ELECCIONES-TURQUÍA: Rotundo triunfo islámico, futuro incierto

El gobernante Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Turquía, de raíces islámicas pero que se profesa secular y conservador, obtuvo una victoria aplastante en las elecciones parlamentarias. Lo que ocurra en los próximos días determinará cuánto se mantendrá en el poder.

El partido del primer ministro Recep Tayyip Erdogan obtuvo 47 por ciento de los sufragios emitidos el domingo por unas 42 millones de personas habilitadas, en tanto que la principal fuerza opositora, el Partido Republicano del Pueblo, mantuvo el 20 por ciento que había logrado en las pasadas elecciones.

La novedad fue el ingreso al parlamento del ultraderechista Partido del Movimiento Nacional, con 14 por ciento.

Pero estos son sólo tres de la decena de partidos que superaron la barrera del 10 por ciento requerida para ingresar al órgano legislativo. Independientes, y en especial activistas kurdos, tuvieron una buena cosecha, logrando que más de sus 20 candidatos se convirtieran en parlamentarios.

Con 340 de los 550 escaños, el AKP puede formar un gobierno sin la necesidad de una coalición con otros sectores, pero no tiene los 367 requeridos para elegir directamente al presidente.
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Si no logra elegir a un candidato presidencial aceptable para la mayoría, el parlamento será suspendido y se deberán realizar nuevas elecciones en el corto plazo.

Tras el triunfo, Erdogan se mostró conciliatorio y habló no sólo de democratizar el país sino de los valores seculares y la unidad nacional, así como de trabajar para el ingreso pleno de Turquía a la Unión Europea (UE).

Sin embargo, no respondió a los pedidos de su propio partido de postular como presidente al canciller Abdulá Gul, un islamista cuya candidatura previa fracasó por la oposición de los partidos seculares, gran parte de la sociedad civil y los militares.

Ante ese fracaso, se convocaron las elecciones del domingo, tres meses antes de lo previsto.

"El partido ganó a lo grande. Pero si quiere gobernar, deberá buscar un candidato diferente y aceptable para toda la sociedad, no sólo para la base del partido", dijo a IPS el analista francés Jerome Bastion, radicado en Estambul.

Unas de las objeciones hechas por los secularistas a la candidatura de Gul era que su esposa usa el velo islámico, algo prohibido en sitios oficiales.

El número de mujeres parlamentarias creció de 24 a 50, pero ninguna de ellas puede usar el velo durante las sesiones. Una que intento hacerlo hace 10 años fue expulsada del órgano legislativo y jamás pudo regresar.

Las fuerzas seculares nunca aceptarían que la esposa de Gul, como primera dama, usara el velo islámico en el palacio presidencial, algo que no se ha visto desde que este país se convirtió en república laica en 1923.

Erdogan y Gul proceden el proscrito Partido Islamista, y lideraron una sorprendente victoria del AKP en su primera prueba electoral en 2002.

Su plataforma central es el crecimiento económico. La economía se expande a un ritmo de siete por ciento al año, y la inflación, bajo el gobierno de Erdogan, bajó desde más de 50 por ciento a un solo dígito.

"El mundo de los negocios quiere estabilidad", dijo a IPS el empresario Mehmet Ali Babaoglu, de la Asociación de Industria y Negocios. Los líderes del AKP "han hecho cosas buenas para los negocios, como las privatizaciones, los esfuerzos para atraer inversión extranjera y su impulso hacia la UE", sostuvo.

Pero el pasado todavía obsesiona a algunos, incluyendo a los militares, encomendados por la Comisión para salvaguardar la república contra las amenazas externas e internas y proteger el sistema secular.

En lo que fue llamado un "golpe electrónico", los militares publicaron en su sitio web que consideraban a Gul "inaceptable" para el cargo de presidente, lo que influyó notoriamente en el parlamento e impidió que ese candidato lograra suficientes votos para alcanzar el cargo.

Las Fuerzas Armadas, que participaron en cuatro golpes de Estado desde 1960, no han comentado los resultados del domingo.

En el pasado, el partido único kurdo no había logrado ingresar al parlamento debido a que no pasó la barrera de 10 por ciento. En esta ocasión, el grupo político fue desarticulado y los kurdos se presentaron como independientes.

El líder kurdo Ahmet Turk declaró luego de los resultados que los parlamentarios kurdos se esforzarán por resolver los problemas de esa comunidad, que representa 20 por ciento de la población de 70 millones de habitantes, pero por métodos pacíficos.

La minoría kurda demanda el respeto de sus derechos culturales, mientras que los nacionalistas turcos temen que ésta exija mayor autonomía como paso previo a la independencia.

Este creciente temor explica el aumento del apoyo popular a la extrema derecha.

Una de las cartas que maneja la derecha es impulsar una incursión militar en el norte de Iraq para acabar con los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, que realizan incursiones frecuentes en territorio turco.

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