TRANSPORTE-BRASIL: Varig despega en pista complicada

Una insólita operación financiera, cuando todo parecía perdido, resucitó la esperanza de salvar a Varig, la mayor compañía aérea de la historia de Brasil, pero en la actualidad reducida a un espectro de la que fue un orgullo nacional.

La compañía que hace 13 años operaba más de 100 aviones y tenía una plantilla de 27.000 funcionarios, ahora trata de resurgir de las cenizas con ocho o 10 aviones alquilados y amenazados de embargo por sus dueños, ante deudas en situación de mora.

La nueva Varig piensa quedar con sólo 1.680 empleados, de los 10.000 que aún permanecían en la empresa.

La última oportunidad de sobrevivencia vino por el dado de la adquisición por parte de una ex subsidiaria, la firma Varig Logística (VarigLog), creada en 2000 para dedicarse al transporte de carga y vendida el año pasado a una asociación entre capitales brasileños y estadounidenses. La parte absorbió el todo, para salvar la vida de ambos.

Pero puede ser sólo "una fantasía", un deseo de los brasileños que no quieren la quiebra de un símbolo del país y un instrumento de desarrollo del turismo, pero será "muy difícil recuperar Varig", advirtió Ronaldo Seroa da Motta, analista del Instituto de Investigación Económica Aplicada, organismo del Ministerio de Planificación.

La historia tiene varios ejemplos últimos de grandes compañías en crisis que sucumbieron pese a los intentos de socorro, como las propias empresas brasileñas Transbrasil y VASP (Viación Aérea de Sao Paulo), recordó Motta a IPS. También ocurrió con la gigante estadounidense Panam, que tuvo un "final melancólico" hace 15 años, acotó.

En el caso de Varig es peor, porque "pasó del punto". Su salvación debió pasar por una drástica reforma hace por lo menos dos o tres años, con el recorte de vuelos y de personal, para afrontar así una crisis que era mundial en el sector, evaluó. Con la fuerte expansión del transporte aéreo en los últimos años, podría haber recuperado rápidamente el tamaño anterior.

Empero, entonces hubo "intransigencia y rigidez", especialmente del organismo de contralor de la firma donde la participación de los funcionarios generaba "conflictos de intereses" entre los accionistas y los empleados. El resultado fue "un suicidio", afirmó Motta.

Ahora, el cúmulo de deudas sumadas en los últimos años, incluyendo las laborales, no permite alimentar esperanzas de futuro.

Sin embargo, la salida provocó alivio en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y en varios sectores económicos de Brasil. No fue la solución ideal, pero lo importante era evitar la quiebra, señalaron los ministros Waldir Pires, de Defensa, y Guido Mántega, de Hacienda.

La fuerte expansión actual del turismo doméstico, que aumenta 15 por ciento la cantidad de pasajeros por vía aérea cada año, crea condiciones favorables para la recuperación de Varig, evaluó Pires.

La venta de la empresa, en la subasta del jueves donde sólo VarigLog presentó su propuesta, intenta crear condiciones para su resurgimiento como importante operadora de vuelos domésticos e internacionales.

La nueva compañía queda con las marcas Varig y la de su subsidiaria Rio Sul y las rutas concedidas, que incluyen todos los continentes y a numerosos destinos nacionales.

Pero por exigencia judicial, los nuevos ejecutivos tendrán 30 días para demostrar que la empresa tiene condiciones para mantener los vuelos en las rutas que se comprometió cubrir, devolviendo las demás al órgano regulador sectorial, la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC).

La deuda, estimada en 7.900 millones de reales (3.600 millones de dólares), queda con la "vieja" Varig que, en cambio, mantiene las propiedades inmobiliarias, el centro de entrenamiento de pilotos, que disfruta gran prestigio, y dos aviones.

De esa forma se espera que podrá amortizar la deuda a largo plazo, cobrando alquileres, servicios y posibles créditos, como indemnizaciones del gobierno y la requerida judicialmente por pérdidas provocadas por congelaciones de precios impuestas en décadas pasadas.

El objetivo de separar a la nueva Varig de los grandes pasivos de su antecesora puede no funcionar, según analistas de mercado. El "riesgo jurídico" es grande y aleja posibles inversionistas, agravando la situación, observó Motta.

La empresa VarigLog asumió la transportadora aérea por 24 millones de dólares, pero la oferta total añade otros 485 millones de dólares en inversiones o para cumplir compromisos heredados, como pasajes emitidos anteriormente y los del programa de millaje.

Pero los nuevos dueños ya enfrentan restricciones a sus planes. El plan inicial, de suspender todos los vuelos por una semana, a excepción de los que cubren el puente aéreo entre Río de Janeiro y Sao Paulo, fue vetado por la ANAC, que exigió la reanudación de algunos vuelos domésticos e internacionales, bajo pena de perder las rutas concedidas.

Es que miles de pasajeros de Varig se encuentran en situación difícil, a la espera de vuelos en muchas ciudades brasileñas y extranjeras, algunos incluso en los propios aeropuertos. Es "una emergencia", la compañía no puede ahora pensar sólo en sus problemas financieros, advirtió el presidente de ANAC, Milton Zuanazzi.

Reconquistar la confianza de los pasajeros será otro desafío de la nueva firma Varig, que en el pasado dominaba más de mitad del mercado doméstico y de los pasajes al exterior, mientras que hoy no llega a tener siquiera 10 por ciento de participación.

VarigLog aceptó correr tantos riesgos porque sus negocios dependen directamente de las rutas y aviones de la transportadora de pasajeros, de la cual nació hace seis años. Pero también se comenta que su socio estadounidense, el fondo Matlin Patterson, se especializó en el negocio de adquirir el control de empresas en crisis, para recuperarlas y luego venderlas con grandes utilidades.

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