Retrocede nuevamente el mercado de trabajo en el mundo

La guerra en Ucrania, junto a otros factores como la inflación y las turbulencias financieras, han implicado una pérdida de horas de labor que equivalen a 112 millones de puestos de trabajo menos de los existentes antes de la pandemia. Foto: Sveta Suvorina/OIT

GINEBRA – La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó este lunes 23 que el mundo registró un déficit de 112 millones de puestos de trabajo de tiempo completo en el primer trimestre de 2022, en relación con los últimos tres meses previos a la pandemia covid-19 (octubre a diciembre de 2019).

“La recuperación del mercado de trabajo a escala mundial ha invertido su tendencia favorable. La suma de los efectos de varias crisis mutuamente relacionadas ha hecho que la recuperación frágil y desigual que se estaba produciendo sea actualmente más incierta”, dijo el director general de la OIT, Guy Ryder.

Después de “avances significativos” durante el último trimestre de 2021, el número de horas trabajadas a nivel mundial se redujo en los primeros tres meses de 2022 en 3,8 % bajo los niveles de 2019, indicó el Monitor del Mundo del Trabajo entregado por la OIT en su sede en esta ciudad suiza.

La inflación, la turbulencia financiera, el endeudamiento excesivo y la interrupción de la cadena de suministro mundial son algunas de las crisis interconectadas que afectan los mercados de trabajo y presagian un mayor deterioro en los próximos meses, advierte el estudio.

El Monitor considera que la guerra en Ucrania ha exacerbado el panorama laboral de por sí complejo “más allá de las fronteras de los actores de la conflagración”.

La región más afectada es la de Asia y el Pacífico, donde el retroceso de horas trabajadas equivale a la pérdida de 77,3 millones de empleos en el primer trimestre de 2022 y, según la tendencia, a una merma de 82,5 millones en el segundo.

En América esa pérdida equivale a 6,5 millones de empleos en el primer trimestre y 4,9 millones en el segundo; en África, a 16 y 15,5 millones; en los Estados árabes, a 2,5 y 2,1 millones; y en Europa y Asia central al equivalente de 10,1 y 18,1 millones de puestos de trabajo perdidos en el primer y segundo trimestre del año.

“El impacto sobre los trabajadores y sus familias, especialmente en el mundo en desarrollo, será devastador y podría traducirse en un problema social y político. Por ello es más esencial que nunca impulsar una recuperación centrada en las personas”: Guy Ryder.

El informe destaca la “pronunciada desigualdad” que hay entre la recuperación del trabajo en los países pobres y ricos.

Mientras que las economías de renta alta mostraron una recuperación en las horas trabajadas, las de renta baja y media baja sufrieron reveses en el primer trimestre del año con una baja de 3,6 y 5,7 %, respectivamente, en comparación con el punto de referencia anterior a la crisis, y con el riesgo de empeorar.

La situación se agrava porque en algunos países la situación fiscal precaria a causa de la crisis derivada de la pandemia, sumada a la dudosa sostenibilidad de la deuda, provocan la incertidumbre en las empresas y dejan a los trabajadores sin acceso suficiente a la protección social.

En el retroceso para el mundo laboral destaca que 75 % de los trabajadores no han recuperado los ingresos que tenían antes de la contingencia sanitaria.

La brecha de género en horas trabajadas se acentuó durante la pandemia (es 0,7 % más alta en 2022 que en 2019), sobre todo en los países de ingresos bajos y medios. Las mujeres con empleo informal han sido las más afectadas.

En los países industrializados se produjo un aumento en la creación de empleo y se registraron más puestos vacantes que personas buscando trabajo, mientras que en muchas naciones hay mucho desempleo y mano de obra subutilizada.

Las interrupciones en la producción y el comercio acentuadas por la guerra en Ucrania han producido un alza de los precios de los alimentos y las materias primas, perjudicando gravemente a las familias pobres y las pequeñas empresas, sobre todo en la esfera de la economía informal.

Para Ryder “el impacto sobre los trabajadores y sus familias, especialmente en el mundo en desarrollo, será devastador y podría traducirse en un problema social y político. Por ello es más esencial que nunca impulsar una recuperación centrada en las personas”.

De acuerdo con la OIT, esa recuperación requeriría medidas como “apoyo oportuno y eficaz para mantener el poder adquisitivo de los ingresos laborales y el nivel de vida general de los trabajadores y sus familias”.

Asimismo, “diálogo tripartito urgente”, entre gobiernos, empleadores y trabajadores, para implementar ajustes salariales justos, fortalecer los sistemas de protección social, y apoyar los ingresos y la seguridad alimentaria cuando sea necesario.

Propone ajuste de las políticas macroeconómicas para que aborden las presiones relacionadas con la inflación y la sostenibilidad de la deuda, mientras impulsan “una recuperación inclusiva y rica en empleo”.

También asistencia a los grupos y sectores más afectados, con énfasis en los trabajadores vulnerables y en los que transitan de la economía informal a la formal.

Finalmente, la OIT recomienda que se diseñen políticas sectoriales de largo plazo que promuevan la creación de empleos decentes y verdes, apoyen la sostenibilidad y la inclusión, y ayuden a las empresas, particularmente a las micro, pequeñas y medianas.

A-E/HM

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