BIRMANIA: Boicot de gemas y lluvia de bragas contra el régimen

Defensores de derechos humanos insisten en reclamar un boicot al comercio de piedras preciosas de Birmania como mecanismo eficaz para combatir al régimen militar de ese país.

Mientras, algunas activistas han demostrado su rechazo a la dictadura arrojando una lluvia de bragas contra las sedes de sus embajadas en varios países.

Human Rights Watch (HRW) criticó el comercio de gemas birmanas por considerar que apuntala a la dictadura militar e instó a boicotear un remate de piedras preciosas organizado para este martes por Union of Myanmar Economic Holdings Co. Ltd. (UMEH), un consorcio propiedad de jerarcas militares y el Ministerio de Defensa de ese país.

Los gobernantes militares cambiaron el nombre del país a Myanmar en 1989, cuando volvieron a utilizar los nombres de lugares en idioma birmano.

HRW busca llamar la atención sobre cientos de personas detenidas arbitrariamente en una ola de violencia con la que el gobierno respondió a protestas pacíficas el año pasado.
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"Los generales de Birmania cuentan con las piedras preciosas para financiar al régimen. Se merecen una decepción", dijo Arvind Ganesan, director del programa de empresas y derechos humanos de HRW.

Monjes, estudiantes y otros civiles birmanos salieron a las calles de las principales ciudades en agosto y septiembre. Lo que había comenzado como una protesta popular contra el aumento del precio del combustible rápidamente se transformó en manifestación por la democracia.

Birmania, uno de los principales productores mundiales de piedras preciosas, efectúa remates periódicos desde 1964, atrayendo a compradores de todo el planeta.

La gubernamental Empresa de Gemas de Birmania es la tercera mayor exportadora del país, después de las compañías estatales de petróleo y madera. En 2006, la firma dijo que generó casi 300 millones de dólares en ventas, lo que suponía un aumento de 45 por ciento en relación al año anterior.

Se desconoce el valor total del comercio de gemas, dado que el contrabando y los acuerdos privados son significativos. Según algunas estimaciones, solamente el jade representa alrededor de 10 por ciento de los ingresos anuales de Birmania por concepto de exportación.

El comercio de jade birmano parece estar floreciendo, especialmente con los mercados asiáticos dominados por China, Taiwán y Hong Kong. Aun así, quienes proponen la medida afirman que los boicots y sanciones occidentales han comenzado a hacer estragos en las ganancias de la junta militar.

Los últimos remates recaudaron menos divisas, y el gobierno viene intentando aumentar su frecuencia.

"Hay señales de que la presión internacional desalentó el comercio de gemas de Birmania", señaló HRW en un comunicado.

"El inminente remate de gemas por parte del UMEH sigue al realizado por la Empresa de Gemas de Birmania en noviembre de 2007. En el mismo, las ventas no cumplieron con las expectativas", agregó.

Citando fuentes oficiales y de prensa, la organización aseveró que el remate de noviembre sumó 150 millones de dólares, muy por debajo de la proyección de la empresa, de 230 millones de dólares, ocho por ciento por debajo de una operación anterior, efectuada en julio.

Esa caída podría reflejar el efecto de boicots e intentos de sanciones de Europa y Estados Unidos, tradicionalmente los principales compradores de rubíes birmanos.

Normas de la Unión Europea que entraron en vigor en noviembre prohíben importar piedras preciosas y semipreciosas de Birmania.

En diciembre, las dos cámaras del Congreso legislativo de Estados Unidos aprobaron endurecer las restricciones al comercio de piedras birmanas. El mismo mes, Canadá prohibió todas las importaciones desde ese país.

Algunas firmas occidentales rechazaron las gemas birmanas durante mucho tiempo. Entre ellas están las estadounidenses Tiffany & Co. y Leber Jeweler Inc.

Otras que decidieron hacer lo mismo desde represión del año pasado son la italiana Bulgari y la francesa Cartier.

Quienes se oponen a los embargos comerciales a Birmania alegan que tales medidas empobrecerían al pueblo. El creciente aislamiento económico del régimen condujo al resurgimiento del contrabando en los años 90, así como el tráfico de drogas y el comercio sexual.

Los defensores de los derechos humanos sostienen que buscan sanciones contra las industrias y firmas que benefician a la junta gobernante, no contra aquellas en las que participan civiles.

La junta de Birmania posee la mayor parte de las acciones de las minas. Citando informes de organizaciones no gubernamentales, HRW aseveró que la industria minera está plagada de trabajo esclavo, explotación infantil, inseguridad laboral y confiscación de tierras comunales.

Mientras algunos activistas insisten en las sanciones comerciales, otros lanzaron una campaña llamada "El poder de las bragas", inspirada en las supersticiones que se atribuyen a los dictadores birmanos.

Informes de prensa afirmaban que algunos de los principales jefes militares creían que el contacto prendas íntimas femeninas podría despojarlos de su energía.

Entonces, mujeres de Australia, Gran Bretaña, Singapur, Sudáfrica y Tailandia enviaron por correo, entregaron y arrojaron bragas a las embajadas birmanas para insultar al jefe militar Than Shwe y a otros miembros de la junta, autodenominada Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo.

La organización tailandesa Acción Lanna por Birmania inició la campaña el año pasado, diciendo a los visitantes de su sitio web: "Ésta es su oportunidad de usar el poder de las bragas para sacar el poder del Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo y apoyar al pueblo de Birmania".

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