Llamamiento a la Acción de Durban, el nuevo impulso contra trabajo infantil

El jefe de industria del Departamento de Comercio e Industria de la Comisión de la Unión Africana, Houssein Guedi, destacó cómo 92,2 millones de los 160 millones de los niños del mundo atrapados en el trabajo infantil viven en África, durante la 5 Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil, que acoge la ciudad sudafricana de Durban, del 15 al 20 de mayo. Foto: Lyse Comins / IPS

DURBAN, Sudáfrica – Los compromisos mundiales para erradicar el trabajo infantil no se cumplirán sin un avance en África, donde vive la mayoría de los 160 millones de niños y niñas atrapados en el trabajo, especialmente en regiones rurales y sobre todo en la agricultura y con sus familias.

Por ello, el Llamamiento a la Acción de Durban con que el viernes 20 concluirá la 5 Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil, busca  que sea una hoja de ruta que cumplan los gobiernos de las regiones del Sur global, y en especial los del continente africano, con el apoyo y los aportes de la comunidad internacional.

La Conferencia Mundial se realiza en la ciudad sudafricana de Durban desde el domingo 15 y a lo largo de la semana delegados gubernamentales, agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y representantes de la sociedad civil debaten como dar nuevo impulso a la meta de la eliminación del trabajo infantil para 2025, un compromiso que se antoja muy lejano.

A la reunión de Durban, realizada por la Organización del Trabajo (OIT) con el apoyo del país anfitrión, se llegó con la preocupación por el hecho de que los consecuentes impactos de la covid-19 y la guerra en Ucrania en las regiones en desarrollo reviertan los esfuerzos por acabar con la lacra del trabajo infantil.

De hecho, en los últimos cuatro años, según un informe conjunto publicado en 2021 por la OIT y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el trabajo infantil ya se había incrementado en nueve millones de niños y niñas, a contracorriente de la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos por la comunidad internacional en 2015.

En el ODS 8, el que promueve el trabajo decente, la meta 8.7 planteó la adopción de medidas inmediatas para “asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”.

La subdirectora general de la OIT y su directora regional para África, Cynthia Samuel-Olonjuwon, dijo a los delegados que el borrador del Llamamiento a la Acción de Durban reconoce la necesidad de impulsar el cambio que se necesita en el mundo para eliminar el trabajo infantil.

Samuel-Olonjuwon dijo en una mesa redonda durante la Conferencia Mundial que la OIT ya había apoyado la adopción y aplicación del Plan de Acción Decenal de la Unión Africana para la Erradicación del Trabajo Infantil, el Trabajo Forzoso, la Trata de Personas y la Esclavitud Moderna en África (2020-2030), que fue el primer plan de este tipo en el mundo.

Añadió que las partes africanas comprometidas en la campaña para eliminar el trabajo infantil contribuyeron de manera significativa al proyecto de Llamamiento a la Acción, durante un encuentro regional preparatorio de la Conferencia Mundial, que se realizó en Johannesburgo en noviembre de 2021.

Samuel-Olonjuwon insistió a los delegados de los gobiernos del Sur en que los esfuerzos contra el trabajo infantil deben coordinarse en todas las regiones para que sean eficaces.

A su juicio, África ha demostrado que está preparada para impulsar el cambio y acelerar la acción para acabar con el trabajo infantil.

“Reconocemos que aún queda un largo camino por recorrer, pero también sabemos que el compromiso, la comprensión y la decisión de actuar ahora son ampliamente compartidos. La necesidad de actuar con urgencia, sobre todo para avanzar anualmente, también es ampliamente compartida”, dijo.

Insistió en que los esfuerzos y compromisos deben coordinarse entre todos los socios del desarrollo sostenible: los gobiernos, las agencias de la ONU, el sector privado y las organizaciones sociales, a nivel nacional y regional.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

El jefe de industria del Departamento de Comercio e Industria de la Comisión de la Unión Africana, Houssein Guedi, destacó la situación actual del trabajo infantil en el continente y los puntos fundamentales del proyecto del Llamamiento a la Acción de Durban.

Recordó que 92,2 millones de los 160 millones de niños atrapados en el trabajo infantil viven en África. Esto equivale a 21,6 % de los 400 millones de niños del continente. La mayoría de los niños que trabajan viven en África oriental (29,8 %), occidental (22,8 %), central (19,3 %), meridional (16,7 %) y septentrional (6,1 %).

