ESTADOS UNIDOS: Rumsfeld se repliega en la academia

Uno de los arquitectos de la guerra en Iraq, el ex secretario (ministro) de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld, concretó esta semana su desembarco en un centro académico conservador de California.

Su palabra era, en otros tiempos, tratada como designio divino. Tenía, además, estatus de celebridad: Claudia Rosett, de la junta de dirección del diario The Wall Street Journal, consideró que sus conferencias de prensa eran "el mejor programa de noticias de la televisión".

La cadena de televisión CNN lo calificó de "estrella virtual de rock". La Fox News Channel lo describió como "un imán para las chicas de 70 años". El propio presidente George W. Bush dijo que su amigo era un "ídolo de matiné".

Su estrella alcanzó el cenit en el periodo que condujo el Departamento de Defensa hacia el triunfo de diciembre de 2001 contra el movimiento islamista Talibán, que hasta entonces gobernaba la mayor parte del territorio de Afganistán.

Una vez, declaró: "No hago pantanos." Pero su última obra fue el pantano en que se convirtió Iraq tras la invasión de 2003. Ésa fue la clave de la derrota electoral del gobernante Partido Republicano en 2006, que, a la postre, selló su destino.

Ahora, sigue una senda familiar para muchos funcionarios, asesores y colaboradores del gobierno de Bush, candidatos republicanos derrotados y oficiales militares retirados: asumirá un empleo seguro y bien pagado en un gran centro académico de derecha.

La Institución Hoover de la Universidad de Stanford anunció el día 7 que Rumsfeld se convertiría en su nuevo "catedrático visitante" y que participaría en un flamante grupo de trabajo de académicos y expertos que estudian las variaciones de las ideologías y del terrorismo tras los atentados el 11 de septiembre de 2001.

"Le pedí a Don que se una al distinguido grupo de académicos que buscará nuevas revelaciones sobre los pensamientos que Estados Unidos debe considerar hacia adelante", dijo el director de la Institución Hoover, John Raisan.

No todos en la Universidad de Stanford estaban tan entusiasmados como Raisan. "Esto es una desgracia moral", dijo el profesor de Historia Estadounidense Bart Bernstein, un conocido opositor a la guerra en Iraq.

Rumsfeld "no tiene méritos intelectuales" ni es "un académico", agregó. "Como político, su único motivo de fama es, en el mejor de los casos, sesgado y moralmente corrupto", advirtió Bernstein.

"Sobre la base del juicio intelectual y el carácter moral, parece ser una opción marcadamente inapropiada", según el profesor. "Esto podría ser una vergüenza colectiva" para la Universidad, consideró.

Otro flamante catedrático visitante de la Institución Hoover es el general retirado del ejército John P. Abizaid, ex jefe del Comando Central de las fuerzas armadas, con jurisdicción sobre Medio Oriente.

El ex senador republicano Rick Santorum, que no logró renovar su mandato en las elecciones del año pasado, dirigirá el nuevo programa Enemigos de Estados Unidos del Centro de Ética y Políticas Públicas, institución académica encabezada por el ideólogo neconservador Elliott Abrams.

Otro neoconservador y arquitecto de la guerra de Iraq, Paul Wolfowitz, pudo regresar al centro de estudios American Enterprise Institue luego de verse obligado a renunciar a la presidencia del Banco Mundial por un escándalo ético.

Kenneth Blackwell, derrotado en las elecciones para gobernador del estado de Ohio, se integró en el Consejo de Investigacion sobre Familias, un grupo de presión cristiano y conservador.

La Institución Hoover sobre Guerra, Revolución y Paz de la Universidad de Stanford tiene un presupuesto anual de 25 millones de dólares, posee n fondo de 250 millones y emplea a unas 250 personas.

Se define desde su página en Internet como "centro de estudios sobre cuestiones públicas dedicado al estudio avanzado de política, economía y economía política, tanto nacional como extranjera, y a asuntos internacionales".

La Institución fue fundada en 1919 por Herbert Hoover, quien luego se convertiría en el presidente 31 de Estados Unidos.

Lo que comenzó como una simple colección de documentos sobre la Primera Guerra Mundial se conviritó luego en "uno de los mayores archivos y más completas bibliotecas del mundo dedicados a la política, la economía y al cambio social del siglo XX".

Según el sitio web Media Transparency, que asumió la tarea de rastrear el dinero que financia al movimiento conservador, la Institución Hoover recibió entre 1985 y 2005 casi 24 millones de dólares en donaciones de fundaciones como la John M. Olin, la Smith Richardson, la Lynde and Harry Bradley, la Walton Family y la Sarah Scaife.

Rumsfeld tiene una destacada carrera dentro y fuera del gobierno. Trabajó para legisladores durante el gobierno de Dwaight Eisenhower, fue representante por el estado de Illinois durante cuatro periodos y colaboró en diversos cargos con la presidencia de Richard Nixon.

Fue el propio Nixon que en 1971 dijo: "Rummy es muy rudo." "Pueden estar seguros de que él es un bastardito sin compasión", afirmó.

Luego, Rumsfeld fue jefe del equipo del presidente Gerald Ford y, en el mismo gobierno, secretario de Defensa.

Luego, se volcó a la actividad privada, pero cumplió varios encargos del gobierno. Como enviado especial del presidente Rondald Reagan en 1983 y 1984, fue el principal promotor de la colaboración estadounidense con el presidente de Iraq, Saddam Hussein, entonces en guerra con Irán.

Rumsfeld fue fundador y miembro activo del Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense, organización neoconservadora que promovía la caída de Saddam Hussein mediante la fuerza militar.

Como secretario de Defensa desde 2001, se propuso transformar las fuerzas armadas con sistemas de combate de alta tecnología, gran protagonismo de la fuerza aérea e infantería ágil. Pero luego de los atentados de 2001, pasó a concentrarse en Afganistán e Iraq.

Su doctrina no tuvo éxito en Iraq, en especial luego del recrudecimiento de las acciones insurgentes, y ese fracaso es por lo que más se lo recordará, aunque también por la justificación del maltrato a prisioneros en Abu Ghraib y Guantánamo y la salida al combate en el exterior de los reservistas de la Guardia Nacional.

(*) Bill Berkowitz es un connotado observador del movimiento conservador estadounidense. Publica periódicamente la columna "Conservative Watch" en la revista electrónica WorkingForChange.org.

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