SALUD-R.D. CONGO: Paludismo, difícil de combatir

Con el fallecimiento de unas 180.000 personas cada año, el paludismo se convirtió en la principal causa de muerte en República Democrática del Congo (RDC), una situación que no parece que vaya a cambiar a corto y mediano plazo.

RDC es uno de los países más golpeados por el paludismo, transmitido por la picadura del mosquito anofeles hembra.

Un estudio financiado por el Banco Mundial, con datos de 2005, indica que 97 por ciento de los 60 millones de habitantes de RDC viven en zonas donde el paludismo o malaria es endémico. El resto está radicado en áreas de riesgo epidémico.

Además de los 180.000 congoleños que mueren al año por paludismo, se estima que uno de cada cinco niños y niñas muere antes de cumplir cinco años. El paludismo mata a 10 por ciento de los menores de un año.

Lubumbashi, capital de la meridional provincia de Katanga, no es la excepción. "Aquí, el paludismo es la causa de muerte de 60 por ciento de los fallecidos con menos de 12 años", dijo a IPS Antoine Boa.
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Boa es un médico interno del Centro Bakanja, ubicado a las afueras de Lubumbashi, creado hace 14 años por la organización no gubernamental belga Oeuvres Maman Marguerite, que ofrece a los menores un lugar para dormir, comer, educarse y les brinda asistencia médica mientras se intenta ubicar a sus familias.

Cuando IPS visitó el Centro Bakanja, el pequeño hospital estaba casi vacío. Dos de las 20 camas estaban ocupadas. Ambos pacientes cubiertos por un mosquitero.

"Por ahora, la situación no está muy mal", indicó Boa. "Pero, a medida que se acerca la estación húmeda, con seguridad aumentarán los casos de paludismo. Con la lluvia aparece agua estancada donde las hembras de mosquitos ponen los huevos".

A fin de combatir la enfermedad, el gobierno de RDC anunció a principios de este año que lanzaría una campaña para difundir el uso del mosquitero.

Se distribuirán alredor de dos millones de mosquiteros impregnados con insecticida de larga duración en Kinshasa y en sus alrededores y otros 1,5 millones en zonas rurales.

La iniciativa fue aplaudida por organismos internacionales como el Banco Mundial, pero los especialistas locales la ven con escepticismo.

"Los mosquitos son criaturas muy ingeniosas y tercas. Puedes ponerte cualquier tipo de protección y ellos se las ingeniaran para picarte", señaló Boa.

"No tiene nada de malo que la gente se proteja del mosquito, pero hay que buscar la forma de disminuir su población, por ejemplo, evitar que el insecto se reproduzca", añadió el médico Juvet Katagondwa.

Al circular por Lubumbashi es imposible no ver las zanjas y resumideros al costado del camino tapados por bolsas plásticas y otros desperdicios.

"El agua estancada y sucia es un gran problema en muchas zonas urbanas de RDC", señaló Katagondwa, quien solía trabajar en la oriental ciudad de Bukavu.

"La basura no deja pasar el agua y los resumideros se convierten en criaderos de mosquitos", añadió.

La atención médica contra el paludismo debe mejorarse y ponerse a disposición de más personas.

"La mayoría de la gente sólo puede comprar quinina, que cuesta unos cinco dólares para siete días. Otros medicamentos disponibles, y más efectivos, suelen ser demasiado caros" para el promedio de la población, indicó Katagondwa.

Pese a ser uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, incluido oro, uranio, cobalto y diamantes, RDC sigue siendo uno de los más pobres.

El producto interno bruto por habitante fue de 139 dólares al año en 2006, según el Consejo de Administración de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea.

Algunas empresas asumieron la responsabilidad de ayudar a sus empleados y a sus familiares más cercanos.

Desde hace ocho años, Katagondwa trabaja en Bralima, una fábrica de cerveza congoleña, propiedad de la holandesa Heineken. Los alrededor de 2.200 empleados y sus familias reciben atención médica gratuita, incluido diagnóstico y tratamiento del paludismo.

La iniciativa impulsa a la gente a concurrir a los centros de salud si se sienten mal, señaló Katagondwa.

"La pobreza hace que la gente no vaya al médico y no reciba tratamiento a tiempo. Las consecuencias de ello pueden ser fatales", añadió.

El paludismo puede diagnosticarse mediante una gota de sangre del dedo observada con un microscopio. Entre una y dos horas lleva determinar si el paciente está o no infectado.

En Lubumbashi, el análisis cuesta alrededor del equivalente a un dólar, dijo Katagondwa.

"No parece mucho, pero antes suele necesitarse una consulta previa con un médico. Y eso cuesta entre cinco y 10 dólares. La mayoría de la gente no puede asumir el gasto", apuntó.

La falta de dinero lleva a las personas a automedicarse sin saber qué tienen.

"Como la enfermedad está muy difundida, la gente suele asumir que tiene paludismo. Lamentablemente, muchos síntomas de la malaria, fiebre, dolor de cabeza, nauseas y escalofríos, también lo son de otras enfermedades peligrosas, como fiebre tifoidea, también bastante común aquí. No tratar esta enfermedad puede ser fatal", añadió.

Es importante que el análisis de diagnóstico del paludismo esté al alcance de la gente.

"No sólo para que los enfermos reciban tratamiento a tiempo, sino para salvar la vida de los que creen que tienen paludismo y en realidad tienen una enfermedad que puede ser mortal", añadió.

Se puede combatir el paludismo, pero sólo si afronta el problema desde todos los ángulos.

"Hay que proteger a la gente, diagnosticar a tiempo la enfermedad y recibir el tratamiento adecuado, así como tratar de frenar la reproducción del mosquito", remarcó.

"Evitar tener agua estancada o resumideros tapados definitivamente no es la cura, pero por cierto será de gran ayuda y, por ello, debe ser prioritario", añadió.

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