Malas infraestructuras etiquetan a Jamaica entre los peores países en agua potable

A su paso de Tulloch, en el municipio de Saint Catherine, en el sureste de Jamaica, las aguas del río Cobre se desvían al sistema de recarga artificial en Innswood. Foto: Zadie Neufville / IPS

KINGSTON – Se necesitarán miles de millones de dólares y muchos años para arreglar un problema creciente que ha etiquetado a Jamaica en una categoría poco conocida: la de los países con mayor escasez de agua del mundo debido a la falta de disponibilidad de agua potable.

El agravamiento de la crisis del agua en el área metropolitana de Kingston y el anexado municipio de Saint Andrew, conocida como KMA en inglés,  provoca racionamientos durante meses en los últimos años. La suspensión del suministro se ve agravada por las sequías, la rotura de las bombas y el desmoronamiento de las tuberías que componen el cada vez más precario sistema de distribución de agua.

Mientras, en los acuíferos situados en el subsuelo de la capital, más de 104,3 millones de metros cúbicos de agua, es decir, cerca de 60% del recurso disponible, permanecen inutilizables debido a la contaminación de la planicie aluvial en que se sitúa Kingston, en el sureste de este país insular caribeño.

Un estudio realizado en 2020, titulado Groundwater Availability and Security in the Kingston Basin (Disponibilidad y seguridad de las aguas subterráneas en la cuenca de Kingston), reveló que los altos niveles de nitratos en el principal acuífero de la capital jamaiquina hacían que el agua fuera inutilizable para fines domésticos.

El informe, realizado por investigadores de los Departamentos de Química y Geología y Geografía del Campus de Mona de la Universidad de las Indias Occidentales, señalaba como causa de la contaminación los efluentes de las fosas sépticas y de absorción que pueblan el paisaje de la ciudad, así como la intrusión salina derivada del exceso de bombeo.

La investigadora principal, Arpita Mandal, dijo a IPS que el estudio de dos años, que comenzó en 2018, no mostró ningún «cambio significativo» en los niveles de cloruro y nitratos durante el período. «Los datos históricos son irregulares, pero los niveles de cloruro y nitrato siempre se han mostrado altos por encima de los límites permitidos», aseguró.

El informe concluye que es urgente abordar la contaminación continua de la cuenca de Kingston, pero Debbie-Ann Gordon Smith, la química principal del estudio, señaló que el proceso de limpieza sería extremadamente largo y costoso.

Según el estudio, muchos de los pozos de toda la KSA fueron clausurados porque entre  50 % y 80 % de los efluentes de las fosas de absorción y las fosas sépticas van directamente al suelo. Según el informe, lo mismo ocurre en muchas islas del Caribe, como Barbados, Antigua y Barbuda o Granada.

El director general de la Autoridad de Recursos Hídricos (WRA, en inglés), Peter Clarke, señaló la existencia de varios pozos en funcionamiento utilizados por empresas que tratan el agua para que sea potable para su uso industrial.

Afirmó que la contaminación provocada por «200 años de letrinas de pozo» en la KSA sigue siendo preocupante, mientras «el diseño de la construcción de aparcamientos y tejados» se traduce en que hay menos agua disponible para recargar el acuífero.

Por eso, para preservar la viabilidad del acuífero, la WRA, organismo regulador y de gestión del agua en Jamaica, se dispone a poner una moratoria a los nuevos pozos.

Clarke se mostró confiado de que esta isla antillana con 2,8 millones de habitantes tiene suficiente agua y reservas del recurso hídrico para las próximas décadas.

Sin embargo, reiteró varias veces en su dialogo con IPS, que en Jamaica son los problemas de distribución y acceso los que hacen que el agua sea un bien escaso en algunas zonas.

«Lo importante es dónde está la gente, dónde se distribuye el agua y el acceso al agua», subrayó.

En 2015, la Comisión Nacional del Agua, la agencia estatal de distribución doméstica, anunció un amplio programa de 15 millones de dólares para renovar la envejecida red de distribución de Kingston, situada en la costa suroriental del país y con una población cercana al millón de habitantes.

El programa incluía la descontaminación y la recuperación de los pozos antiguos, el desmantelamiento de las antiguas depuradoras y la rehabilitación de las instalaciones de almacenamiento de agua.

En el proceso, la compañía de aguas reparó 40 000 fugas, que en aquel entonces, según se asegura, le costaban a la ciudad una pérdida de 50 % del agua potable que producía.

También se sustituyeron las envejecidas tuberías instaladas antes de la independencia del país, en 1962.

El programa continúa actualmente con la sustitución e instalación de cientos de kilómetros de tuberías y otras infraestructuras incluidas en la distribución.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Clarke explicó que el suministro de agua subterránea de Jamaica es de tres a cuatro veces mayor que el que llega al mar a través de los 120 ríos de la isla y sus redes de arroyos, y aporta 85 % de las necesidades de agua potable.

Jamaica utiliza aproximadamente 25 % de sus recursos de aguas subterráneas disponibles y 11 % de sus aguas superficiales accesibles.

Para satisfacer la creciente demanda en la KMA, dijo Clarke, el Ministerio de Desarrollo Económico y Creación de Empleo está considerando varias nuevas soluciones, como la construcción de una nueva planta de tratamiento en el municipio de Saint Catherine, limítrofe con Saint Andrew.

En 2016, se construyó un sistema artificial de recarga de aguas subterráneas con un coste de algo más de 33 millones de dólares, en 27,5 hectáreas de lo que antes eran cañaverales en Innswood, en Saint Catherine, para reponer los pozos que abastecen a las zonas más pobladas de la metrópoli y sus alrededores.

El sistema inyecta actualmente 19 millones de litros adicionales de agua potable al día para reponer las extracciones de los pozos de suministro.

El Ministerio de Administración Local y Desarrollo Rural anunció en marzo que está estudiando sistemas similares para almacenar el exceso de agua para su uso en épocas de sequía y para reducir la evaporación de los sistemas de superficie, como embalses y presas, en otras zonas de la isla que también tienen problemas con el agua.

Las investigadoras Gordon Smith y Mandal coinciden en que la escasez de agua de Kingston se ve agravada por las variaciones climáticas, el aumento de la urbanización y la inadecuada gestión de los recursos existentes.

En los últimos años, además, el auge de la construcción en la KMA la ha transformado, lo que ha aumentado la presión sobre el suministro de agua potable disponible.

El Grupo de Investigación Climática de la Universidad de las Indias Occidentales ha advertido del aumento de la temperatura y de los extremos de las precipitaciones y las sequías.

Con base en el Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), esa entidad universitaria advirtió a los gobiernos caribeños que se prepararen para sequías más prolongadas e intensas y para temperaturas más altas que afectarán, entre otras cosas, a la producción de alimentos y al suministro de agua.

En el caso de la KSA, la Comisión Nacional del Agua ha seguido construyendo y mejorando la capacidad de tratamiento de aguas residuales del área metropolitana capitalina en las zonas afectadas para acabar con la contaminación del acuífero por las aguas residuales. Es de esperar que el acuífero se vacíe de forma natural cuando las obras estén terminadas.

«A Jamaica no le falta agua», insistió Clark, «tiene un problema de distribución».

T: MF / ED: EG

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