En el pueblo de Ngadirejo, en la isla indonesia de Java, han pasado a convertir sus desechos orgánicos en abono y lo vendien a empresas privadas y a otros clientes. También plantaron hortalizas en sus patios traseros y en tierras ociosas de la comunidad, como parte de sus medidas para transformarse en uno de los pueblos climáticos establecidos en el país. Foto: Cortesía de Serono Arief Wijaya / ProKlim Ngadirejo