CHILE: Salvador Allende vuelve a La Moneda

En una emotiva ceremonia, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet inauguró este jueves el reconstruido salón en el palacio de gobierno de La Moneda donde se suicidó el mandatario socialista Salvador Allende hace 35 años, cuando fue derrocado por un golpe militar.

Sillón donde muere Allende Crédito: Daniela Estrada/IPS
Sillón donde muere Allende Crédito: Daniela Estrada/IPS
"Estoy cierta de que este espacio se transformará en un lugar de encuentro y de reflexión para los chilenos", dijo Bachelet luego de dejar abierto el denominado "Salón Blanco Presidente Allende".

"Tras la devastación de La Moneda, se procuró borrar todo vestigio de la presencia en ella del presidente Allende y de la épica resistencia que pusiera en defensa de sus convicciones, de la legalidad republicana y de la dignidad de la nación", añadió.

La mandataria recordó que en 2008, junto con conmemorarse los 35 años de la "tragedia que hizo de este palacio en llamas un emblema universal", se celebra el centenario del nacimiento de Allende, "un hombre que fue consecuente hasta su último aliento".

Allende fue dirigente estudiantil, diputado, senador, ministro y el primer presidente socialista elegido democráticamente en el mundo, encabezando la Unidad Popular (UP), una coalición de partidos y organizaciones de izquierda de distintas vertientes.
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Fue investido el 3 de noviembre de 1970 y gobernó hasta el 11 de septiembre de 1973, cuando un golpe de Estado, encabezado por el hoy fallecido Augusto Pinochet, terminó violentamente con su administración e inauguró una dictadura que se extendió por 17 años. La Moneda fue sitiada entonces por los militares y bombardeada por la Fuerza Aérea.

Bachelet, socialista al igual que Allende, recorrió el salón blanco en compañía de las dos hijas vivas del líder de la UP, Carmen Paz e Isabel, y una de sus nietas, Maya Fernández Allende.

La mandataria citó un párrafo del último discurso pronunciado por Allende antes de quitarse la vida con un fusil AK-47, regalado por su amigo, el líder cubano Fidel Castro: "Colocado en un trance histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza".

En coincidencia con el aniversario, el martes también se conoció otra noticia, surgida en Estados Unidos, relacionada con el golpe de Estado de 1973.

La organización privada estadounidense Archivo Nacional de Seguridad publicó transcripciones de conversaciones telefónicas secretas que mantuvo Henry Kissinger, entonces asesor de seguridad del presidente de ese país, Richard Nixon (1969-1974), con diversos personeros de Washington a comienzos de la década del 70.

Estos documentos muestran el esfuerzo que hizo el gobierno de Nixon por evitar que Allende asumiera la presidencia. "No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe", dijo el 12 de septiembre de 1970 Kissinger al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Richard Helms, según los archivos revelados.

Ocho días después de que Allende fue electo, Kissinger informó a Nixon que el secretario de Estado, William Rogers, había recomendado un acercamiento hacia el mandatario chileno. Pero el mandatario le ordenó a Kissinger: "No dejes que lo hagan".

En otra conversación de Kissinger con Rogers, éste señala: "deberíamos, como usted dice, decidir con sangre fría qué hacer y hacerlo", aunque advirtió que debía ser "discretamente, para que no tenga efectos contraproducentes".

Durante la primera reconstrucción del Palacio de La Moneda, la sede de gobierno, que tuvo lugar en 1976, el dictador Pinochet modificó todas las estructuras internas, dejando intacto sólo el casco de este imponente edificio de estilo neoclásico, explicó a corresponsales de la presa extranjera Fernanda Villegas, quien dirigió el proyecto inaugurado este jueves.

Villegas también indicó que para hacer cambios estructurales en La Moneda se requería de un permiso del Consejo de Monumentos Nacionales, que podía demorar años en tramitarse.

Por esa razón, el gobierno de Bachelet optó por no rehacer el despacho privado de Allende en el mismo lugar donde se ubicaba originalmente, sino recrearlo en el salón donde el ex mandatario se quitó la vida. Este espacio formaba parte del gabinete presidencial, donde los gobernantes se reunían con sus ministros y firmaban los decretos.

El salón blanco está dividido en dos. En la entrada se reconstruyó la oficina de Allende, que resalta por su sobriedad.

Se recuperó su escritorio, dos sillones, un cuadro del libertador americano Simón Bolívar (1783-1830) y un busto del sacerdote, naturalista y cronista chileno Juan Ignacio Molina (1740-1829), conocido como Abate Molina. Todos estos objetos son originales. En una mesita contigua al mueble principal figura una réplica de su teléfono.

También se colocaron dos muebles que decoraban la presidencia en 1973. Ahí se pueden ver dos fotografías simbólicas: una de Allende con sus tres hijas, Beatriz (fallecida en 1977), Carmen Paz e Isabel, y otra del ex mandatario junto al premio Nobel de Literatura chileno Pablo Neruda (1904-1973).

El ex jefe de Estado no acostumbraba a poner sillas frente a su escritorio. Cuando recibía a alguna persona, la invitaba a sentarse en un rincón en el que habían dos sillas a poca distancia.

Detrás del escritorio, se colgó un cuadro con la figura de Allende, pintado en 2003 por el artista chileno Aldo Bahamonde con motivo de los 30 años de su muerte. El autor donó este año la obra a Chile.

En la sala contigua, se restauró el lugar exacto donde ocurrió el suicidio. En la ventana que da a la calle Morandé se colocaron las cortinas de felpa roja que se utilizaban en la época.

A las 09:20 horas de la mañana del fatídico 11 de septiembre de 1973, Allende saludó a un grupo de jóvenes desde esa ventana, escena que inmortalizó el fotógrafo argentino Horacio Villalobos. Esos jóvenes, que estuvieron en la ceremonia de este jueves, le gritaron a Allende "Deles duro compañero", contó Villegas.

En la mitad del espacio figura el sillón rojo, de estilo dagoberto, donde murió el ex gobernante. Uno de los brazos del mueble está desprendido. Atrás, colgado en la pared, hay un gobelino español del siglo XVII que recrea una escena campestre. También se recuperaron las lámparas Montgolfier que eran parte del decorado.

El trabajo de reconstrucción, que duró cerca de tres meses, pudo realizarse después de la recopilación de gran cantidad de material gráfico y de testimonios.

Antiguos colaboradores de Allende, como su secretaria personal, Patricia Espejo, y Alberto Uranga, el arquitecto de La Moneda entre 1972 y 1973, participaron activamente en el proceso.

También aportó datos el ex ministro de Salud Arturo Jirón, quien fue el último funcionario de gobierno en abandonar el salón donde Allende se quitó la vida y la segunda persona en verlo ya muerto.

En la víspera de un nuevo aniversario del 11 de septiembre, el médico forense Luis Ravanal aseguró que el ex mandatario no se suicidó sino que fue asesinado, reabriendo una antigua polémica. A esa conclusión llegó luego de haber estudiado los informes de autopsia disponibles.

Pero esta versión fue rebatida por Isabel Allende a nombre de la familia. "Nosotros tenemos absoluta y total confianza en la versión de los nueve médicos leales que se quedaron hasta el final con el presidente Allende", declaró la hija del ex mandatario.

Durante todo el día, organizaciones de derechos humanos realizarán homenajes al mandatario chileno en las afueras de La Moneda. Las autoridades esperan que la jornada de conmemoración sea normal, pese a que tradicionalmente se producen hechos de violencia, por lo general en la noche, en comunas periféricas de la ciudad.

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