Más madres angoleñas sobreviven a los partos

Al caer la fría noche, varias mujeres se acurrucan bajo mantas raídas en el exterior de una de las pocas maternidades de la capital de Angola. «Tengo que estar aquí», dice Paula Silva, de 45 años, que quiere ser una de las primeras en ver si en el hospital queda la medicación que ella requiere.

Treinta y seis por ciento de la población angoleña vive en la pobreza. Crédito: Louise Redvers
Treinta y seis por ciento de la población angoleña vive en la pobreza. Crédito: Louise Redvers
"A menudo dentro del hospital se quedan sin medicinas, así que nosotras necesitamos estar aquí esperando, para poder ir a la farmacia y conseguirlas", explica.

"También tengo que traer alimentos (para vender) porque, si no, mi hija no tendrá nada para comer", aclara esta mujer que vende alimentos a las pacientes internadas porque en el hospital hay pocos o ninguno. Silva dio a luz a la mayoría de sus hijos sin ninguna asistencia médica. Uno nació muerto y otro falleció a los seis meses. Ella es afortunada de estar viva luego de las complicaciones que sufrió durante su último embarazo.

Pero hace nueve años pudo no haber tenido tanta suerte. Los resultados preliminares de un estudio del gobierno que todavía no está completo, "Inquérito Integrado Sobre o Bem Estar da Populacao" (Investigación integrada sobre el bienestar de la población), muestran que tanto la mortalidad materna como la infantil se redujeron desde 2001.

Angola, que hasta 2002 vivió tres décadas de guerra civil, puede ser rica en petróleo y diamantes y tener una de las economías de más rápido crecimiento de África, pero sigue esforzándose por suministrar servicios básicos, como agua, saneamiento y electricidad a su población. Y sus estadísticas sociales son desalentadoras.
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Sin embargo, el estudio muestra que se están logrando algunos avances.

La investigación, que compila entrevistas con 12.000 familias de todo el país, analiza los resultados según nivel educativo, edad y sexo, y observa las diferencias entre la vida en áreas rurales y urbanas. Es la serie más exhaustiva de estadísticas sociales en recopilarse sobre Angola desde 2001 (antes del fin de la guerra).

El informe fue compilado por el Ministerio de Planificación y el Instituto Nacional de Estadísticas, y contó con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Banco Mundial.

La buena noticia que surge del reporte es que la mortalidad materna se redujo a 600 muertes por cada 100.000 nacimientos exitosos, en comparación con las 1.400 que se contabilizaron en 2001. Y la mortalidad infantil pasó a una relación de una a cinco en vez de una en cuatro.

Según el estudio, dos tercios de las embarazadas realizaron por lo menos una consulta prenatal con una asistente sanitaria durante su última gestación, pero menos de 50 por ciento de los nacimientos tuvieron lugar en centros de salud o fueron asistidos por personal calificado.

En un intento por mejorar estas cifras, el gobierno creó un Comité Nacional para la Prevención de Muertes Maternas y Perinatales.

También se instalarán comités locales en todo el país para analizar los motivos de los fallecimientos de madres y bebés, y para hallar medios prácticos para su prevención.

Sin embargo, Alcides Sakala, portavoz del principal partido opositor, Unita (Unión para la Independencia Total de Angola), desestimó el lanzamiento de la campaña por considerar que se trata de "apenas otra propaganda".

"Lo que realmente necesitamos es cambiar las políticas, y para eso es necesario cambiar a las personas que lideran el país", dijo a IPS.

Elio Codato, gerente del Banco Mundial para Angola, declaró a IPS que los resultados del estudio ayudarán al gobierno a definir sus políticas, dado que estimaciones previas se basaban en presunciones que en algunos casos estaban desactualizadas.

Allan Cain, director de la organización no gubernamental Development Workshop, que se especializa en temas de pobreza urbana, dijo que el estudio era "destacable", elogiando la "honestidad" del gobierno al reportar estadísticas reales.

Entre ellas, que 90 por ciento de la población urbana vive en condiciones inadecuadas. Además, según el estudio, el 20 por ciento de los más ricos perciben ingresos que son 19 veces superiores a los del 20 por ciento más pobre.

Hans Lunshof, director de Políticas Sociales y Protección a la Infancia de Unicef en Angola, declaró que "esto da una clara señal sobre dónde está la pobreza", por lo que "será muy útil para desarrollar e implementar políticas mejor dirigidas a los más pobres y vulnerables".

El estudio señala que alrededor de 36 por ciento del país vive en la pobreza, aunque esta cifra es más elevada en áreas rurales, donde ronda 58 por ciento. Esto supone una reducción significativa en relación a la anterior estimación del Banco Mundial, según la cual dos tercios son pobres. Sus conclusiones fueron similares a las de una investigación de la Universidad Católica de Angola.

Sin embargo, los autores del estudio actual enfatizaron que usaron un "método de cálculo nuevo y diferente".

"Se produjeron mejoras significativas desde 2001, fecha de la última recolección de datos. Algunos de los acontecimientos económicos se hicieron sentir y podemos ver esto en los resultados de este informe", dijo Cain, agregando que quedan grandes desafíos por delante.

Codato declaró a IPS que cree que en los años de paz hubo avances significativos. Pero señaló: "Pienso que Angola debería exigirse más a sí misma en el uso de su riqueza y sus recursos naturales para beneficio de su propio pueblo".

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