Los dilemas de la descontrolada expansión urbana en Zimbabwe

Las ciudades de Zimbabwe como Bulawayo se enfrentan a una expansión urbana descontrolada, mientras su gobierno y otros de África se comprometen a brindar a sus poblaciones urbanas viviendas decentes y asequibles. Foto: Ignatius Banda / IPS

BULAWAYO, Zimbabwe –  Ndaba Dube, un residente de Bulawayo, dice que se construyó una casa en un pequeño terreno después de que las autoridades lo mantuvieran en la lista de espera para acceder a una vivienda por más de dos décadas. El terreno que eligió está en un antiguo municipio establecido antes de la independencia de Zimbabwe, en 1980.

“La gente está construyendo sus casas por todas partes, y cuando les preguntas, te dicen que el ayuntamiento lo ha aprobado, pero sé por mi propia experiencia que no podían esperar más”, dijo Dube a IPS.

En la capital del país, Harare, las autoridades han respondido recientemente a la práctica de los residentes de ocupar terrenos municipales y construir viviendas en ellos con la demolición incluso de edificios enteros y de casas de grandes dimensiones. Esto provocó una protesta nacional y el temor de que otros municipios del país sigan ese ejemplo.

Ante el aumento de la demanda de viviendas decentes y asequibles en Bulawayo, la segunda ciudad de Zimbabwe, las autoridades urbanas recurrieron como solución en el pasado a lo que denominó “cambios de uso” de terrenos que habían quedado como espacios limítrofes entre sus diferentes municipios.

Aunque las autoridades municipales aseguran que no han concedido permisos de construcción en los últimos cinco años, las viviendas se siguen levantando en esos y otros espacios.

La proliferación de la construcción de viviendas ilegales se produce en un momento en el que ONU Hábitat afirma que los gobiernos africanos tienen que tomar medidas claras para hacer realidad el sueño de la vivienda para todos.

Los ministros africanos de Finanzas y Vivienda se reunieron en Yaundé, la capital de Camerún, del 21 al 24 de junio, para estudiar soluciones para la crisis de la vivienda, una situación generalizada en los países del continente, que se origina en parte en su elevado crecimiento demográfico.

A ello se añade el aumento de la urbanización, la mala planificación urbana, el mal funcionamiento de los mercados del suelo, el aumento de los costes de la construcción, la proliferación de asentamientos informales y el subdesarrollo de los sistemas financieros, convinieron los ministros.

La expansión urbana de Bulawayo, con más de un millón de habitantes, ha puesto de manifiesto la magnitud de la crisis de la vivienda en la ciudad, y las autoridades municipales han recurrido a los propietarios privados y a los distritos circundantes para extender los terrenos urbanizables.

Aunque el ayuntamiento afirma que se ha esforzado por evitar la congestión de las zonas urbanas al no conceder permisos de construcción mediante el cambio de uso de terrenos, pero esto no ha impedido que residentes como Dube construyan sus residencias de manera informal, en un país en el que ser propietario de una vivienda sigue siendo una quimera.

“La alcaldía reconoce que la tierra es inelástica y que hay que evitar por todos los medios la expansión urbana”, dijo Nesisa Mpofu, portavoz del ayuntamiento de Bulawayo, en una entrevista con IPS.

“No tramitamos pedidos individuales de recalificación de uso. Hay que señalar que no se ha tramitado ningún cambio de uso de alguna parcela los últimos cinco años”, añadió.

Sin embargo, los edificios en terrenos que no están calificados para construir brotan en toda la ciudad, con algunas casas construidas en humedales o suelos rocosos, en una práctica condenada por los planificadores de la ciudad.

“Si las autoridades locales afirman que no están al tanto de las construcciones de viviendas, puede significar que son estructuras paralelas dentro de su sistema”, dijo Abigail Siziba, quien representa a la Asociación de Residentes Progresistas de Bulawayo (BPRA).

La responsable del grupo de presión sobre las autoridades municipales para la solución de los problemas de sus residentes dijo a IPS que “es necesario realizar una auditoría exhaustiva de la tierra en la que se atiendan las señales de alarma y garantizar así que los implicados en negocios ilícitos de la tierra se enfrenten a la ley”.

Solo así, afirmó, “los residentes pueden recuperar la confianza en el sistema de vivienda”.

