ENERGÍA-ARGENTINA: Crisis renueva polémicas

El frío anticipado, la falta de lluvias y el retraso en las inversiones causaron un nuevo cuello de botella en la oferta energética de Argentina, que opera al límite de su capacidad desde hace cuatro años.

El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, manifestó este miércoles su confianza en que las dificultades energéticas "se vayan normalizando" y que las restricciones a la industria "se descompriman paulatinamente".

Así respondió a un comunicado de la Unión Industrial Argentina (UIA), según el cual más de 4.000 empresas —que consumen 40 por ciento de la electricidad producida— sufren cortes de energía de entre seis y ochos horas diarias desde hace semanas.

En la gacetilla, la organización empresarial remarcó además que 9.000 firmas afrontan restricciones en la provisión de gas, el fluido que aporta 53 por ciento de la electricidad del país a través de centrales térmicas.

Las interrupciones de energía perturban pero no parecen detener el crecimiento económico, que desde fines de 2002 asciende a un promedio de ocho por ciento por año.
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El presidente Néstor Kirchner calificó el problema de "crisis de crecimiento". "Si éste tipo de problemas se generan por el crecimiento, bienvenidos", celebró.

"Las restricciones de energía son un problema serio pero coyuntural, y podrían ceder en el mediano plazo, una vez que maduren las inversiones en el sector", explicó a IPS el economista Alberto Muller, experto en esta materia.

Desde 2004, el gobierno puso en marcha inversiones que están en distintas etapas.

Para 2008 entrarán en el sistema dos nuevas centrales térmicas, en 2010 se inaugurará una nueva central nuclear (Atucha II) y ya se comenzó a elevar la cota de la represa argentino-paraguaya de Yacyiretá.

Sólo con esta última medida, la oferta eléctrica, que tiene hoy 24.000 megavatios de potencia instalada, podría aumentar en 1.400 megavatios. Pero la obra requiere el traslado de pobladores de la ribera paraguaya.

Asimismo, está en marcha la ampliación de gasoductos que proveerán a la red el fluido procedente del sur del país y de Bolivia.

Muller, que pertenece al Grupo Fénix de profesionales de la Universidad de Buenos Aires dedicados a elaborar propuestas económicas contrarias al modelo neoliberal que imperó en los años 90, identificó factores que explican la crisis actual.

En las últimas semanas, con temperaturas mínimas de alrededor de cero grados, el consumo alcanzó un pico de 18.000 megavatios, un nivel que coincide con el total de oferta considerada confiable por los técnicos.

El brusco ascenso de la demanda y el descenso de la temperatura obligaron a restringir el uso en industrias, para privilegiar la calefacción residencial.

"El frío, que suele llegar entre junio y julio, se anticipó este año a mayo, y junto a la escasez de agua en (las represas de) Comahue, generó una coyuntura difícil. Pero el gobierno se equivoca al comunicar el problema y lo magnifica", cuestionó Muller.

Para este economista hay muchos sectores interesados en exagerar la crisis, entre los cuales mencionó empresas de servicios públicos que presionan por aumentos de tarifas, constructoras de obras públicas y medios de comunicación.

"En Uruguay, que depende en 87 por ciento de la generación hidroeléctrica de una sola cuenca, hay restricciones cuando baja el nivel del agua, pero se explica y listo. Acá el problema se politiza y se agrava", advirtió.

Tal como sugiere la UIA, Muller consideró que el Estado no debería imponer cortes sólo a la industria.

La organización de industriales, que ante esta crisis resolvió evitar el contacto con la prensa, había señalado en su comunicado de este martes la necesidad de "distribuir el esfuerzo" a fin de evitar perjuicios en la producción.

Al respecto, el experto opinó que se podría derrochar menos energía en rutas, autopistas y calles y avanzar en un plan de estímulo a la adquisición de productos eléctricos de bajo consumo, una política que, según él, está muy demorada.

El experto opinó que las tarifas están congeladas para el consumo domiciliario, pero que entre los consumidores no residenciales la electricidad y el gas se encarecieron 70 por ciento en los últimos tres años, o sea que ese argumento no puede ser usado para explicar esta coyuntura.

Muller admitió que el presidente Néstor Kirchner, que asumió en 2003, está a punto de terminar este año su mandato sin casi haber aumentado la potencia instalada del sector eléctrico.

Pero explicó que hace cuatro años era "impensado" el crecimiento que tuvo la economía en este último período.

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