AMBIENTE-AMÉRICA LATINA: Los ciudadanos de áreas protegidas

Lejos de ser sitios despoblados donde manda la naturaleza, la inmensa mayoría de las áreas protegidas de América Latina están habitadas, lo cual obliga a encontrar un balance entre las metas de conservación y el imperativo de reducir la pobreza.

"Hace 30 años se creía que eran lugares deshabitados, con algunas comunidades tradicionales, pero hoy sabemos que al menos 86 por ciento de nuestras áreas están habitadas y en algunas regiones el porcentaje es mayor", dijo a IPS el ecuatoriano Gonzalo Oviedo, asesor en políticas sociales de la Unión Mundial para la Naturaleza.

Oviedo participa del "II Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales y Otras Áreas Protegidas", inaugurado el domingo y que se extenderá hasta este sábado en San Carlos de Bariloche, una ciudad de la provincia de Río Negro y ubicada en el corazón del Parque Nacional Nahuel Huapi, 1.600 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires.

Durante el encuentro, los asistentes destacaron que, respecto del primer congreso celebrado en Colombia hace 10 años, la participación de las comunidades en el manejo de áreas protegidas aumentó fuertemente. Pero la implicación, que en muchos casos fue funcional a la preservación, no está exenta de conflictos.

Durante muchos años, pueblos indígenas y otras comunidades de América Latina que viven en reservas estuvieron invisibilizadas a causa de legislación aprobada en los años 70 por gobiernos dictatoriales, explicó Oviedo. Las normas copiaron el modelo de parques nacionales de Estados Unidos e "ignoraron la existencia de la gente", puntualizó.

"Esa legislación obsoleta, que aún rige, decretó que en los parques no había nadie, que las tierras eran del Estado y que, si había alguien allí, no tenía derechos", resumió. "Como me dijo un indígena ecuatoriano: ‘fui a dormir una noche y a la mañana me dijeron que estaba en un parque nacional y que era un intruso", relató.

La negación de las poblaciones "fue un error que trajo mucho sufrimiento a la gente, y que lo pagaron también las áreas protegidas", advirtió. Ahora, en cambio, Oviedo señaló que existe "consenso" para involucrar a las comunidades en el manejo de los recursos y en este sentido destacó que existen "modelos exitosos".

En Bolivia, donde se concentran 66 de los 112 ecosistemas existentes en el mundo, tres pueblos indígenas, con apoyo técnico de la Wildlife Society Conservation y respaldo político del gobierno, manejan el parque nacional Kaa Iyá, el más grande de ese país y con la reserva de bosque tropical seco más extensa del mundo.

"Kaa Iyá es un ejemplo excelente, sólido, pero hay un cúmulo de experiencias en Colombia, Ecuador, o países de América Central y de áreas no sólo manejadas por indígenas sino también por comunidades de afrodescendientes, campesinos y pescadores", resaltó.

"Lo importante es entender que esto es un proceso donde la gente debe adquirir capacidad de tomar decisiones y encontrar modos de vida sustentables", definió.

En este sentido, la participación de pueblos indígenas en el congreso no fue marginal. "Encontramos una apertura inédita a nuestros planteamientos y tuvimos un protagonismo bien importante en esta reunión", declaró a IPS Verónica Huilipán, werken (portavoz) de la Confederación Mapuche Neuquina, de Argentina.

Unos 70 representantes de pueblos indígenas de la región realizaron un foro propio previo al encuentro de académicos, ambientalistas y administradores de parques nacionales y, al comenzar el congreso el domingo, se sumaron a los simposios y talleres haciendo propuestas recogidas para la declaración final.

En la versión preliminar, el documento reconoce el derecho de los pueblos indígenas "a sus tierras y recursos naturales" y sostiene que "se deben restituir los territorios declarados áreas protegidas sin el consentimiento de los pueblos indígenas", además de proporcionarles una "compensación rápida y justa".

"Las áreas protegidas superpuestas sobre territorios indígenas deben gestionarse respetando los derechos de estos pueblos, asegurando la plena y efectiva participación de sus organizaciones representativas en la toma de decisiones para el manejo y protección de estos sitios", se añade en el borrador.

Para Huilipán el espaldarazo político para este cambio se obtuvo con el reciente reconocimiento de sus derechos en la Organización de las Naciones Unidas. "Siempre se nos veía como la gente de la barricada, del panfleto, pero aquí nos sentamos para contribuir al diseño de las políticas de áreas protegidas", remarcó Huilipán.

De hecho, en Argentina, la Administración de Parques Nacionales anunció aquí la creación de un consejo asesor de política indígena en el directorio del organismo gubernamental. "Aquí se ve como la declaración universal puede constituirse en un instrumento que nos da mayor estatus para expresarnos", aseguró la portavoz.

Pero no siempre hay armonía en las relaciones entre gobiernos, ambientalistas y pueblos indígenas. En diálogo con IPS, la bióloga mexicana Julia Carabias, ex ministra de Ambiente de su país y actualmente presidenta de la organización Natura Mexicana, alertó sobre una nueva ola de conflictos.

"Hay un falso dilema que está enfrentando hoy a conservacionistas y pueblos indígenas", lamentó. "Hay gente que vivió históricamente en parques nacionales y la categoría de protección se adecua a ellos, pero hay grupos de afuera que, en nombre de las comunidades, invaden las áreas para exigir tierras", denunció.

"Esto se ve en muchos lugares de América Latina, pero en México lo estamos viviendo ahora por ejemplo en la reserva Montes Azules, en Chiapas (en el sur de ese país), donde hay indígenas con tierras en otros sitios, o campesinos sin tierras, que se movilizan hacia las áreas protegidas como si fueran espacios de ocupación", alertó.

Con el argumento de que esas comunidades necesitan tierras para subsistir, los líderes presionan para colonizar zonas de preservación y eso genera choques con quienes defienden el uso sustentable de los recursos en áreas protegidas para las comunidades preexistentes.

"Las comunidades de las áreas protegidas tienen múltiples opciones para vivir bien en esas zonas, mediante proyectos de agricultura, manejo de la madera, ecoturismo", sostuvo la ex ministra, pero advirtió que los parques nacionales no pueden por si solos resolver los enormes retos de pobreza de todo un país. (FIN/IPS/mv/dm/en ip pr dv/pn md/sl la/07)

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