BIODIVERSIDAD-ARGENTINA: Amenaza foránea

Atraídos por los lagos de origen glaciar y sus ríos de agua cristalina, miles de pescadores llegan de todo el mundo a la Patagonia argentina para pescar truchas y otros salmónidos. Pero estas especies no son autóctonas y su avance representa una amenaza para la biodiversidad local.

"A pesar de nuestras recomendaciones, se siguen introduciendo truchas en lagos y ríos de la Patagonia y ahora vemos que en los últimos censos de aves el descenso de algunas especies acuáticas es catastrófico", dijo a IPS el naturalista Claudio Bertonatti, museólogo y miembro de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Las truchas y salmónidos fueron introducidos en Argentina a comienzos del siglo XX para desarrollar la pesca deportiva en lagos y ríos de las provincias del sur: Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Las especies se adaptaron enseguida y hoy se reproducen sin intervención humana.

Pero, ante el crecimiento del turismo de pesca, se inició la producción en criaderos. De un total de 2.500 toneladas de peces cultivados por año en Argentina, 70 por ciento son ejemplares de trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss), una de las más buscadas por los pescadores deportivos.

Según la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las truchas están entre las 100 especies exóticas más dañinas del mundo. Una vez adaptadas, sus poblaciones depredan especies endémicas. Sin embargo, en las provincias australes de este país se fijan cupos para preservarlas, a fin de que el interés turístico no decaiga.
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Si bien Argentina ratificó el Convenio sobre la Diversidad Biológica, que compromete a impedir la introducción de especies exóticas o a controlar y erradicar las existentes, eso no siempre es posible, dijo a IPS una fuente de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, que prefirió el anonimato.

El Estado nacional no puede intervenir en los recursos naturales de las provincias, que se escudan en esa prerrogativa institucional, remarcó. No obstante, el técnico señaló que las truchas y salmónidos "no son recursos naturales" y las provincias no deberían aplicar vedas o cupos para su pesca como si se tratara de especies a preservar.

Ese comportamiento, aparentemente cuidadoso de la Naturaleza a ojos de los pescadores, es contrario a la ley que obliga a combatir las especies invasoras.

El informante admitió que no es posible justificar la preservación de especies exóticas en que entrañan ingreso de fondos a las arcas provinciales, porque se está violando el Convenio, que es ley nacional en Argentina. Pero el daño sigue.

Este viernes 22 de Mayo se conmemora el Día Internacional sobre la Diversidad Biológica, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dedicó este año a las especies exóticas e invasoras.

Según la ONU, desde el siglo XVII, estas especies han contribuido con casi 40 por ciento de las extinciones de animales cuya causa se conoce.

Estas especies alteran los ecosistemas locales y sus funciones cuando compiten por los recursos, depredan a otras especies o transmiten agentes patógenos.

Así, se convierten en un factor que agrava la pobreza por su impacto en la agricultura, los bosques, las pesquerías y los sistemas naturales, "las bases de sustento de la población en los países en desarrollo", dice la ONU.

En la Patagonia las truchas provocaron ya la merma de renacuajos, ranas, organismos bentónicos —propios de las profundidades—, crustáceos y peces autóctonos como la trucha criolla (Percichthys trucha) y el pejerrey patagónico (Odontesthes microlepidotus).

También amenazan la supervivencia de aves acuáticas, entre ellas una muy frágil y endémica como el macá tobiano (Podiceps gallardoi), aseguran los especialistas.

El macá fue descubierto en 1974, explicó Bertonatti, vive en lagunas y mesetas de la provincia de Santa Cruz. En 1979 fue declarado especie protegida en todo el territorio provincial. Se estima que hay entre 3.000 y 5.000 ejemplares agrupados en 130 lagunas de la estepa patagónica.

Las organizaciones Aves Argentinas y Asociación Ambiente Sur afirmaron en una convocatoria que los resultados preliminares de las inspecciones que realizan, "lejos de ser alentadores, nos dieron una señal de alerta sobre el futuro de esta especie y su entorno".

Las dos entidades llamaron de forma urgente a elaborar un plan de acción para impedir la extinción de esta ave. El macá está en "peligro crítico", agregaron.

Las truchas se alimentan de huevos y pichones de estas aves nativas que no identifican a los predadores que invadieron sus lagos hace décadas.

Pero no sólo las truchas amenazan a esta especie vulnerable. La expansión del turismo y el mal manejo de los residuos hicieron que proliferaran basureros a cielo abierto que atraen a la gaviota cocinera (Larus dominicanus), un ave nativa que también depreda huevos y pichones del macá.

Según Bertonatti, no hay un solo motivo para la pérdida de la rica diversidad biológica sudamericana, sino una suma de factores que se integran para poner en jaque una especie, un paisaje o un pueblo. En esa suma de peligros, la invasión biológica puede ser el golpe de gracia, alertó.

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