Jóvenes bucean para defender corales y huir del crimen

Este artículo integra la cobertura de IPS sobre el Día Mundial de los Océanos, que se celebra este 8 de junio.

Jóvenes en Puerto Viejo, una zona deprimida de Costa Rica, se entusiasman con el buceo y hacen del cuidado de los corales una tarea de protección personal, de su comunidad y del ambiente marino. Foto: Centro de Buceo Embajadores del Mar

SAN JOSÉ – Decenas de jóvenes costarricenses han desarrollado un centro de buceo para evadir el asedio del crimen organizado y dedicarse a proteger los arrecifes de coral en la costa de su país sobre el mar Caribe, destacó un reporte del sistema de Naciones Unidas este martes 8, Día Mundial de los Océanos.

“La mayoría de las y los jóvenes de mi escuela se han visto envueltos en problemas criminales, han caído en el narcotráfico o están actualmente en prisión. Hay que tener mucha disciplina y criterio para no caer”, dijo el buzo Esteban Gallo, de 23 años, a responsables de la ONU en Costa Rica.

El Centro de Buceo Embajadores del Mar ya reúne a 30 jóvenes de la comunidad de Puerto Viejo, en el extremo sureste del país, cerca de la frontera con Panamá y una de sus zonas más deprimidas, al punto de que de los 82 cantones de Costa Rica ocupa el puesto 81 en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

La gran riqueza natural de la comunidad y su océano –incluidas playas y olas aptas para el surf- contrasta con la pobreza, las limitadas oportunidades y la penetración del crimen organizado y el narcotráfico.

Anumí Sassaroli, de 17 años y quien acaba de concluir sus estudios de secundaria y es una activa “embajadora del mar”, dijo que “el Centro nos ha ofrecido un propósito en la vida. Conectarse con el mar es una forma bonita de tener un proyecto vital y alejarnos de las cosas malas”.

Los jóvenes buzos combinan las actividades de aprendizaje de buceo, deporte y recreación en el mar con capacitación en la identificación, monitoreo y restauración de corales, campañas de limpieza de playas y otros emprendimientos locales.

La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops, en inglés) en Costa Rica llegó a un acuerdo con el Centro de Buceo para respaldar la iniciativa.

En paralelo, Unops y la empresa pública Acueductos y Alcantarillados desarrollan desde el año pasado un proyecto para un nuevo alcantarillado sanitario en Puerto Viejo y una planta de tratamiento de aguas residuales, la cual permitirá reducir las fuentes de contaminación del arrecife.

“Una vez que la planta de tratamiento esté funcionando, las personas también necesitarán saber que no pueden tirar basura ni residuos al mar, no deben pisar los corales. Debemos conservar el arrecife. Si no, no servirá de nada todo este esfuerzo”, dijo Sassaroli al exponer los planes del Centro de Buceo.

Allegra Baiocchi, coordinadora de la ONU en Costa Rica, dijo que los jóvenes del Centro “sueñan con ser instructores profesionales de buceo, montar sus negocios relacionados con esta actividad y continuar preservando la riqueza natural del lugar. Es impresionante sentir su alegría y pasión por la protección del océano”.

Los océanos, recordó la secretaría de la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) “albergan soluciones naturales a la crisis climática, como los manglares, las marismas, los arrecifes de coral y las algas”.

“No solo pueden secuestrar y almacenar más carbono por unidad de superficie que los bosques terrestres, sino también ayudar a salvaguardar las ciudades, comunidades y empresas costeras de los impactos de un clima cambiante”, expuso la secretaría.

Agregó que “unos océanos sanos son fundamentales para regular el sistema climático y son esenciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (de las Naciones Unidas), los del Acuerdo de París y la ambición necesaria para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados sobre los niveles preindustriales”.

Para lograrlo, se proponen cuatro áreas de actividad, la primera de las cuales es proteger los ecosistemas costeros de carbono azul, es decir, el que se almacena naturalmente gracias a los manglares, marismas y praderas marinas.

Le siguen una buena gestión de la pesca oceánica y costera, y promover la energía renovable y la descarbonización del transporte con base en los océanos.

Desde comienzos de este año está en marcha el Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible.

A-E/HM

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