ÁFRICA-JAPÓN: Carrera al Consejo con pronóstico reservado

La apuesta de Japón por un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU tiene una de sus mayores incógnitas en la adhesión de los países africanos.

Eso quedó de manifiesto en la última ronda de entrevistas entre representantes del gobierno de Japón y los de África, que incluyó reuniones del primer ministro Yasuo Fukuda con 40 jefes de Estado y de gobierno.

Si Tokio esperaba que los países africanos le adelantaran entonces su apoyo categórico a la candidatura al Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), hoy debe estar dominado por la desazón.

Las reuniones se realizaron en ocasión de la cuarta Conferencia Internacional de Tokio sobre Desarrollo Africano (conocida como Ticad IV, por sus siglas en inglés), que duró tres días y concluyó el viernes 30 de mayo.

África representa la cuarta parte de los 192 países representados en la Asamblea General de la ONU. Por lo tanto, su peso es considerable en el debate sobre la reforma del foro mundial, que incluye propuestas como la incorporación al Consejo de nuevos miembros permanentes.

Pero la conferencia en el puerto de Yokohama, cerca de Tokio, no se refería a la reforma de la ONU sino al desarrollo de una de las regiones más postergadas del mundo, bajo la consigna "Hacia una África vibrante: Un continente de esperanza y oportunidades."

Las deliberaciones se concentraron, por lo tanto, en el crecimiento económico, la seguridad humana, los Objetivos de la ONU para el Desarrollo del Milenio, la consolidación de la paz y la gobernanza y el abordaje de los problemas ambientales y el cambio climático.

De todos modos, altos funcionarios del gobierno y legisladores de Japón que solicitaron mantener el anonimato no ocultaron su confianza en que surgirían en la reunión apoyos a la candidatura de la potencia asiática al Consejo de Seguridad.

El proceso Ticad comenzó en 1993, cuando luego de la Guerra Fría se constató una reducción en la asistencia de las antiguas potencias coloniales y de Estados Unidos al desarrollo de África, antes dirigido a contener el comunismo promovido a la sazón por la hoy disuelta Unión Soviética.

Las Ticad cuentan con el respaldo de la Oficina del Asesor Especial para África de la ONU (UNOSAA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial. Las siguientes conferencias se realizaron en 1998 y 2003.

El proceso evolucionó hacia convertirse en un marco que facilita las iniciativas para el desarrollo africano.

La Ticad IV se realizó en momentos en que el crecimiento económico de África asciende a seis por ciento anual, los proyectos de consolidación de la paz y de democratización avanzan y los gobiernos toman medidas contra el cambio climático y en defensa de la degradación ambiental.

Cincuenta y uno de los 53 países del continente participaron en la conferencia, e incluso 40 de ellos estuvieron representados por presidentes, vicepresidentes y primeros ministros.

También estuvieron presentes representantes de 74 organizaciones multilaterales —tanto internacionales como regionales—, de empresas privadas, de la sociedad civil y personalidades prominentes como la premio Nobel de la Paz keniata Wangari Matthai.

Delegados de otros 34 países, entre ellos los ocho más poderosos del mundo y naciones africanas, concurrieron a la reunión en Yokohama.

"La Ticad IV se ha convertido en una de las mayores conferencias internacionales organizadas en la historia por el gobierno japonés", dijo un alto funcionario diplomático de este país. "Creo que la confianza entre los países africanos y Japón se ha cristalizado."

Esto se debió, en buena medida, a las reuniones que el primer ministro Fukuda sostuvo con 40 líderes africanos, en las que recibió respuestas que el funcionario de la política exterior japonesa describió como "variadas".

El apoyo más firme, que incluso se tradujo en una adhesión a la campaña por el escaño en el Consejo de Seguridad, procedió del presidente de Ghana, John Kufuor.

Pero la respuesta de otros países distó de ser alentadora. "Llevaré el asunto de vuelta a mi país para examinarlo", dijo el presidente de Namibia, Hifikepunye Pohamba.

"La mayoría de los países africanos mostraron comprensión o apoyo" a la pretensión japonesa en la ONU, dijo el funcionario diplomático. "De todos modos, pocos fueron más allá de sus manifestaciones anteriores o expresaron su respaldo liso y llano."

"Argelia, Egipto y Libia dijeron que no aprobarían la reforma del Consejo de Seguridad si no se convierten ellos mismos en miembros permanentes", indica un comentario en la edición electrónica del diario japonés Yomiuri. "Algunos países muestran un apoyo superficial a Japón, pero en su fuero interno, en realidad, no apoyan."

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Kazuo Kodama, negó que con la conferencia su país se lanzara a la carrera por los ricos recursos naturales africanos, junto con China e India.

Pero también acotó que la asistencia a la Ticad IV fue superior que la del Foro sobre Cooperación China-África celebrado el año pasado en Beijing, y que a esa reunión asistieron cinco jefes de estado y de gobierno menos que a la de Yokohama.

Pero Japón tiene que avanzar mucho para competir con China en materia de comercio africano. El intercambio chino con el continente ascendió el año pasado a 73.500 millones de dólares, mientras que el japonés fue de apenas 26.600 millones.

Japón anunció que duplicará la asistencia oficial al desarrollo a África en los próximos cinco años, cuando, según su compromiso, ascenderá a 1.800 millones de dólares. También concederá en el periodo 4.000 millones de dólares en préstamos blandos para infraestructura.

Pero los gobiernos africanos creen que Japón, la segunda economía mundial, debería hacer más.

El presidente de Tanzania, Jakaya Mrisho Kikwete, aplaudió los anuncios de Fukuda.

Pero Kikwete, también prsidente de turno de la Unión Africana, agregó: "África necesita más asistencia oficial al desarrollo para desarrollar su infraestructura y su capital humano, así como para mejorar la provisión de servicios económicos y sociales básicos."

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