Antigua se prepara para las consecuencias de Sandy

Las islas que conforman Antigua y Barbuda, dependientes del turismo, podrán haberse salvado de los estragos de la supertormenta Sandy, pero igual sufrirán sus consecuencias en el plano ambiental, político y económico.

El país se prepara para una disminución de la cantidad de turistas procedentes de Estados Unidos, la principal fuente de visitantes de Antigua.

El ministro de Turismo, John Maginley, señaló la importancia de los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, que fueron duramente golpeados por el huracán Sandy.

El profesor Norman Girvan, de la Universidad de las Indias Occidentales, sugirió que el impacto económico de Sandy puede ser tan nefasto como el de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

"Veremos un decrecimiento desde ahora hasta enero y febrero" de 2013, indicó. "Creo que el impacto inicial posiblemente sea tan grande como el del 11 de septiembre, pero en lo que respecta a las consecuencias a largo plazo es demasiado pronto para saber", apuntó.
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Autoridades locales dijeron que Sandy, que llegó a Antigua como tormenta tropical, sirvió como un llamado de alerta para el país y puso el tema del cambio climático sobre la mesa.

"Hay una variedad de medidas de adaptación que deben tomarse", dijo a IPS la directora de la división ambiental del gobierno de Antigua y Barbuda, Diane Black-Layne.

"Ahora nos tenemos que ajustar a un nuevo mundo o a una nueva norma, cada país experimentará eventos extremos por las fluctuaciones climáticas con una frecuencia sin precedentes", añadió.

Muchas personas son escépticas respecto del cambio climático, pero Black-Layne dijo que se alegraba de que el gobierno de Antigua y Barbuda tomara medidas para preparar al país.

En el Plan de Uso de la Tierra, aprobado este año por el parlamento, "se tomó en cuenta el cambio climático", apuntó. "En los próximos años, cuando revisemos solicitudes de desarrollo, en especial en la franja costera y en zonas anegables, tendremos que tener en cuenta" este fenómeno, añadió.

"Si crees que un ministro te va a decir ‘sí, construye lo que quieras, donde quieras’", alertó, "el mar se lo llevará y la compañía de seguros no pagará".

En julio, el ministro de Agricultura, Hilson Baptiste, anunció que el gobierno pretendía unirse a la organización The Nature Conservancy para aprovechar el canje de deuda por adaptación climática.

La idea es pagar la deuda de Antigua y Barbuda de 18 millones de dólares a Brasil a cambio de su participación en la gestión de zonas costeras.

El gobierno tiene hasta fines de 2012 para elaborar una propuesta y remitirla a The Nature Conservancy.

Señales de cambio

El científico británico Brian Cooper, quien se radicó en Antigua en 1986, dijo a IPS que ha observado que las lluvias son más fuertes, así como otros indicios del cambio climático en los últimos años.

"Hemos observado una renovada intensidad y frecuencia de las tormentas. Hay un cambio respecto de lo que experimentamos antes, que muchas tormentas tienen una muy extensa banda de precipitaciones, a menudo lejos del centro de la tormenta", indicó.

"Con el (huracán) Omar en 2008 no lo sentimos hasta después de que pasó, cuando recibimos la banda de lluvias, que no duró mucho, pero cayó una tremenda cantidad de agua en el sur de la isla", recordó.

"Hubo grandes inundaciones en el valle de Body Ponds, y el pueblo de Bendals quedó aislado por unas horas porque el agua corría por el puente", añadió.

"Lo mismo pasó con el (huracán) Earl en 2010, un tremendo balde de agua con consecuencias similares", añadió Cooper.

El sexagenario Winston Derrick señaló la destrucción de un camino, que existe desde su niñez, como clara prueba de las consecuencias del cambio climático. Hace pocos días trató de usarlo para ir de Sweetes a Bendals, pero no pudo. "Está intransitable", remarcó.

Una combinación de Earl y Omar destruyó el camino, coincidió Cooper.

"Eso se debió a las lluvias torrenciales que hubo, en particular, en algunas partes del sudoeste de la isla. Vivo en Sweetes desde hace unos 10 años y solía ir por ese camino, pero ya no se puede usar", añadió.

Pero pese a las evidencias, Cooper dijo que la gente no se toma el cambio climático con la seriedad que deberían.

"Creí que con la serie de huracanes que tuvimos, la gente iba a empezar a pensar: ‘Bien, ¿qué está pasando?’. También es difícil para los científicos relacionar cambios que ocurren en un período largo", dijo a IPS.

"Asusta escuchar a los científicos y las proyecciones, en especial cuando uno tiene hijos que se verán afectados por estos cambios", indicó Black-Layne, de la división ambiental.

"En cierta forma entristece la lentitud con la que reacciona el mundo. Es aterrador lo que está pasando y lo que va a pasar", añadió.

Pero según ella, Antigua y Barbuda, y otros países del Caribe, pueden sacar algo positivo de las consecuencias del cambio climático.

"Tenemos que elaborar políticas nacionales y tomar decisiones legislativas para asegurarnos de que de esta experiencia terrible, al final, salga algo positivo", sostuvo.

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