La mayoría de los niños trabajadores tienen muy corta edad, ya que casi  60 % no llega a los 12 años. El trabajo infantil es más frecuente entre los niños que entre las niñas y es además un fenómeno predominantemente rural y agrícola (81 % de los niños que trabajan), detalló Guedi.

Otros elementos que desgranó son que alrededor de  45% de los niños que trabajan lo hacen en trabajos peligrosos y alrededor de 72% de los niños compaginan la escuela con el trabajo.

En el continente africano, recordó, 32,2 millones de niños en edad de asistir a la escuela primaria no están escolarizados, a pesar de que el acceso a la educación ha mejorado considerablemente entre 1990 y 2019.

Guedi dijo que el trabajo infantil suele estar en correlación con problemas de desarrollo más extensos y profundos, como es que es mayor en los países con altos niveles de empleo informal y en aquellos donde un gran porcentaje de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

Afirmó que actualmente existe en el continente «una concienciación, un compromiso y una voluntad política sin precedentes» a favor de acabar con el trabajo infantil, lo que se refleja en un alto nivel de ratificaciones nacionales de los convenios internacionales contra ese fenómeno y en el establecimiento de nuevas políticas y leyes para combatirlo.

“Hemos visto surgir algunas buenas prácticas que podrían inspirar a África y al resto del mundo», dijo Guedi.

Sin embargo, añadió que todavía hay lagunas en la legislación, falta de datos para la planificación y una débil aplicación, especialmente en el sector agrícola y la economía informal, donde prevalece el trabajo infantil.

Recordó que de la reunión preparatoria de Johannesburgo, salieron lineamientos básicos, recogidos en el proyecto del Llamamiento a la Acción de Durban, entre los que destacan la necesidad de:

  • Centrarse en la prevención y en las causas profundas
  •               Lograr un impacto a escala mediante la financiación adecuada de políticas y programas públicos
  •               Centrarse en los principales retos más inmediatos y más factibles en términos de plazos para lograr resultados
  •               Acelerar la acción para garantizar una educación universal de calidad para todos los niños y niñas
  •               Ampliar la protección social de los trabajadores de la economía informal y del sector agrícola
  •               Asegurar el trabajo decente para los adultos
  •               Centrarse en la transición de la escuela al trabajo
  •               Llenar las lagunas de la legislación para actuar eficazmente contra el trabajo infantil, especialmente las peores formas
  •               Actuar a gran escala en la agricultura y el desarrollo rural
  •               Desarrollar medidas para hacer frente al trabajo infantil en situaciones de conflicto y crisis
  •               Aumentar la financiación de las actividades relacionadas con el trabajo infantil
  •               Movilizar el apoyo político y social para dar impulso a la acción acelerada
  •               Mejorar la disponibilidad de datos e investigaciones de calidad sobre el trabajo infantil

El subdirector general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),  Abebe Haile Gabriel, afirmó que África necesita mitigar el impacto de la pandemia de la covid en la seguridad alimentaria, que ha afectado a las familias más vulnerables.

Añadió que el continente necesita promover la agricultura mecanizada para reducir la dependencia de los niños de las familias campesinas, ampliar la seguridad social entre los agricultores y proporcionar acceso gratuito y cercano a la educación en el medio rural.

La ministra ugandesa de Género, Trabajo y Desarrollo Social, Amongi Betty Ongom, dijo que la pandemia había llevado a los padres a perder sus empleos cuando los sectores económicos se cerraron, que muchos niños habían perdido dos años de escolarización y que algunos no habían regresado por falta de medios cuando las escuelas volvieron a abrir.

El Comisionado de la Unión Africana para el Desarrollo Económico, el Comercio, la Industria y la Minería, Albert Mudenda Muchangam, insistió en que hay que partir de que el trabajo infantil «destruye el futuro de nuestros hijos».

“Hay trabajo infantil en la minería y en los hogares; algunos están pagados, pero mal pagados, y otros no están pagados en absoluto, lo que es una esclavitud moderna. Tenemos una prueba, cada uno de nosotros, para asegurarnos de que acabamos con la lacra del trabajo infantil”, resaltó.

Muchangam insistió ante los delegados en la Conferencia Mundial que “tenemos la obligación de erradicar el trabajo infantil y de educar a los niños y darles la oportunidad de aprender y jugar con sus amigos para que crezcan como seres humanos decentes”.

“La persistencia del trabajo infantil socava esto, y también contribuye a destruir sus vidas. Unamos nuestras fuerzas para luchar contra la lacra del trabajo infantil allí donde la veamos», demandó.

T: MF / ED: EG

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