ENERGÍA-BRASIL: Compromiso nacional con la fuerza del viento

La Carta de los Vientos, firmada este jueves por autoridades federales y provinciales de Brasil, es considerada por sus promotores como un marco histórico para impulsar la energía eólica.

La Carta de los Vientos establece el compromiso de desarrollar políticas públicas y metas para la producción eólica, que actualmente no llega ni a uno por ciento en la matriz energética nacional.

Asimismo establece objetivos de captación de recursos, de estímulos y de formulación de políticas públicas para el desarrollo de este tipo de energía limpia, que crece cerca de 27 por ciento al año en el mundo.

Brasil tiene el mayor potencial de producción eólica de América Latina y el Caribe, según especialistas de este país

La carta "es un paso histórico para la energía eólica de Brasil", dijo en entrevista telefónica con IPS el ministro de Medio Ambiente de Brasil, Carlos Minc.
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"Hoy establecimos metas, financiamientos, marcos regulatorios, y ya no nos vamos a perder de nuevo el tren del viento", celebró el ministro desde Natal, capital de Rio Grande do Norte, en el noreste del país.

Minc fue uno de los firmantes de la Carta de los Vientos, paso culminante del Foro Nacional Eólico que reúne este jueves y el viernes en Natal a los secretarios de Energía de los estados de este país, empresas, representantes del Poder Legislativo y autoridades nacionales.

El ministro anunció la disposición del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de reducir a cero los impuestos aplicados a los equipos para generar energía eólica.

La primera medida en esa dirección había sido la convocatoria para el 25 de noviembre de la primera subasta nacional de energía eólica.

Minc anticipó a IPS que su cartera propondrá al gobierno que esas subastas se realicen todos los años, y que la capacidad ofertada aumente de 2.000 a 3.000 megavatios.

El ministro consideró "una vergüenza" que un país como Brasil, considerado el de mayor potencial de vientos en la región, apenas produzca 200 megavatios.

La perspectiva a corto plazo es aumentar esa capacidad de generación a 30.000 o 40.000 megavatios, pero el potencial es mucho mayor, de unos 140.000 megavatios, según el último atlas de vientos.

La Asociación Brasileña de la Industria Eólica estima en cambio esa capacidad en 300.000 megavatios lo que, según su presidente Lauro Fiuza, representa el triple de la capacidad de todas las fuentes energéticas de las que dispone hoy este país.

Minc destacó que, además de los estímulos a las fuentes limpias como el viento y el sol, su ministerio impulsó medidas como la que obliga a las usinas térmicas a carbón o gasóleo a pagar por los costos de sus emisiones de gases de efecto invernadero con acciones como la plantación de áreas forestales.

Además, dijo Minc, se está empleando mayor rigor para conceder licencias ambientales a las grandes iniciativas hidroeléctricas, que actualmente constituyen la principal fuente energética de este país de más de 189 millones de habitantes.

El secretario de Energía del gobierno de Rio Grande do Norte, Jean-Paul Prates, consideró que la importancia de la Carta de los Vientos radica en un calendario concreto para impulsar la energía eólica y sus derivaciones, como el estímulo a la investigación y el desarrollo y la reducción de impuestos.

Prates dijo a IPS que para incentivar inicialmente esta producción es "inevitable" que haya subsidios gubernamentales. Mencionó los casos de España, Dinamarca, Holanda, Portugal, y "hasta Estados Unidos, que es más liberal", pues todos apelaron al apoyo estatal para estimular su desarrollo.

Sin embargo, destacó, es un mito que el costo de la energía eólica sea mayor que el de otras fuentes tradicionales de electricidad.

El secretario estadual subrayó en primer lugar que "el viento es gratis" y que algunos cálculos no tienen en cuenta otros costos de las energías tradicionales, como el de la contaminación ambiental asociada y las consecuencias sociales y económicas que entrañan.

Prates también dijo calificó de "mito" la afirmación de que las turbinas eólicas "matan animales", una idea que vinculó a los comienzos de los parques eólicos en el estado estadounidense de California, donde los aerogeneradores estaban muy cerca unos de otros.

Otra mentira, debatida en el foro por un panel sobre "mitos y verdades sobre la energía eólica", sostuvo Prates, es la de la contaminación visual de los parques eólicos.

Encuestas realizadas a poblaciones que viven en lugares donde hay generadores eólicos mostraron que su presencia no incomoda a la gente, porque sabe que generan electricidad y por lo tanto resultados económicos, arguyó.

Por la calidad de sus vientos "fuertes y constantes", el estado de Rio Grande do Norte, anfitrión del encuentro situado en el extremo más oriental de Brasil sobre el océano Atlántico, es considerado uno de los de mayor potencial nacional para expandir esta fuente de energía.

En diálogo con IPS, la gobernadora de ese estado, Wilma de Faria, destacó los esfuerzos de su distrito para estimular esa producción. La región tiene ya dos parques eólicos, que generan 53 megavatios.

Faria, del Partido Socialista Brasileño, subrayó que sólo su estado podría generar 22.000 megavatios, y hasta duplicarlos, según nuevas mediciones en marcha en áreas ventosas.

El objetivo de Rio Grande do Norte es generar 8.000 megavatios en unos cinco años, mediante subastas e incentivos.

El estado, que no es autosuficiente en materia energética, pretende con esos estímulos llegar a vender energía a otras regiones del país.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), éste es el país con mayor porcentaje de fuentes renovables en su matriz energética, 80 por ciento.

Asimismo, más de 90 por ciento de la nueva flota automotriz está preparada para utilizar tanto gasolina como etanol, combustible destilado del azúcar de caña que emite menos gases invernadero que los carburantes fósiles.

Según el PNUMA, Brasil es líder mundial en el financiamiento de energías limpias. Más de 90 por ciento de las nuevas inversiones registradas en América Latina correspondieron a este país sudamericano.

Pese a su crecimiento constante, la energía eólica es considerada todavía marginal, pues sólo representa tres por ciento de la matriz energética mundial.

Sin embargo, en Dinamarca aporta cerca de 20 por ciento del consumo, en España 13 por ciento, en Portugal 11 por ciento, y en Italia, nueve por ciento.

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