La ONU presenta nuevo decálogo contra el sida

Una prueba de VIH/sida se practica en un centro de salud de Costa de Marfil. La cooperación internacional es necesaria para reunir 29 000 millones de dólares requeridos antes de 2015 para las campañas contra la enfermedad en los países de ingresos bajos y medios. Foto: Frank Dejongh/Unicef
Una prueba de VIH/sida se practica en un centro de salud de Costa de Marfil. La cooperación internacional es necesaria para reunir 29 000 millones de dólares requeridos antes de 2015 para las campañas contra la enfermedad en los países de ingresos bajos y medios. Foto: Frank Dejongh/Unicef

La desigualdad es la principal razón de que no se cumplan las metas mundiales contra el VIH/sida y ese rumbo debe corregirse urgentemente, planteó este viernes 30 el secretario general de la ONU, António Guterres, al presentar10 recomendaciones para actualizar la lucha contra ese flagelo.

“Es imprescindible romper el ciclo insostenible y cada vez más costoso de avanzar tan despacio en la lucha contra el VIH, que nunca es lo suficiente para poner fin a la pandemia. Hay que corregir el rumbo urgentemente”, dijo Guterres.

Los objetivos establecidos en 2016, en la declaración política de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la erradicación del sida, no se han cumplido ni de lejos, lo que permitió que la enfermedad creciera en muchas regiones.

Las asombrosas 1,7 millones de nuevas infecciones por el VIH que ocurrieron en 2019 son más de tres veces más altas que el objetivo de 500 000 fijado para 2020, y las 690 000 muertes anuales relacionadas con el sida superan también con creces el objetivo de reducirlas a menos de medio millón al año.

Esas duras cifras responden a que múltiples grupos demográficos (por motivos de género, edad, origen étnico, orientación sexual, nivel de ingresos, la condición de portador del VIH o la de migrante) se ven afectados por la desigualdad, que además agrava la que existe en otros ámbitos, según el reporte.

“La desigualdad a menudo está codificada en la legislación y las políticas y se traduce en prácticas discriminatorias, un acceso desigual a la atención médica y otros servicios, violencia y peores resultados en términos del VIH”, dijo Guterres.

En su nuevo informe, “Superar las desigualdades y enderezar el rumbo para acabar con el sida de aquí a 2030”, Guterres sostiene que en nueve años es posible poner fin a la amenaza a la salud pública si todos los países siguen ese decálogo como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

En su primera recomendación, se exhorta a los países miembros de la ONU a cumplir los compromisos de metas para 2025, de menos de 370 000 infecciones y menos de 250 000 muertes para 2025.

Luego pide priorizar la financiación y las tareas dirigidas a implementar a gran escala las soluciones innovadoras contra el flagelo, y asegurarse de que 95 por ciento de las personas expuestas al riesgo de infección accedan a programas de prevención.

Eso incluye reforzar en papel de la educación en la prevención, atender a poblaciones clave, como trabajadores sexuales y hombres gais, y servicios integrados para prevenir el VIH y los embarazos no deseados en las adolescentes y las adultas.

“Acabar con el sida como una amenaza para la salud pública para 2030 todavía está al alcance”, sostuvo Winnie Byanyima, directora del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida).

Para ello “se requiere un liderazgo político audaz, para desafiar y abordar las injusticias y desigualdades sociales que continúan haciendo que ciertos grupos de personas y comunidades enteras sean altamente vulnerables a la infección”, agregó la responsable de Onusida.

Los servicios de detección y tratamiento del virus deben incluir acceso equitativo a medicamentos y artículos médicos, así como a tecnologías modernas para prevenir, diagnosticar y tratar la tuberculosis, enfermedad asociada al sida.

Se propone adoptar medidas específicas para pacientes pediátricos y promover la participación de las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana, sus redes y organizaciones, en las respuestas nacionales al VIH.

La igualdad de género y los derechos de las mujeres y las niñas deben colocarse en el centro de las iniciativas para mitigar el riesgo y el impacto del VIH, destacó el texto de la ONU.

Las leyes, políticas y prácticas punitivas y discriminatorias que impiden responder eficazmente al VIH deben ser revocadas y en su lugar adoptar las que garanticen el derecho a la salud, la educación, la alimentación, la vivienda y el empleo.

Al impulsar la solidaridad internacional necesaria para que se inviertan 29 000 millones de dólares antes de 2025 en programas de lucha antisida en países de ingresos bajos y medios, se recomienda acompañar las donaciones con recursos de alianzas público-privadas y operaciones de cancelación de deuda.

A-E/HM

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