PARAGUAY: Los afrodescendientes salen del anonimato

Las comunidades afrodescendientes han permanecido prácticamente en el anonimato y el olvido en Paraguay, pero ahora se han organizado, reclaman igualdad ante la ley y demandan por derechos económicos y sociales para construir una ciudadanía afro paraguaya.

"El estado paraguayo no nos reconoce como una minoría étnica", dijo a IPS José Carlos Medina, secretario general de la Asociación Afro Paraguaya Kamba Cuá (agujero de negros en lengua guarani).

Fue en el bienio 2006-2007 que se realizó en Paraguay el primer censo de afrodescendientes, con el objetivo de contar con una herramienta para conocer la realidad de este grupo de la población y tener una base para la lucha social dirigida a superar la negación histórica dentro de la sociedad paraguaya.

La Asociación fue la principal promotora de la iniciativa, con el apoyo de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec) y de la estadounidense y estatal Fundación Interamericana.

El estudio estableció la existencia de 8.013 personas de ascendencia africana, que equivale a 0,13 por ciento de los 6,1 millones de habitantes de este país situado en el cono sur de América.
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Los datos fueron recogidos en tres poblaciones específicas, la de Kamba Cuá, en el Departamento Central; Kamba Kokue, que significa "chacra (finca) de negros" en guarani y se sitúa en el departamento de Paraguarí; y Emboscada, en el departamento de Cordillera. Las tres en la región oriental del país.

Del total de afrodescendientes, 5,6 por ciento viven en Kamba Cuá, 4,9 por ciento en Kamba Kokue y 89,5 por ciento en Emboscada.

Los orígenes de estos asentamientos se remonta a al periodo colonial español. En 1782, la población de origen africano representaba 11,2 por ciento del total de habitantes de la entonces Provincia del Paraguay, un territorio donde comenzaron a llegar esclavos traídos de África en 1556.

Emboscada, un municipio que ahora tiene cerca de 14.000 habitantes, fue fundado en 1740 bajo el nombre de Emboscada de Pardos Libres, debido a que era un punto de frecuentes emboscadas y porque sus primeros pobladores fueron 500 pardos (negros y mestizos) libertos.

Lo mismo ocurrió en Paraguarí y otros lugares de la región, donde existían estancias (haciendas) de esclavos de los misioneros religiosos, como la católica Compañía de Jesús, más conocida como la orden de los jesuitas.

En el caso de Kamba Cuá, la población se conformó con integrantes de un regimiento de 250 lanceros, hombres y mujeres, que acompañaron en su exilio en Paraguay partir de 1820 al general José Gervasio Artigas, el líder revolucionario independentista de la Banda Oriental, el territorio que hoy ocupa Uruguay.

Esta comunidad afrodescendiente es la más conocida dentro de Paraguay por haber conservado su identidad y cultura, promocionadas a través de sus fiestas tradicionales.

"El censo motivó un acercamiento entre las comunidades y así se conformó la Red Paraguaya de Afrodescendientes, porque estábamos convencidos que unidos tendríamos más fuerza en nuestro reclamo", indicó Medina.

Sostuvo que la principal demanda es el reconocimiento como minoría étnica por parte del Estado paraguayo y, como acción inmediata, se plantea la inclusión de la población afrodescendiente dentro del próximo Censo Nacional, a realizarse en 2012.

Para este fin, los integrantes de la Red mantienen conversaciones con la Dgeec, pero Medina se quejó de que el proceso es cada vez más lento.

El Informe Derechos Humanos en Paraguay 2009, elaborado por la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay, contiene un artículo que presenta, por primera vez, la situación de la población de afrodescendientes en el país.

El documento resalta que el racismo sigue presente en las políticas de Estado, por omisión o ausencia de políticas hacia la población afrodescendiente y refiere que el marco cultural mantiene el prejuicio racial y el comportamiento discriminatorio.

"Para nuestros hijos es muy difícil construir su identidad afro cuando en la escuela son muchas veces discriminados, ya sea por el color de la piel o la vestimenta", sostuvo.

El acceso a la educación y a la salud son dos puntales en los reclamos de las comunidades. Se subraya que 7,4 por ciento de la población en edad escolar es analfabeta y solo 15 por ciento del total de este grupo étnico tiene seguro médico.

En el caso de Kamba Cuá, la deserción escolar es uno de los principales inconvenientes. La razón es que la comunidad no cuenta con un establecimiento escolar que brinde la educación básica.

Lorena Medina, una joven madre de dos niños e integrante del ballet Kamba Cuá, abandonó sus estudios de nivel medio debido a inconvenientes económicos.

"Esa es la realidad de muchos jóvenes de nuestra comunidad. Dejamos de estudiar porque no tenemos como cubrir los gastos", dijo a IPS.

En la mayoría de los casos, las mujeres de la comunidad son trabajadoras domésticas, en tanto que los varones son obreros de la construcción, empleados y vendedores informales.

Para José Carlos Medina, a partir de la creación de la Red, las comunidades trabajan de manera articulada, lo que les permite ir ocupando espacios como grupos organizados.

"Porque defendemos nuestra identidad y origen, exigimos el reconocimiento del Estado paraguayo, como población afro paraguaya", concluyó.

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