COLOMBIA: Comunicación por la paz

«No queremos seguir pariendo hijos para la guerra. Queremos que nuestros hijos sean cineastas, pintores, odontólogos, lo que quieran, evitando la repetición de la vergüenza de la guerra», dice a IPS una colombiana.

La colombiana es Soraya Bayuelo, cofundadora hace 14 años de un colectivo de comunicación dirigido a niños y jóvenes, merecedor del Premio Nacional de Paz 2003 y la Beca Avina 2006, en una de las regiones de mayor conflicto, los Montes de María, en el norteño departamento de Bolívar.

"Nuestra región no es sólo la mancha roja que muestran los colegas de medios comerciales. Los Montes de María también son vida, canto, memoria. Creemos que debe haber un equilibrio en la información y nosotros queremos mostrar una cara amable, afirma.

A esta experiencia se sumaron protagonistas de trabajos similares en todo el país, convocados en Bogotá para el Seminario Internacional de Comunicación y Paz, los últimos cinco días del mes de junio.

Del departamento del Cauca, en el suroccidente, llegaron representantes indígenas. Desde Belén de los Andaquíes, en el sureño Caquetá, jóvenes en su Radiocicleta, una unidad móvil de radio que se desplaza en bicicleta. Desde Antioquia, en el nororiente, los conductores de programas de comunicación como TVO Bien, y Reporteritos. Del Magdalena Medio, región centrooriental, la experiencia de radios comunitarias de 18 municipios.

"Centenares de jóvenes en todo el país expresándose por la paz son un aporte fundamental para el proceso en Colombia", dijo a IPS el boliviano Alfonso Gumucio, especialista en comunicación para el desarrollo, uno de los invitados internacionales al encuentro que reunió un centenar de participantes.

Colombia vive una guerra civil de casi medio siglo, con guerrillas rurales alzadas en 1964 y grupos paramilitares muy activos desde los años 80, ahora parcialmente desmovilizados por un acuerdo concertado con el actual gobierno.

Convocado por la Universidad Javeriana, de sacerdotes jesuitas, la no gubernamental Fundación Colombia Multicolor, la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, el British Council y la Unión Europea, el encuentro cumplió varios objetivos.

Ellos fueron revisar las estrategias de comunicación para calificar el trabajo local, conocer experiencias de comunicación y paz realizadas en países como Tanzania, Irlanda o El Salvador y Guatemala, y compartir los productos realizados por 28 grupos, como vídeos, impresos, juegos pedagógicos, teatro o danza.

Se calcula que en Colombia hay más de 600 colectivos de comunicación, impulsados por mujeres y jóvenes cansados de la guerra. Como en San Francisco, oriente de Antioquia, en donde la guerrilla ordenaba a los pobladores a encerrarse en sus casas a media tarde.

Un grupo de muchachos se rebeló. "Nos quedábamos en el parque hasta que escuchábamos el primer disparo", narró a IPS Luis Arbey, un ex estudiante de ingeniería en la Universidad de Antioquia que abandonó los estudios para dedicarse de lleno al colectivo de comunicación TVO Bien.

Después de cuatro años de trabajo, hoy son 60 jóvenes los participantes en las actividades de comunicación, que incluye la proyección de cine en el parque del pueblo.

"Al principio tuvimos que enfrentar críticas y oposición de los mismos pobladores. Hoy nos sentimos orgullosos de nuestro trabajo, al observar cómo adultos y niños dejaron el miedo y salieron de sus casas para disfrutar de una película que varía en contenidos según los asistentes y las solicitudes", asegura Luis Arbey.

En el Magdalena Medio, las emisoras comunitarias surgieron hace una década. En este lapso han enfrentado distintos frentes y expresiones de violencia. Cuando los paramilitares dominaron la región, se oponían a las reuniones de jóvenes en los sitios públicos en donde se encontraban para divertirse, "como todos los jóvenes", afirma Manfry Gómez, comunicador del Programa de Paz y Desarrollo.

"Entonces, cuidando las palabras, sin impulsar la confrontación, a través de las emisoras comunitarias se explicó que las reuniones juveniles no tenían ninguna razón distinta a la diversión y el entretenimiento. Los actores armados entendieron y se logró controlar la persecución a estos muchachos", asegura Gómez.

En territorios indígenas se mantienen e impulsan los grupos de comunicación. Emilio Basto, de la comunidad páez en Santander de Quilichao, Cauca, se expresa satisfecho por el resultado de su emisora. "Trabajamos porque haya conciencia sobre lo que nuestra madre tierra produce. Porque nuestros hijos escuchen y construyan paz. Emitimos en español y en nuestro dialecto, el nasa yuwe", dijo a IPS.

Cada uno contó su experiencia y aprendió de otro, para al final acordar la propuesta de consolidar "una agencia nacional de información que nos permita superar las barreras de las agendas instaladas y enquistadas. Que nos permita poner a circular la savia que sostiene este país", dijo Mauricio Beltrán, director de la Fundación Colombia Multicolor durante el cierre.

Soraya Bayuelo aseguró que en medio del conflicto, su esfuerzo puede calificarse como "una gota en el océano. Pero una gota clara. En donde los jóvenes que hoy bordean los 17 ya definieron su camino, y lo que menos quieren es coger un fusil".

Con beneplácito Bayuelo concluye que uno de sus pupilos es hoy el director del Departamento de Audiovisuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, centro educativo de gran tradición.

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