FORO ECONÓMICO MUNDIAL: El ojo avizor de la sociedad civil

La influyente reunión anual de empresarios, políticos y gobernantes, que sesionará la semana próxima en Suiza, será nuevamente escudriñada por el Ojo Público sobre Davos, una alianza de la sociedad civil que fiscaliza el accionar de las firmas transnacionales.

En coincidencia con la apertura el miércoles 24 de las actividades del Foro Económico Mundial (FEM) y en la misma sede de esas reuniones, en la sudoriental localidad turística de Davos, los activistas sociales asignarán los "premios" El Ojo Público que distinguen a empresas de "comportamientos especialmente irresponsables".

Las compañías propuestas como candidatas a esos títulos son la operadora holandesa de materias primas Trafigura, la fabricante japonesa de neumáticos Bridgestone y la cadena de comercialización de muebles Ikea, originaria de Suecia.

Con estos "premios" alternativos "mostramos al FEM y a todas las transnacionales que la sociedad civil tiene los ojos puestos sobre ellos", explicó Oliver Classen, de la Declaración de Berna, una antigua organización no gubernamental suiza que coordina El Ojo Público sobre Davos junto con Pro Natura, la filial en Suiza de Amigos de la Tierra.

La candidatura de Trafigura fue propuesta por la organización Plataforma Social por la Paz en Costa de Marfil, luego del desembarco el 19 de agosto de 2006 en Abidjan, la capital de ese país, de un cargamento de líquidos tóxicos transportado por una nave fletada por esa empresa con sede en Holanda, pero con su centro de operaciones en Londres.
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Los desechos fueron arrojados en distintos lugares a cielo abierto de Abidjan. Dos semanas más tarde, las autoridades de esa capital dijeron que por lo menos seis personas habían fallecido y que varios miles recibieron atención médica porque presentaban dificultades respiratorias, mareos, vómitos o quemaduras.

La organización ambientalista Greenpeace puso en dudas las afirmaciones de Trafigura, quien dijo creer que los desperdicios tóxicos serían tratados adecuadamente en un país en desarrollo de África.

La distinción para Bridgestone fue sugerida por el Fondo Internacional de Derechos Laborales, con sede en Estados Unidos, y por la filial en ese mismo país de Amigos de la Tierra.

A Bridgestone le reprochan mantener una situación de esclavitud en las plantaciones de caucho que explota desde 1926 su filial en Liberia, la Firestone Natural Rubber Company. Los alojamientos que la empresa provee a sus trabajadores constan de una sola habitación, sin agua corriente, electricidad o servicios sanitarios.

En la extracción del látex deben participar también los hijos de los obreros para que las familias puedan cubrir las cuotas diarias de producción exigidas.

El trabajo de esos niños, controlado por supervisores de la compañía, consiste en cortar árboles con machetes filosos, en aplicar a mano los plaguicidas y en acarrear, pendientes de un palo, dos cubos con 30 kilogramos de látex cada uno.

La otra empresa candidata, Ikea, "la transnacional del mueble sólo es sueca en apariencia", afirmó Classen a IPS. Esa compañía ha establecido "una red compleja de sociedades supranacionales, sumada a una sociedad matriz y a fundaciones que le permiten evadir al fisco", sostuvo el representante de Declaración de Berna.

La propietaria de ese conglomerado, valuado en unos 36.000 millones de dólares, es una fundación holandesa, la Stichting Ingka Foundation (SIF).

A diferencia de otras fundaciones, que promueven por ejemplo programas como los de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la SIF sólo permite que el dueño de Ikea, Ingvar Kamprad, se libre de sus obligaciones tributarias, sostuvo Classen.

Pero no todos son palos para las empresas transnacionales. El Ojo Público sobre Davos también premiará la semana próxima a compañías de comportamiento que ha sido juzgado de "responsable".

Una de las candidatas al premio "positivo" es la cadena suiza de supermercados Coop, en reconocimiento a su actividad pionera en favor de la agricultura biológica, explicó a IPS la representante de Pro Natura, Sonja Ribi.

Otra aspirante a ese galardón es la empresa holandesa Eosta, proveedora a comercios mayoristas y detallistas de verduras y frutas con certificación biológica.

Eosta puso en marcha en 2004 un proyecto piloto, bautizado Nature&More, que permite a consumidoras y consumidores informarse por Internet de la procedencia y los procesos de producción de los alimentos adquiridos, precisó Ribi.

La lista de candidatos se completa con Marks & Spencer, la cadena de supermercados británica, que vende productos de algodón cultivado en Mali bajo criterios biólogicos controlados. La firma británica se ha comprometido a adquirir a los productores malienses ese algodón cultivado en condiciones sostenibles, refirió Ribi.

La premiación del Ojo Público sobre Davos constituye un acontecimiento alternativo al FEM y enfocado en el tema de la responsabilidad de las empresas, entendida tanto en el sentido del cumplimiento de las obligaciones sociales y ambientales como de rendición de cuentas, insistió.

Classen estimó que El Ojo Público sobre Davos representa un contrapunto a la reunión de empresas transnacionales y gobiernos convocada por el FEM. Nosotros mostramos el reverso de la medalla de la globalización y exigimos medidas concretas en favor de una economía mundial más socialmente justa y que respete el ambiente, declaró.

El activista de la Declaración de Berna sostuvo que El Ojo Público sobre Davos mantiene vínculos estrechos con el Foro Social Mundial (FSM), que reúne a la sociedad civil de todos los continentes en contraposición al FEM y que esta séptima edición se celebrará del próximo sábado al 25 de este mes en Nairobi, la capital de Kenia.

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