Aumenta el número de niños en situación de trabajo infantil

El trabajo infantil aumentó en el mundo en los últimos cuatro años y la pandemia covid-19 amenaza con sostener e incluso incrementar la tendencia, al neccesitar millones de familias pobres más ingresos provenientes de la labor de sus niños y niñas, según la OIT y Unicef. Foto: AsiaInspection
El trabajo infantil aumentó en el mundo en los últimos cuatro años y la pandemia covid-19 amenaza con sostener e incluso incrementar la tendencia, al neccesitar millones de familias pobres más ingresos provenientes de la labor de sus niños y niñas, según la OIT y Unicef. Foto: AsiaInspection

NACIONES UNIDAS – El número de niños en situación de trabajo infantil se incrementó en 8,4 millones en los últimos cuatro años y llega a 160 millones en todo el mundo, indicó un informe conjunto de Unicef y la OIT divulgado este jueves 10.

Publicado con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el sábado 12 de junio, el informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) deploró que los avances para erradicar esa forma de explotación se hayan estancado por primera vez desde hace 20 años.

Entre el año 2000 y el 2016 los casos de trabajo infantil se redujeron en 94 millones, por lo que el nuevo incremento muestra que se revierte la tendencia positiva.

En el informe se destaca un aumento sustancial de la cantidad de niños de cinco a 11 años en situación de trabajo infantil, y que actualmente representan algo más de la mitad de todos los casos a escala mundial.

Y el número de niños de cinco a 17 años que realizan trabajos peligrosos, es decir todo trabajo que es susceptible de dañar su salud, seguridad o moral, ha aumentado en 6,5 millones desde 2016, hasta alcanzar 79 millones.

Guy Ryder, director general de la OIT, advirtió que “las nuevas estimaciones constituyen una llamada de atención. No podemos quedarnos impasibles mientras se pone en riesgo una nueva generación de niños”.

Abogó por “la protección social inclusiva, que permite a las familias proseguir la escolarización de sus hijos aun en una coyuntura económica adversa, y es primordial aumentar las inversiones para facilitar el desarrollo rural y promover el trabajo decente en el sector agrícola”, para disminuir el trabajo de los niños y niñas.

“Las nuevas estimaciones constituyen una llamada de atención. No podemos quedarnos impasibles mientras se pone en riesgo una nueva generación de niños”: Guy Ryder.

El sector agrícola representa 70 por ciento de los niños en situación de trabajo infantil (112 millones), seguido por el de los servicios con 20 por ciento (31,4 millones) y el sector de la industria con 10 por ciento (16,5 millones).

Casi 28 por ciento de los niños de 5 a 11 años, y 35 por ciento de los niños de 12 a 14 años en situación de trabajo infantil no están escolarizados.

El trabajo infantil es más frecuente entre los niños que entre las niñas, independientemente de la edad, pero si se tienen en cuenta las tareas domésticas realizadas por 21 horas o más a la semana, la brecha de género se reduce.

En África subsahariana, el aumento demográfico, las frecuentes crisis, la pobreza extrema y las medidas inadecuadas de protección social han provocado que 16,6 millones de niños más se encuentren en situación de trabajo infantil a lo largo de los últimos cuatro años.

En América Latina y el Caribe hubo una mejora, porque la cantidad de niños y niñas en situación de trabajo infantil bajó de 10,5 millones en 2016 a 8,2 millones en 2020, y la de quienes hacen trabajos peligrosos disminuyó de 6,3 a 5,5 millones.

Pero incluso en las regiones en las que se han registrado mejoras desde 2016, en particular Asia y el Pacífico, y América Latina y el Caribe, la pandemia covid-19 amenaza con reducir esos avances.

A escala mundial, nueve millones de niños más corren el riesgo de ser víctimas del trabajo infantil como consecuencia de la pandemia para finales de 2022. Un modelo de simulación mostró que esa cifra podría aumentar a 46 millones en el caso de que no dispongan de cobertura de protección social esencial.

Las nuevas crisis económicas y el cierre de centros educativos como consecuencia de la pandemia pueden conllevar que los niños que ya se encuentran en situación de trabajo infantil trabajen más horas o en peores condiciones.

La directora de Unicef, Henrietta Fore, destacó que “estamos perdiendo terreno en la lucha contra el trabajo infantil, y el último año no ha facilitado nuestra labor”.

“En este segundo año de confinamientos en todo el mundo, cierre de escuelas, crisis económicas y ajustes presupuestarios a escala nacional, las familias se ven obligadas a tomar decisiones muy drásticas”, expuso Fore.

Por ello “instamos a los gobiernos y a los bancos internacionales de desarrollo a que den prioridad a las inversiones en programas que permitan a los niños salir de la fuerza de trabajo y regresar a la escuela, así como en programas de protección social que faciliten esa labor a las familias”, agregó la responsable.

Unicef y la OIT abogan por fomentar una protección social con prestaciones universales por hijos, aumentar el gasto en una educación gratuita y de calidad, y facilitar el regreso de todos los niños a la escuela, incluidos los que estaban sin escolarizar antes de la pandemia.

También, promover el trabajo decente para los adultos, para que las familias no recurran a la ayuda de sus hijos para generar ingresos, y poner fin a las normas de género ineficaces y a la discriminación que propician el trabajo infantil.

A-E/HM

 

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