y tratamientos. Es vergonzoso que los países ricos hayan impedido que la OMC llegue a un acuerdo significativo sobre las vacunas y hayan eludido su responsabilidad de tomar medidas sobre los tratamientos mientras la gente muere sin ellos”.

A su juicio, “hay algunas obligaciones nuevas y preocupantes en este texto que podrían dificultar el acceso de los países a las vacunas en caso de pandemia”.

Esperamos que los países en desarrollo tomen ahora medidas más audaces para ejercer sus derechos de anular las normas de propiedad intelectual de las vacunas y, si es necesario, eludirlas para salvar vidas”, añadió el representante de Oxfam de la Alianza Vacunas por el Pueblo.

Esa alianza recuerda que la renuncia temporal de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas anticovid ha suscitado un debate mundial, desde Washington a Beijing y desde el Foro Económico Mundial en Davos a la OMC

Un grupo de premios Nobel escribió al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para remarcar que la renuncia temporal a los derechos de patente sobre vacunas y tratamientos para la covid es esencial para detener la pandemia mundial.

Los defensores de la exención afirman que dar prioridad a los derechos de propiedad intelectual de los desarrolladores de vacunas (muchos de los cuales han recibido amplio financiamiento gubernamental) está haciendo que el despliegue de la vacunación sea lento e inasequible para miles de millones de personas en las naciones menos desarrolladas.

“Los partidarios del statu quo afirman que una exención enfriaría la inversión en la misma investigación farmacéutica que condujo a la creación de las vacunas”, según la Alianza.

La flexibilización atenuada y controlada de los Adpic es más que insuficiente para que los países de menores ingresos accedan las vacunas de covid. Foto: OMS

La Alianza también señaló que en octubre de 2020, Sudáfrica y la India propusieron una amplia exención del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic) que cubría las vacunas, las pruebas y los tratamientos para la covid.

La UE, el Reino Unido y Suiza bloquearon esa propuesta. Los Estados Unidos apoyaron una exención de la propiedad intelectual sólo para las vacunas. El texto final acordado es una exención atenuada de una pequeña cláusula del acuerdo Adpic relativa a las exportaciones de vacunas. También contiene nuevas barreras que no están en el texto original del Acuerdo sobre los Adpic.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Ben Phillips, autor de «Cómo luchar contra la desigualdad», dijo a IPS que los países ricos han actuado para proteger los monopolios de las grandes empresas farmacéuticas para determinar los niveles de producción de los medicamentos contra la pandemia.

Al hacerlo, dijo, «no solo están causando muertes en los países en desarrollo, sino también en sus propios países». No se trata de intereses del Norte contra intereses del Sur. Se trata de un puñado de oligarcas y poderosos que no pueden compartir frente a 8000 millones de personas que quieren estar a salvo de las pandemias.

Casi todos los países del mundo, dijo, «estarían mejor si las grandes empresas farmacéuticas obtuvieran unos beneficios un poco menos obscenos, de modo que múltiples productores de todo el mundo pudieran fabricar suficientes dosis de medicamentos contra la pandemia para llegar a tiempo a todos los que los necesitan».

“La crisis de covid ha puesto de manifiesto la podredumbre del sistema de monopolios sobre la producción de medicamentos vitales. Todo el mundo puede verlo, y caerá. La rapidez con la que caerá es la única cuestión que queda. La gente se está organizando a nivel nacional e internacional y no lo dejará pasar de nuevo», declaró Phillips.

Mandeep S. Tiwana, director de programas de Civicus, una alianza mundial de organizaciones de la sociedad civil, dijo a IPS que «el acceso desigual a las vacunas es un escándalo mundial que va en contra del progreso económico, social y tecnológico que decimos haber logrado como humanidad».

Señaló que las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo llevan mucho tiempo reclamando la equidad en la atención sanitaria y el fin de la excesiva especulación de la industria farmacéutica a expensas del bienestar de las personas.

“Tenemos que examinar de cerca las razones de la falta de voluntad política para abordar de manera significativa estas cuestiones”, indicó.

Mientras tanto, en una declaración realizada en marzo, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirmó que se han administrado más de 10 500 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, «suficientes para proteger a toda la población mundial de síntomas graves, hospitalización y muerte».

Sin embargo, a pesar de este logro, Bachelet subrayó que “la áspera realidad” es que solo se ha vacunado a alrededor de 13 % de las personas en los países de bajos ingresos, en comparación con casi 70 % en los países de altos ingresos.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha insistido en que la inacción puede penalizar a las personas y países más vulnerables del planeta.

“Estamos en un punto de inflexión en la historia», dijo. “Tenemos las herramientas para acabar con la fase aguda de la pandemia, si las utilizamos adecuadamente y las compartimos de forma justa. Pero las profundas desigualdades están socavando esa posibilidad”, añadió.

Para Tedros, “los países con altas tasas de vacunación se están reabriendo mientras que otros con bajas tasas de vacunación y bajas tasas de pruebas se han quedado atrás. El resultado son más de 60 000 muertes a la semana, junto con un mayor riesgo de aparición de nuevas variantes”.

La Conferencia de la OMC no escuchó adecuadamente esa realidad y perdió una oportunidad de modificarla.

T: MF / ED: EG

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