Zimbabwe es uno de los países que firmaron la Declaración de Yaundé en junio, que tiene como meta “una vivienda asequible para todos”.

Los ministros reconocen en el documento que una campaña de construcción de viviendas asequibles y decentes es indispensable para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2063 de la Unión Africana.

En Zimbabwe, un país sudafricano con unos 14,6 millones de habitantes, su prolongada crisis económica, caracterizada por drásticos  recortes  de ingresos y de gastos, ha traído entre sus  impactos que los bancos hayan suspendido los créditos para viviendas, ya que los receptores no pueden afrontar el pago de los préstamos, pierden sus viviendas y la entidad se ve forzada a la ejecución hipotecaria.

Pero las construcciones ilegales de viviendas también han tenido un coste para los residentes de las ciudades del país, incluidas Harare y Bulawayo.

La rotura de alcantarillas, por ejemplo, está a la orden del día, ya que la infraestructura existente no se ha mejorado para dar cabida a las nuevas viviendas.

“Para ser sinceros, no sabemos quién aprueba estas viviendas, porque desde que se añadieron a nuestro barrio, sufrimos atascos en el saneamiento. Ni siquiera se informa al ayuntamiento, y no pasa nada”, dijo Mariam Bhebhe, residente en uno de los barrios antiguos de  Bulawayo.

 

“Lo que se nos dijo anteriormente fue que el ayuntamiento no estaba expidiendo permisos de edificación, y que la gente estaba comprando esos permisos a promotores privados”, aunque es claro que el promotor privado no es el que construye,  dijo Bhebhe a IPS.

Mpofu, el portavoz del ayuntamiento, insiste en que el municipio local no aprueba las nuevas construcciones.

“Algunas de estas áreas se habrían dejado sin desarrollar cuando se desarrollaron inicialmente los distintos suburbios, ya que se consideraban zonas difíciles para hacerlo”, dijo a  IPS. Añadió que estas zonas incluían terrenos rocosos, áreas que requerían desagües pluviales adicionales y que necesitaban cimientos profundos o especiales.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Effie Ncube, una organizadora comunitaria de la ciudad, dijo que la municipalidad debe hacer transparente la asignación de terrenos para que los residentes comunes se beneficien de cualquier proyecto de vivienda.

“Ha habido mucha corrupción en torno a la vivienda en la ciudad, donde hemos visto múltiples asignaciones de terrenos a individuos simplemente porque tienen influencia financiera”, dijo Ncube a IPS.

La mala gestión, consideró, “ha llevado a la exclusión de los pobres, que no pueden reunir capital para construir sus casas. Por eso hay muchas urbanizaciones sospechosas en toda la ciudad, pero nadie rinde cuentas”.

A principios de julio, la alcaldía de Bulawayo anunció sus planes de expropiar parte de los terrenos del mayor hospital psiquiátrico del país, situado en la ciudad, alegando la necesidad de construir viviendas, en otra manifestación más de la escasez de suelo edificable en la considerada capital de negocios del país.

La Nueva Agenda Urbana para África de ONU Hábitat, elaborada en colaboración con la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África  y Ciudades y Gobiernos Locales Unidos de África, pretende apoyar a las autoridades locales y a los gobiernos centrales para que generen mejores políticas de viviendas y avancen en las metas para alcanzar el ODS 11.

Ese  ODS 11 promueve “ciudades y comunidades sostenibles” y tiene entre sus metas “hacer que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros y sostenibles”.

Según Oumar Sylla, director regional para África de ONU Hábitat, entre 800 y 900 millones de personas en África viven actualmente en las ciudades.

La agencia de la ONU estima que para 2050, más de la mitad de la población del África subsahariana residirá en las ciudades.

ONU Hábitat trata de reducir lo que denomina “desigualdades espaciales” y está “trabajando con las ciudades y los municipios para desarrollar estrategias sobre política urbana nacional, sobre política de vivienda y también sobre cómo integrar la urbanización en los planes de desarrollo nacionales”.

Bajo el mandato del presidente Emmerson Mnangagwa, Zimbabwe ha establecido una Estrategia Nacional de Desarrollo de la Vivienda que explorará otras opciones de vivienda masiva, como los edificios de gran altura, al darse cuenta de que el suelo es “inelástico”, afirmó Mpofu.

Pero la situación de hundimiento económico del país podría hacer fracasar esta ambiciosa meta.

T: MF /ED: EG

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