Los corales mueren por el calor y excesos en la actividad humana

El arrecife de coral de Australia es el más grande del mundo. Los corales, que albergan la cuarta parte de la vida marina, están amenazados por actividades humanas no sostenibles y contaminantes en las costas y en los océanos, pero su recuperación todavía es posible. Foto: Matt Curnock/Ocean Image Bank

NAIROBI – Los corales, hogar de una cuarta parte de las especies marinas, están muriendo como consecuencia del cambio climático y excesos en el desarrollo costero, la pesca y el turismo, pero aún se está a tiempo de revertir la tendencia, indicó el más reciente informe divulgado por el Pnuma.

Hasta 14 por ciento de los corales del mundo se han perdido desde 2009, por lo que Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) advirtió que “se nos acaba el tiempo. Podemos revertir las pérdidas, pero tenemos que actuar ahora”.

“En la próxima conferencia climática en Glasgow y en la conferencia sobre biodiversidad en Kunmíng, los tomadores de decisiones tienen la oportunidad de mostrar liderazgo y salvar nuestros arrecifes, pero solo si están dispuestos a tomar medidas audaces”, dijo Andersen.

A partir del 11 de octubre se desarrollará en Kunming, China, la 15 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica, mientras que Glasgow, en Reino Unido, acogerá en noviembre la 26 Conferencia de las Partes (COP26) de la Convención Maro de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

El reporte del Pnuma y la Red Mundial de Vigilancia de Arrecifes Coralinos indicó que entre 2009 y 2021 se han perdido 11 700 kilómetros cuadrados de arrecifes de coral, 14 por ciento del total en el planeta, debido principalmente al incremento de las temperaturas en la superficie marina.

También los impactan el exceso de pesca, el desarrollo y el turismo insostenibles en las zonas costeras, y la contaminación y acidificación del agua que resulta de las actividades humanas.

“Se nos acaba el tiempo. Podemos revertir las pérdidas, pero tenemos que actuar ahora. En la próxima conferencia climática en Glasgow y en la conferencia sobre biodiversidad en Kunmíng, los tomadores de decisiones tienen la oportunidad de mostrar liderazgo y salvar nuestros arrecifes, pero solo si están dispuestos a tomar medidas audaces”: Inger Andersen.

Los arrecifes de coral son ecosistemas que se extienden a lo largo de los trópicos y, aunque cubren apenas 0,2 por ciento del lecho oceánico, son hogar de más de la cuarta parte de las especies marinas, y proporcionan a la humanidad proteínas y componentes básicos para muchos medicamentos que salvan vidas.

Además, cientos de millones de personas dependen de ellos para alimentarse, trabajar y protegerse de las tormentas y la erosión.

Cuando las aguas se calientan demasiado, los corales expulsan microalgas que les dan color, y se tornan blancos. Si la decoloración se prolonga o sucede con una frecuencia que no les permite recuperarse, los corales mueren.

Es entonces cuando las algas toman su lugar, y esa vegetación sobre los arrecifes se ha incrementado en 20 por ciento durante la última década.

Para Paul Hardisty, director del Instituto Australiano de Ciencias Marinas, “un mensaje claro del estudio es que el cambio climático es la mayor amenaza para los arrecifes del mundo”.

El informe afirma que los beneficios económicos de los arrecifes de coral aumentan o disminuyen en función de la salud de esos ecosistemas, y que su restauración produciría decenas de millones de dólares anuales.

Por ejemplo, el turismo, el desarrollo costero y la pesca comercial que dependen de ellos en la región de Mesoamérica (en Belice, Guatemala, Honduras y el sureste de México) generan cada año unos 6200 millones de dólares.

“Si los arrecifes siguen desapareciendo en el próximo decenio, su valor anual se desplomará 50 por ciento en Mesoamérica, pero si se recuperan de aquí a 2030, podrían producir 8700 millones de dólares anuales”, según el estudio.

El informe sostiene que, a pesar de las malas noticias, no es demasiado tarde para salvar a los corales si se actúa de inmediato para frenar el calentamiento de los océanos, la pesca excesiva y la contaminación, y si se fomenta una explotación sostenible de los recursos marinos y un turismo ecológico.

El año 2019 los arrecifes recuperaron dos por ciento de su cobertura de coral, lo que demuestra que pueden restablecerse.

El Pnuma aboga por esfuerzos coordinados de gobiernos, empresas y personas para prevenir el deterioro ambiental, con transformación de los sistemas de energía, agua y alimentos para hacer sostenible el uso de la tierra y del mar.

“Todos debemos hacer nuestra parte reduciendo urgentemente las emisiones globales de gases de efecto invernadero (que calientan la atmósfera) y mitigando las presiones locales”, dijo Hardisty, y Andersen agregó que, en síntesis, “”no debemos dejar que las generaciones futuras hereden un mundo sin coral”.

A-E/HM

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