ISRAEL-PALESTINA: Olmert cede ante ultraortodoxos

La decisión esta semana del primer ministro de Israel, Ehud Olmert, de reanudar la construcción de cientos de unidades de vivienda en un asentamiento de Cisjordania fue otro duro golpe a los esfuerzos de paz con Palestina. Detrás de esta la fuerte presión de los ultraortodoxos.

Los incesantes ataques con cohetes por parte del palestino Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) y las inmediatas respuestas israelíes difícilmente puedan producir el ambiente necesario para que Olmert y el presidente palestino Mahmmoud Abbas retornen a la mesa de negociaciones, como acordaron tres meses atrás.

Ahora, los planes de Israel para construir cientos de unidades de vivienda en torno a Jerusalén oriental, que los palestinos reclaman como capital de su futuro estado, despertó duras críticas y acusaciones internacionales.

La decisión de Olmert hará posible la construcción de 750 casas en el asentamiento cisjordano de Givat Ze'ev. El partido ultraortodoxo Shas, que ha realizado una fuerte campaña para renovar la infraestructura en la zona, se atribuyó haber convencido al primer ministro.

El líder del partido, Eli Yishai, prometió que habría nuevas edificaciones en los asentamientos, y ahora presiona a Olmert para que permita la construcción también en un barrio de Jerusalén oriental.
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"Después de ocho muertes, por cada víctima se construirán 100 casas", dijo Yishai, sugiriendo que la decisión de edificar estuvo relacionada con el ataque la semana pasada en Jerusalén, cuando un palestino mató a balazos a ocho estudiantes adolescentes en un seminario religioso judío de Jerusalén.

Portavoces del gobierno negaron cualquier relación entre el ataque y la construcción de viviendas en Cisjordania.

Pero los comentarios de Yishai son una evidencia de la debilidad política de Olmert. El primer ministro había asegurado que no se harían más edificaciones en Cisjordania, pero es conciente de que si el Shas lo boicotea podría perder su mayoría parlamentaria y afrontar nuevas elecciones.

La decisión del primer ministro fue tomada luego de que el Shas amenazara con abstenerse de apoyarlo en una votación de confianza al gobierno.

Semanas atrás, Olmert aclaró a los palestinos que el estatus de Jerusalén no sería incluido en la agenda de las negociaciones. Este anuncio fue hecho luego de que el Shas amenazara con abandonar la coalición si se discutía el futuro de esa ciudad, sagrada para judíos, musulmanes y cristianos.

"Por años, las coaliciones gobernantes han usado la excusa (de su supervivencia política) para continuar con los asentamientos", señaló el analista Akiva Eldar, coautor del libro "Lords of the Land: The War over Israel's Settlements in the Occupied Territories, 1967-2007" (Señores de la tierra: la guerra por los asentamientos israelíes en los territorios ocupados, 1967-2007).

Olmert y Abbas reanudaron las conversaciones de paz luego de la cumbre de Annapolis en noviembre, auspiciada por Estados Unidos, y ambas partes se comprometieron a alcanzar un acuerdo a fines de 2008. También prometieron que todos los temas, incluyendo Jerusalén, las fronteras, los asentamientos y el destino de los palestinos refugiados, estarían en la mesa de negociaciones.

La llamada "hoja de ruta", plan de paz que ambas partes asumieron en 2003 pero que nunca se implementó, llama a Israel a detener la construcción de asentamientos y desmantelar varias colonias edificadas en Cisjordania los últimos años. El plan también exige a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que pongan fin a la violencia y desmantele a los grupos armados.

Pero Israel arguye, pese a la discrepancia de toda la comunidad internacional, que no tiene prohibido edificar dentro de las colonias ya existentes, en especial aquellas que desea preservar en un futuro acuerdo de paz con los palestinos.

"Nunca prometimos congelar toda la construcción en Cisjordania", dijo esta semana el ministro de Vivienda, Ze'ev Boim, muy cercano a Olmert.

"De ninguna manera nos comprometimos a detener la construcción en los bloques de colonias", dijo por su parte Mark Regev, portavoz del gobierno, usando el término que han empleado los gobiernos israelíes para referirse a los asentamientos que quieren preservar en un futuro acuerdo.

"El primer ministro dijo públicamente antes, durante y después de Annapolis que la construcción continuaría en los grandes bloques de colonias", añadió.

Eldar dijo que la ANP nunca aceptó la idea de "bloques de colonias" y sostiene que la continua construcción israelí "envía un mensaje al hombre palestino común la imagen de que Israel no está comprometido con los acuerdos".

El canciller israelí Tzipi Livni rompió la línea del gobierno esta semana, al decirle a estudiantes durante una conferencia en la estadounidense Universidad de Harvard que la expansión de las colonias no contribuía a la paz.

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