Cafetaleros colombianos se movilizan en pos de reactivación

El anuncio del gobierno colombiano de aumentar los impuestos a la producción de café, un sector en crisis desde los años 90, empuja la concentración nacional del 13 de este mes en Manizales, capital del departamento de Caldas, convocada por una novel asociación que reúne a unos 25.000 cultivadores.

Juan Pablo Fernández analiza la situación de la caficultora en una tienda Juan Valdés, imagen tradicional del café colombiano. Crédito: Helda Martínez/IPS
Juan Pablo Fernández analiza la situación de la caficultora en una tienda Juan Valdés, imagen tradicional del café colombiano. Crédito: Helda Martínez/IPS
"En medio de la más profunda crisis de todos los tiempos, el gobierno pretende triplicar los impuestos", cuestionó ante IPS el economista Juan Pablo Fernández, investigador del no gubernamental Centro de Estudios del Trabajo.

Se trata de la llamada Contribución Cafetera, que por ley de 2009 es de seis centavos de dólar por libra (0,4536 kilogramos) de café verde exportado. El precio actual del café en la Bolsa de Londres ronda los 2,81 dólares la libra.

"La idea es negociar en buenos términos, lograr que se escuche a la mayoría campesina que cultiva en parcelas de tres hectáreas, al igual que a la minoría con extensiones de 300 hectáreas, porque la situación los afecta a todos", indicó Fernández.

Entre los reclamos del recién creado Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera está la reestructuración de las instituciones del sector para "que sirvan al caficultor y no a la cúpula administrativa".
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La referencia principal es a la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), pues, aunque es privada, cumple funciones públicas al administrar el Fondo Nacional del Café, que se nutre de la contribución de los productores que en 2011 percibieron apenas 104.000 millones de pesos colombianos, que equivalen a unos 57 millones de dólares.

"Las finanzas del Fondo están deterioradas, pero el gobierno no quiere inyectar recursos", aseguró Fernández.

"Es muy generoso con las (firmas) multinacionales y se olvida de las 550.000 familias cafetaleras, que abarcan a alrededor de dos millones de personas, equivalentes a 15 por ciento de la población rural", sostuvo. Colombia tiene 46 millones de habitantes.

En los últimos 20 años, Colombia pasó del segundo al tercer escalón entre los mayores exportadores de café del mundo, antecedido por Brasil y Vietnam por orden de importancia, y cayó del segundo al cuarto puesto entre los productores, superado por esos mismos países y Etiopía.

Estos datos suministrados por la Organización Internacional del Café, determinan, empero, que Colombia mantiene el primer lugar en producción del tipo de café suave.

En contraste, la FNC destaca cifras positivas: la producción se incrementó 22 por ciento en el primer cuatrimestre del año, respecto del mismo lapso de 2011, según el gerente de la entidad, Genaro Muñoz.

"Esos resultados positivos (divulgados por la FNC) tienen un claro interés y es frenar la movilización. Pero la crisis es profunda y los caficultores están decididos", advirtió ante IPS el líder del Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera, Aurelio Suárez.

Empero, las importaciones, por ejemplo de Perú, se triplicaron en los dos primeros meses de este año, según la Cámara del Café de ese país vecino, que hoy ocupa el tercer lugar entre los mayores productores de América del Sur y sigue en franco ascenso.

"Afirmar que los problemas están en vías de solucionarse va en contra de la verdad. Tenemos cosechas muy bajas: la de 2011 rondó los ocho millones de sacos (de 60 kilogramos) y este año estará por el mismo nivel, frente a una capacidad instalada de producción de 12 millones", aseveró Fernández.

En cuanto a reservas, el experto precisó que en buenas épocas llegaron hasta los 6,1 millones de sacos, mientras que en la actualidad apenas son unos 500.000.

"Estadísticas últimas confirman que dos de cada tres tazas de café que consumimos en Colombia son de grano importado, en especial de Perú y Ecuador. Estamos lejos de abastecer la demanda interna", continuó.

El gobierno de Juan Manuel Santos atribuye la profundización de la crisis al incremento de las lluvias en 2010 y 2011 en el llamado Eje Cafetero, que constituyen los occidentales departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda.

También incide el efecto de la renovación de cultivos de unas 3.000 hectáreas del parque cafetero, que cubre unas 900.000 hectáreas. Pero los problemas se arrastran desde los años 90, debido a los persistentes bajos precios internacionales y a la apreciación de la moneda local, entre otras causas.

Sin embargo, Fernández entiende que la razón está, por un lado, en políticas equivocadas, y por otro, en aquellas que favorecen a las empresas transnacionales impuestas de forma paulatina desde el gobierno de Virgilio Barco (1986-1990).

"No han hecho esfuerzos porque los pactos internacionales modifiquen la realidad del mercado mundial a favor de Colombia. Ningún presidente. Tampoco Santos", afirmó.

En retrospectiva, este economista detalla la desaparición de instituciones que otrora facilitaron el comercio del café como la Flota Mercante Grancolombiana, que se desactivó en 1997 tras 50 años de funcionamiento, y el Banco Cafetero, que fue vendido en 2004.

"En 1990, los países productores de café recibían en promedio 35 por ciento de los ingresos que producía el mercado mundial. Hoy apenas les llega de cinco a siete por ciento pese a que el rendimiento se triplicó, favoreciendo a las multinacionales Nestlé, Kraft y General Foods, y a las comercializadoras de países consumidores", explicó Fernández.

"Desafortunadamente, el gobierno está del lado de los agentes de intermediación, especuladores en la bolsa y grandes casas comercializadoras. Es decir, en contra de los productores nacionales a quienes debe defender", cuestionó.

Los mismos que, sintiéndose abandonados, participarán en la movilización, como los Productores del Eje Cafetero y los también occidentales departamentos de Antioquia, Valle del Cauca, Nariño, Tolima y Huila.

Pero, dado el interés por encontrar prontas soluciones, enviaron al ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo, un pliego de nueve puntos.

Uno de los reclamos indica que "el gobierno debe (…) cumplir el artículo sexto de la ley 1337 de 2009, (que determina) que se podrán destinar recursos presupuestales necesarios para garantizar la sostenibilidad del ingreso de las familias cafeteras, cuando los costos de producción del grano se afecten por el precio interno".

Solicitan, además, establecer mecanismos para aliviar la deuda cafetera, fórmulas para que los productores accedan a una pensión, promover la asociación de los cafeteros evitando cadenas de comercialización nacional e internacional.

Los cafeteros esperan respuestas del gobierno, pero se proponen continuar con la movilización "si no hay diálogo. De Manizales vendrán a Bogotá y ocuparán la (central) Plaza de Bolívar", concluyó Fernández.

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