Superviviente de trata rescatada encuentra consuelo

Nina encontró paz tras ser rescatada de redes de traficantes de personas en Goa, India. Crédito: Mehru Jaffer/IPS
Nina encontró paz tras ser rescatada de redes de traficantes de personas en Goa, India. Crédito: Mehru Jaffer/IPS

GOA, India – Durante más de dos décadas, Nina anduvo de un lado a otro como hoja en medio de una tormenta. Cuando era adolescente, cayó en una red de comercio sexual, cuyos proxenetas se quedaban con gran parte del dinero que ganaba como esclava sexual. El maltrato la dejó en una ocasión con dificultades para respirar tras los golpes recibidos cuando se negó a mantener relaciones sexuales con un hombre que no quería usar preservativo.

Un día, la policía realizó una redada en el local donde Nina y otras muchachas estaban presas, detuvo a los proxenetas, y a ellas las condujeron a un refugio gestionado por el gobierno local. Como muchas mujeres víctimas de trata, Nina ahogaba las penas en el alcohol y en cigarrillos.

Ahora con 30 años y superadas sus adicciones, Nina lleva una vida cómoda en comparación con la de sus 20 años, cuando estaba obligada a convivir con traficantes y proxenetas.

Lisa Pires, de la Congreación Hermanas de la Presentación, dijo a IPS que había conocido a Nina en 2019. No quiso dar su verdadero nombre ni su paradero. En la actualidad, tanto funcionarios del gobierno como activistas sociales guardan celosamente la identidad de las sobrevivientes de trata que luchan por llevar una vida normal.

Las supervivientes necesitan ayuda para superar el trauma, lo que se suma a la dolorosa experiencia que viven durante las entrevistas de identificación y los procedimientos judiciales. Algunas sufren la revictimización, además de los castigos derivados de los delitos que los traficantes las obligan a cometer. Otras más sufren estigmatización y la falta de un sistema de apoyo.

«Nos complace compartir las historias de las víctimas sin revelar su identidad, ya que la sociedad necesita escuchar y aprender de quienes sobrevivieron a la trata», subrayó Amala Kulandaisamy, de 40 años, activista social y responsable administrativa del centro de Nagoa.

Las Hermanas de la Presentación trabajan en Goa desde 1967.

Amala Kulandaisamy yLisa Pires del Centro Nagoa Centre para la rehabilitación de personas víctima de trata y tráfico de personas en Goa, India, gestionado por la Congregación de las Hermanas de la Presentación. Crédito: Mehru Jaffer/IPS
Amala Kulandaisamy yLisa Pires del Centro Nagoa Centre para la rehabilitación de personas víctima de trata y tráfico de personas en Goa, India, gestionado por la Congregación de las Hermanas de la Presentación. Crédito: Mehru Jaffer/IPS

El Centro de Nagoa se inauguró en 2001 en la casa familiar de Pires. La vivienda de 110 años fue donada por sus padres a las Hermanas de la Presentación.

Pires ingresó en la congregación en 1958, interesada por el destino de las jóvenes de hoy en día.

La historia de Nina es similar a la de innumerables mujeres indias procedentes de zonas pobres del oriental estado de Uttar Pradesh (UP), donde caen en redes de trata en Goa y sufren explotación sexual, afirmó Pires.

Con media docena de hermanas y hermanos hambrientos, una madre con problemas de salud mental y un padre alcohólico, Nina huyó de su pueblo cuando apenas tenía 15 años. Poco después, un grupo de muchachos la captaron prometiéndole trabajo en Goa.

Esta localidad es un destino importante en India de trabajo sexual donde prolifera la trata. Allí llegan niñas y mujeres procedentes de zonas rurales cercanas a Goa, y de la mayoría de los estados de este país asiático. Pero también llegan desde Nepal, Bangladesh, Uzbekistán, Kirguistán, Turkmenistán, Turquía, Rusia y Tailandia. 

Hay menos mujeres víctimas de tata y tráfico desde Nepal, pero aumentó el número de las que procedente de Bangladesh.

El trabajo sexual se concentra sobre todo en el cinturón costero del norte de Goa, y las principales operaciones de rescate de la policía tienen lugar en torno a las bellísimas playas de Calangute y Arjuna. Ahora se dice que el trabajo sexual se extiende desde las zonas turísticas de esa zona costera hacia el continente y lejos de los centros turísticos.

El año pasado, el trabajo de Pires se concentró en reducir la trata de personas. El lema de 2021 fue “La voz de las víctimas marca el camino”, y las activistas sociales se dedicaron a asesorar a las supervivientes de trata. Ellas son clave en la lucha contra la trata de personas. 

El foco se centró en la prevención del delito, la identificación y el rescate de las víctimas de trata, así como en darles apoyo para su rehabilitación.

El trabajo también buscó concientizar a la población local para que compruebe los antecedentes de quienes quieren alquilar una vivienda y se aseguren de que los inquilinos no formen parte de ninguna actividad de trata y tráfico de personas.

Las Hermanas de la Presentación trabajan con dedicación contra el tráfico de mujeres, niñas y niños y son sensibles a su explotación sexual. También ofrecen oportunidades de empleo alternativas y organizan actividades de concienciación contra el flagelo de la delincuencia organizada.

Es fundamental documentar la experiencia de las supervivientes sin revelar la identidad de las personas involucradas. 

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La idea es convertir sus sugerencias en acciones concretas, crear un enfoque centrado en ellas como forma de combatir la trata de personas y animar a los legisladores a aprobar leyes que mejoren la protección de ciudadanas vulnerables a la explotación sexual y garantízas de acceso a la justicia.

Activistas reclaman una regulación más estricta de salones de masaje y locales bailables, donde prolifera la explotación sexual.

La organización ARZ, con sede en Vasco (Goa), aboga por el rescate de mujeres dedicadas al trabajo sexual y por que no sean detenidas por la policía. Además, recomienda, entre otras cosas, el juicio rápido de los delitos contemplados en la Ley de Prevención Inmoral y la creación de un tribunal especial que condene a los responsables, que suelen quedar impunes.

ARZ publicó Beautiful Women (“Mujeres Bellas”), un libro con 10 inspiradoras historias de mujeres que sobrevivieron al comercio sexual y que trabajan en Swift Wash, una lavandería fundada por la organización.

Nina tuvo suerte. Sobrevivió a la explotación y pudo visitar Potta, una conocida ciudad-templo de Kerala, donde gozó con su calma espiritual. Luego volvió a Goa, y encontró trabajo fijo como casera en una residencia privada.

Este artículo fue publicado originalmente en La Red Global de Sostenibilidad

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