ARGENTINA-VENEZUELA: Contrapunto a Bush

Como un pulso en el que se jugara el destino sudamericano, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su par de Argentina, Néstor Kirchner, celebraron este viernes una reunión de réplica a la visita del mandatario estadounidense George W. Bush a Brasil y Uruguay.

Mientras Bush se reunía en la ciudad de Sao Paulo con su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para respaldar un acuerdo mediante el cual los dos países podrían liderar el mercado de biocombustibles, en Buenos Aires, Chávez y Kirchner propusieron una organización de países productores y exportadores de gas.

También avanzaron en convenios de cooperación para elevar la participación estatal argentina en el sector petrolero y para enfocar la economía venezolana, dependiente de los hidrocarburos, hacia la producción de alimentos.

Entre los acuerdos se incluyó el auxilio financiero venezolano a una cooperativa láctea argentina y pasos para materializar el proyecto de crear el Banco del Sur, destinado a financiar proyectos de desarrollo en la región mediante el uso de reservas monetarias de Argentina y Venezuela de modo inicial, con la aspiración de incorporar recursos públicos y privados de otros países sudamericanos.

No hizo falta que Kirchner y Chávez mencionaran a Estados Unidos en sus discursos, tras la firma de una decena de acuerdos. Con ese fin, el venezolano se reservó otra tribuna, armada con organizaciones sociales y políticas argentinas en un estadio de fútbol de Buenos Aires.
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El espíritu de la integración sudamericana fue invocado de modo permanente por los dos mandatarios, que ya se habían encontrado en febrero en Venezuela para la inauguración de un proyecto de exploración petrolera en la cuenca del río Orinoco entre las empresas estatales de ambas naciones.

"Queremos demostrar que podemos construir juntos con un horizonte estratégico común, sin subordinarnos a la visión de organismos multilaterales de crédito ni de países centrales que, cuando intervinieron, no nos fue bien", subrayó Kirchner.

La creación del banco regional —a la que se sumó Brasil este viernes tras una reunión de la ministra de Economía argentina Felisa Miceli con su par brasileño Guido Mántega—, será una "herramienta central" para el desarrollo de la infraestructura regional, dijo Kirchner.

"Lo interesante de esta coyuntura es que hay un realismo político que obliga a los presidentes a dividir sus agendas", dijo a IPS la analista Mercedes Botto, coordinadora del área de Relaciones Internacionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

"Los gobernantes, como en este caso Chávez, tienen una agenda para la opinión pública y las organizaciones de la sociedad civil, por un lado, y otra para la política gubernamental y los negocios", interpretó.

Así, Chávez procura sacar provecho del sentimiento antiestadounidense que alberga una parte de la opinión pública regional mediante una "contragira" que lo llevará también a Bolivia, pero no ignora acuerdos y alianzas económicas estratégicas, dijo.

Algo similar ocurre en Brasil, donde la presencia de Bush el jueves y este viernes estuvo precedida y acompañada de protestas callejeras de miles de manifestantes que lo repudiaron por su política militarista. "Lula no puede decir que no a una visita de Bush y, con realismo, trata de sacar provecho", opinó Botto.

El mandatario estadounidense continuará este domingo su viaje hacia Colombia, Guatemala y México.

La brasileña Mónica Hirst, profesora de política internacional de la privada Universidad Di Tella en Buenos Aires, fue más crítica del gesto de Chávez. El venezolano utiliza su gira "sólo para dar visibilidad política-ideológica" a sus posiciones en la región.

"Chávez aspira a un liderazgo de confrontación con Estados Unidos", pero su proyecto "no es transformador como lo fue el de Cuba en los años 60", sino "populista", y su circuito incluye países con gobiernos cercanos a ese discurso, estimó Hirst.

No se puede soslayar la lectura política de la presencia de Chávez en Argentina, estimó el experto en energía Alberto Müller, integrante del Plan Fénix de economistas de la Universidad de Buenos Aires que propugnan un modelo alternativo al neoliberalismo.

"La visita intenta contraponerse políticamente a la de Bush con algún tipo de anuencia de Argentina, incluso para el acto en el estadio, y eso es algo legítimo", observó Müller. No obstante, "sería interesante" que el fenómeno "no se agote en las manifestaciones discursivas" de los presidentes.

Para Müller debería construirse realmente "una relación madura entre los países de la región, y también con Estados Unidos".

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