Amnistía denuncia al programa espía israelí Pegasus

Amnistía Internacional y Citizen Lab elaboran un mapa para identificar lugares donde se utiliza el programa espía Pegasus para vigilar a defensores de derechos humanos, periodistas y políticos opositores .Imagen: AI

LONDRES – La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) y la canadiense Citizen Lab denunciaron que defensores de derechos humanos y periodistas han sido vigilados y atacados en 45 países de todo el mundo gracias al programa Pegasus, del grupo tecnológico israelí NSO.

Danna Ingleton, del brazo tecnológico de AI, Amnesty Tech, resaltó que una nueva plataforma, Digital Violence (Violencia digital) “saca a la luz las importantes conexiones entre el uso del software espía de NSO y demoledoras violaciones de derechos humanos”, en cuatro continentes.

Esa plataforma, de la agrupación británica Forensic Architecture, permitió ya trazar un mapa de la distribución mundial de Pegasus, un programa que NSO (iniciales de sus creadores y propietarios) vende exclusivamente a gobiernos y solo después de ser autorizados con base en la legislación militar israelí.

Pegasus es un malware (programa malicioso) que se instala subrepticiamente en los teléfonos y permite acceso total a los mensajes, correos electrónicos, multimedia, micrófono, cámara, llamadas y contactos en el dispositivo del usuario.

Un caso latinoamericano de víctimas de Pegasus, según las investigaciones de AI y Citizen Lab, fue el espionaje sobre defensores de derechos humanos que participaron en las indagatorias por la desaparición de los 43 estudiantes  de la escuela normal de Ayotzinapa, en México, un crimen masivo ocurrido en 2014.

En 2012, el gobierno de México había anunciado un convenio con NSO por 20 millones de dólares.

En octubre de 2019, AI reveló que el teléfono del historiador y periodista marroquí Maati Monjib fue infectado con el software espía Pegasus. Detenido en diciembre de 2020 y liberado bajo fianza en marzo de 2021, el activista “continúa sufriendo acoso por parte de las autoridades marroquíes por su labor de derechos humanos”.

“El dominio digital en el que habitamos se ha convertido en la nueva frontera de las violaciones de derechos humanos, un sitio de vigilancia e intimidación del Estado que le permite cometer esas violaciones”: Shourideh Molavi.

En 2018, Citizen Lab y el diario The New York Times informaron sobre el uso del software NSO para espiar al círculo íntimo de Jamal Khashoggi justo antes del asesinato de ese periodista en el consulado de Arabia Saudita en Turquía.

Otros medios de prensa han dado cuenta del empleo de Pegasus en países tan disímiles como España, Turquía, Tailandia, Qatar, Kenia, Uzbekistán, Mozambique, Marruecos, Yemen, Hungría, Nigeria y Bahréin.

En octubre de 2019, la empresa de mensajería instantánea WhatsApp y su matriz Facebook demandaron a NSO en Estados Unidos en virtud de la Ley de Abuso y Fraude Informático de ese país.

Según la demanda, NSO habría utilizado la aplicación WhatsApp para espiar hasta 1400 de sus usuarios en el mundo.

La nueva plataforma “revela que el dominio digital en el que habitamos se ha convertido en la nueva frontera de las violaciones de derechos humanos, un sitio de vigilancia e intimidación del Estado que le permite cometer esas violaciones”, dijo Shourideh Molavi, responsable de investigación de Forensic Architecture.

Edward Snowden, quien preside en Estados Unidos la Fundación para la Libertad de Prensa, dijo en una serie audiovisual de AI-Citizen Lab que “NSO Group es lo peor de lo peor, al vender herramientas de robo digital a actores de los que sabe perfectamente que violan activa y agresivamente los derechos humanos”.

La plataforma Digital Violence reúne datos sobre actividades relacionadas con NSO, sus licencias de exportación, presuntas adquisiciones, infecciones digitales y ataques físicos (que incluyen intimidación, acoso y detención) a activistas que anteriormente han sufrido ataques mediante software espía, destacó AI.

NSO se presenta como una empresa dedicada a “crear tecnología que ayuda a las agencias gubernamentales a prevenir e investigar el terrorismo y el crimen, para salvar miles de vidas alrededor del mundo”.

Con sede en Herzliya, cerca de Tel Aviv, NSO (iniciales de sus fundadores Niv Carmi, Omri Lavie Shalev Hulio), tiene ingresos anuales entre 40 y 150 millones de dólares, según informes concordantes, y en 2017 ya empleaba 500 personas.

A-E/HM

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