Fuerte presión contra las puertas de Guantánamo

Parece ganar impulso la presión en Estados Unidos para el cierre de la prisión en la bahía de Guantánamo, Cuba, donde 166 reclusos no recibieron nunca acusación formal y 86 de ellos ya fueron eximidos y esperan su liberación.

El miércoles 24, un subcomité de asuntos judiciales del Senado realizó una audiencia concentrada particularmente en los beneficios de clausurar la prisión, donde están recluidos sospechosos de terrorismo.

Se trató de la primera instancia de esas características en cuatro años, y se celebró apenas meses después de que el presidente Barack Obama renovara su intención de cerrar las puertas de ese centro de detención, tal como prometió al asumir en 2008.

Activistas consideran que estas son señales de una inminente clausura.

“Parece que se está llegando a un punto de inflexión en este tema”, dijo a IPS la presidenta de la organización Human Rights First, Elisa Massimino, luego de haber dado su testimonio en la audiencia.

Massimino señaló que, además de la renovada promesa de Obama, la audiencia se realizó en el marco de una nueva polémica sobre la prisión, desatada por las revelaciones de los costos de mantenerla y las denuncias de alimentación forzada a reclusos que realizaban huelga de hambre.

La activista señaló que destacados congresistas apoyan ahora el cierre de la prisión. Entre ellos, el senador John McCain, excandidato a la Presidencia por el opositor Partido Republicano.

En la sesión del subcomité se escucharon diversos testimonios, la mayoría de ellos a favor de la clausura, y solo algunos que destacaban la utilidad de la instalación en la “guerra contra el terrorismo”.

“Si se cierra Guantánamo, surge la pregunta de adónde serán enviados estos terroristas”, dijo el senador Ted Cruz. “El terrorismo radical continúa siendo una amenaza real”, añadió.

También prestó su testimonio Frank Gaffney, columnista del periódico The Washington Times y analista del Centro para Políticas de Seguridad, conocido por sus opiniones islamofóbicas.

Gaffney señaló que quienes piden la clausura de la prisión se olvidan por qué fue creada. “Estamos en guerra porque otros nos atacaron”, subrayó.

El analista señaló que Guantánamo existía porque “no había una opción mejor”, e indicó que la posibilidad de enviar a algunos de los prisioneros a otros países o a cárceles de Estados Unidos era demasiado peligrosa.

Los prisioneros que sean liberados podrían “regresar al campo de batalla”, alertó Gaffney, y sostuvo que quienes fueran enviados a cárceles estadounidenses podrían hacer proselitismo o beneficiarse de “jueces piadosos” para obtener su libertad.

También opinó que cerrar Guantánamo era una señal de debilidad de parte de Washington, que podría estimular acciones antiestadounidenses más agresivas en el mundo.

Pero muchos ponen en duda las afirmaciones de Gaffney.

“También nos podemos proteger teniendo a los reclusos en Estados Unidos”, opinó Adam Smith, miembro de la Cámara de Representantes.

El congresista señaló que ya hay cientos de condenados por terrorismo en centros penitenciarios estadounidenses. “La idea de que aumente la amenaza por tener unos 484 terroristas en prisión, en vez de 400, es simplemente ridícula”, dijo.

Algunos incluso señalan que la existencia de la prisión de hecho hace más inseguro a Estados Unidos.

[related_articles]Paul Eaton, mayor general retirado del ejército estadounidense, testificó que Guantánamo afecta la reputación internacional de Washington. Esta percepción fue apoyada por otros 26 generales, quienes señalaron en una carta que la prisión “es un símbolo de tortura e injusticia, y no beneficia a una nación que es un baluarte de la libertad en el mundo”.

El militar retirado afirmó que la prisión en realidad daba más motivos a los radicales islámicos, al punto de que calificó al centro de “institución creadora de terroristas”.

Guantánamo “hace más fácil llenar las filas de Al Qaeda y de otras organizaciones que atacan a Estados Unidos”, dijo.

En el mismo sentido se expresó la senadora Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia de la cámara alta, quien afirmó que las prácticas de detención en Guantánamo convertían al sistema legal estadounidense en “un mito”.

Muchos también criticaron los altos costos de la prisión, señalando que, por cada reo, el gobierno gastaba unos 2,7 millones de dólares al año.

Esto es mucho más que los alrededor de 78.000 dólares anuales que invierte el Estado en mantener a los reclusos en la prisión de máxima seguridad del país: Florence ADX, en el central estado de Colorado.

Allí se encuentra Zacarias Moussaoui, el único participante de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington que fue juzgado en un tribunal civil.

En Florence ADX también está recluido Ramzi Yousef, responsable del atentado contra el World Trade Center en 1993, y Ted Kaczynski, conocido como “Unabomber”.

Massimino, de Human Rights First, dijo a IPS que lamentaba que ningún representante del gobierno de Obama hubiera estado presente en la audiencia del subcomité.

Aunque reconoció que hay un creciente interés popular en el cierre de la cárcel (la audiencia del miércoles debió trasladarse a una sala más grande debido a la inesperada presencia de público), la activista sostuvo que todavía hace falta más voluntad política.

“Le doy mucho crédito al senador (Richard) Durbin” presidente del subcomité, dijo Massimino. “Este tema no genera muchas contribuciones de campaña ni atrae cobertura periodística, pero él ha hecho un gran trabajo al mantenerlo en el tapete”, destacó.

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