Juicio a Mubarak, otro triunfo del movimiento popular

Muchos egipcios siguieron por televisión la primera audiencia del juicio al derrocado presidente Hosni Mubarak, acusado de corrupción y asesinato, entre otros cargos. El hecho parece haber calmado el malestar popular hacia el consejo militar que gobierna el país de forma provisoria.

Los manifestantes volvieron en masa a la plaza Tahrir la primera semana de julio en protesta por la lentitud con que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) implementa los reclamos revolucionarios.

Además de juzgar a Mubarak y sus allegados, los manifestantes reclaman "purgar" las instituciones estatales de funcionarios del régimen y terminar de inmediato de procesar civiles en tribunales militares.

Las fuerzas de seguridad disolvieron una protesta el 1 de este mes con métodos que recordaron las represiones durante la revuelta popular que comenzó el 25 de enero. El resto de los manifestantes fueron desalojados por la fuerza de la plaza en los días siguientes mediante vehículos blindados que acordonaron el lugar.

"El juicio a Mubarak ayudó mucho a restaurar la fe de los manifestantes en el CSFA", opinó Rahman Abu Zaid, miembro fundador del izquierdista Partido Popular de Egipto, todavía no registrado. "Pero el uso de la fuerza contra ciudadanos pacíficos es totalmente inaceptable en este país tras la revolución", dijo a IPS.
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Muchos activistas sostienen que el juicio esperado desde hace tiempo nunca se hubiera materializado sino no fuera por la intensa presión popular en la plaza Tahrir.

"La primera comparecencia de Mubarak ante la justicia obedece directamente a la manifestación del millón de personas el 8 de julio y de la ocupación de la plaza por tiempo indeterminado que siguió", señaló Moustafa Abdel Moneim, coordinador general del movimiento revolucionario de jóvenes Bediya ("comienzo").

"Fue un acontecimiento histórico", remarcó Abdel Ghani Hindi, coordinador general del Movimiento Popular por la Independencia de Al-Azhar. "Es una advertencia para los futuros gobernantes de Egipto, y dictadores del mundo, de que no se puede perseguir a su pueblo de forma impune", dijo a IPS.

El 3 de este mes, el derrocado presidente compareció en camilla ante un tribunal penal de El Cairo, donde negó las acusaciones de abuso de poder y su responsabilidad en la muerte de manifestantes pacíficos durante el levantamiento popular.

"Niego de forma categórica todos los cargos", declaró el expresidente de 83 años desde el enjaulado sitio reservado para el demandado.

Más de 800 personas murieron en la revuelta de 18 días que llevó a la renuncia de Mubarak, quien podría ser condenado a muerte.

La primera comparecencia de Mubarak ante la justicia fue difundida por los canales abiertos. El depuesto gobernante apareció junto a sus hijos, Alaa y Gamal, quienes también se declararon inocentes.

En la misma sesión, el exministro del Interior, Habib al-Adli y seis altos oficiales de policía, también acusados de la muerte de manifestantes, se declararon inocentes.

"Ese día quedará para la historia", señaló Ahmed Maher, coordinador general del movimiento de protesta 6 de Abril. "La ansiada presencia de Mubarak y de Al-Adli frente a un juez me hace pensar que los mártires de la revolución, y todas las personas torturadas y asesinadas durante su régimen, por fin serán vengados", dijo a IPS.

La próxima audiencia del proceso, considerado por los egipcios como el "juicio del siglo", fue fijada para el lunes 15 de agosto.

La presencia de Mubarak en la celda de los acusados fue "un hito para Egipto y el mundo árabe", señaló Ayman Salamma, profesor de derecho internacional de la Universidad de El Cairo.

"Es la primera vez en la historia moderna que un jefe de Estado es juzgado por el pueblo en un tribunal convencional", dijo Salaama a IPS, quien aclaró que el juicio del depuesto presidente iraquí Saddam Hussein, que terminó con su ejecución en 2006, "fue realizado por una potencia ocupante".

"Activistas de todo el espectro político, quienes reclamaban el inmediato juicio de los responsables de manifestantes muertos, se sintieron aliviados al ver a Mubarak ante la justicia", remarcó Ibrahim Mansour, editor en jefe del nuevo periódico independiente Al-Tahrir.

"Al iniciar el juicio, el CSFA demostró su buena fe, que no está confabulado con elementos del régimen anterior, como algunos comenzaba a creer, y está, de hecho, dispuesto a cumplir con las demandas populares", sostuvo Hindi, del Movimiento Popular por la Independencia de Al-Azhar.

Especialistas en derecho creen que el anciano expresidente será declarado culpable de los cargos más graves en su contra, como el de ordenar a las fuerzas de seguridad disparar contra los manifestantes.

"La falta de pruebas no basta para considerarlo inocente", dijo el reconocido profesor de derecho Atef al-Banna, de la Universidad de El Cairo. "El simple hecho de que no haya emitido ninguna orden de no disparar evidencia su culpabilidad", explicó.

Es probable que el proceso en curso apague las concentraciones en la plaza Tahrir, por lo menos por un tiempo, indicó el periodista Mansour.

"Pero pueden haber marchas y concentraciones para reclamar la lenta implementación de otras demandas revolucionarias", apuntó.

"El juicio contra Mubarak es muy positivo, aunque tardío", coincidió Maher, del movimiento 6 de Abril. "Pero las instituciones estatales deben eliminar todos los vestigios del régimen y se aplicarles todo el peso de la ley a otros funcionarios implicados en actividades ilegales", añadió.

"Los egipcios nunca olvidarán los crímenes cometido por Mubarak en sus 30 años de gobierno, como las detenciones arbitrarias en la calle y el expandido uso de la tortura", señaló Abdel Moneim, del movimiento Bediya, al ser consultado si la presencia del depuesto presidente pudo causar lástima a algunas personas.

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