Assad: Siria sometida a «prueba de unidad»

En su esperado discurso ante el parlamento, el presidente de Siria, Bashar al Assad, acusó este miércoles a «conspiradores» de promover las manifestaciones opositoras y no anunció ninguna reforma.

"Pertenezco al pueblo Sirio y quienquiera que pertenezca al pueblo sirio siempre tendrá la frente alta", declaró este miércoles en un su discurso televisado en la sede del parlamento en su primera alocución pública desde el inicio de las protestas el 18 de este mes.

"Sé que el pueblo sirio esperaba este discurso desde la semana pasada, pero quería tener un panorama completo de la situación para evitar la emoción tranquilizaría a la población, pero sin un efecto real cuando nuestros enemigos arremeten contra Siria", añadió.

"Las medidas represivas empleadas por el régimen para acallar las protestas serán contraproducentes a la larga", señaló el escritor y ex preso político Yassine Hajj Saleh.

Las fuerzas de seguridad de Siria detuvieron el 22 de este mes a 34 personas en la meridional ciudad de Daraa, más de 49 en Damasco y sus alrededores, 10 en Hama, cuatro en Aleppo y dos más en Banyas. Pero son muchas más, pero no están registradas, según la Organización Nacional de Derechos Humanos.
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Las detenciones coinciden con el clima de tensión que reina en el país tras la muerte de varios manifestantes por la represión de las protestas. La cantidad exacta de fallecidos varía mucho. El gobierno sostiene que fueron 37, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, 55 y los activistas, más de 100.

"Las fuerzas de seguridad de Siria muestran el mismo desprecio cruel por la vida de los manifestantes que sus contrapartes de Libia, Túnez, Egipto, Yemen y Bahrein", se lamentó Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente y África del norte de Human Rights Watch, con sede en Nueva York.

Amnistía Internacional señaló en un comunicado de prensa divulgado el 24 de este mes que el gobierno sirio ordenó avanzar contra los protestas.

"La violenta represión de las manifestaciones de Daraa y Lattakia se contradicen con las promesas de reformas hechas por el régimen", indicó Abu Mohammad, quien no quiso dar su apellido por razones de seguridad.

Varios testimonios en las últimas semanas sostienen que las fuerzas de seguridad utilizaron municiones reales contra los manifestantes en Daraa. Las protestas del sábado en Lattika también terminaron con dos personas muertas por disparos de francotiradores.

El gobierno encabezado por el primer ministro Naji Otri renunció el martes en un intento por disipar las tensiones. Además, el asesor presidencial Buthaina Shaaban declaró que se levantaría la ley de emergencia que rige desde 1963, cuando llegó al poder el Partido Baath.

Bashar al Assad llegó al gobierno en 2000 tras la muerte de su padre, Hafez al Assad, quien gobernó en Siria durante 20 años.

Ante la consulta de si la situación es mejor ahora que durante el régimen de Hafez al Assad, el director de HRW en Beirut, Nadim Hury, respondió "sí y no".

"La situación actual no se puede comparar con la de los años 80 porque fue un periodo excepcional", añadió Hury, refiriéndose al levantamiento de la Hermandad Musulmana en Hama de 1982. La intervención del ejército, ordenada entonces por el presidente para aplastar la insurgencia dejó decenas de miles de personas muertas.

Además, entre las decenas de manifestantes detenidos hay varios escritores y activistas acusados de incitar los disturbios.

El bloguero Luay Hussein, conocido por reclamar reformas, y Mazen Darwish, director de Centro para la Libertad de Expresión y de Medios, fueron detenidos y luego liberados ante la profundización del malestar popular.

El poeta Mohammad Dibbo también terminó en una prisión de Banyas, según la Organización Nacional de Derechos Humanos.

El gobierno liberó desde el 24 de este mes a 260 pesos políticos, según la cadena de noticias árabe Al Jazeera, en un intento de calmar el malestar de la población por la muerte de manifestantes.

Pero las cárceles siguen llenas de presos políticos, periodistas y activistas de derechos humanos.

El activista Haytham al Maleh, de la Federación de Derechos Humanos, pidió a la comunidad internacional que presione al régimen para que respete sus compromisos en materia de derechos humanos.

"El gobierno sirio firmó todas las convenciones internacionales, incluida la Carta Árabe de Derechos Humanos adoptada por la Liga Árabe", remarcó.

No se sabe exactamente cuantos activistas y miembros de la oposición están presos, pero Maleh sostuvo que son más de 4.000. Por su parte, HRW señala que son alrededor 1.000.

Muchos de los jóvenes que organizaron el movimiento a favor de la democracia a través de la red social Facebook no están contados, subrayó Abu Mohammad.

"En los años 80 íbamos a la cárcel sin juicio previo, ahora pasamos por un proceso, pero seguimos yendo a prisión", señaló Hury. "Los reclamos de la gente de democracia y transparencia siguen sin haber cumplido tras 10 años de gobierno de Bashar al Assad", se lamentó.

Mucha gente sostiene que Bashar no realizó las reformas prometidas debido a una "vieja guardia" política arraigada al poder y contraria a hacer cualquier concesión.

No se han hecho reformas reales, pero el gobierno se apuró a realizar cambios económicos en un intento de calmar el malestar.

"Las autoridades promovieron la creación de empleo ofreciendo pagar el primer año de salario a las nuevas incorporaciones al sector público", señaló Joshua Landis, director de Centro de Medio Oriente.

"Se emitió una orden para que los kurdos del noreste se beneficien de los mismos derechos que los sirios, es decir que puedan ir a la escuela secundaria y terciara así como trabajar legalmente. Además, se postergó de forma indefinida la implementación del nuevo impuesto al valor agregado", añadió.

Pero el país sigue sumergido en una crisis política. Decenas de miles de manifestantes se concentraron el martes y este miércoles en Damasco en apoyo del presidente, pero reinó la calma en las ciudades donde en días anteriores hubo varias protestas a favor de la democracia.

El discurso del presidente de este miércoles es "sin duda el más importante en la carrera de Assad", dijo Cal Perry, corresponsal de Al Jazeera en Damasco.

"La gente quiere liquidar la corrupción. Pero en la calle también se escuchan reclamos ‘reformas, pero que Assad siga en el poder’", añadió.

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