DEFENSA: Campaña contra la Escuela de las Américas

Activistas pacifistas estadounidenses de la organización Observatorio de la Escuela de las Américas, conocida por su sigla en inglés SOAW, emprenderán en agosto una gira por Chile, Perú y Ecuador para convencer a los gobiernos de esos países de no enviar más militares a ese centro de adiestramiento.

Los activistas se mostraron entusiasmados por los resultados de una gestión similar que efectuaron en los últimos meses ante autoridades de Venezuela, Bolivia, Uruguay y Argentina.

La ex Escuela de las Américas, ahora denominada Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (Whinsec, en inglés), lleva todavía el estigma de haber impartido formación sobre técnicas represivas a miles de militares involucrados en las dictaduras más sangrientas de la región durante las últimas décadas.

Investigaciones realizadas demostraron que en la Escuela, Estados Unidos impartía instrucción cada año a miles de oficiales, suboficiales y soldados latinoamericanos. Una vez graduados, esos uniformados regresaban a sus países y perpetraban crímenes contra la población, afirmó a IPS el sacerdote católico estadounidense Roy Bourgeois, fundador del SOAW.

Una delegación del SOAW pondrá en práctica la Iniciativa Latinoamericana, que consiste en convencer a gobiernos y organizaciones populares de base de los países de la región de la necesidad de cerrar para siempre la Whinsec, que desde 1984 funciona en Fort Benning, en el estado de Georgia.

La Escuela, inicialmente establecida en Panamá en 1946 bajo otro nombre, abandonó ese país en 1984 como parte de los acuerdos de transferencia a la nación panameña de la soberanía sobre el Canal interoceánico y la Zona circundante, que se encontraban bajo dominio y explotación de Estados Unidos.

Bourgeois, un veterano de la guerra de Vietnam que abandonó la marina estadounidense para ordenarse sacerdote en la comunidad religiosa estadounidense Maryknoll, dijo que los activistas del SOAW regresaron animados de la primera gira a países de América Latina para promocionar la campaña contra la Escuela de las Américas.

En Venezuela, la delegación sostuvo el año pasado una entrevista con el presidente Hugo Chávez. Pocas semanas después del encuentro, Caracas anunció el retiro de sus militares de la escuela que funciona en Fort Benning.

La misión del SOAW viajó este año a Bolivia, donde fue recibida por el presidente Evo Morales, quien prometió que los uniformados bolivianos abandonarán de manera gradual el centro de adiestramiento estadounidense.

En Argentina, la ministra de Defensa, Nilda Garré, les anunció que el gobierno dispondrá el regreso de los militares que siguen cursos en la Whinsec.

"La semana siguiente viajamos a Uruguay, donde la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, nos comunicó que su país adoptará la misma decisión", manifestó Bourgeois, si bien ya hace unos años que Montevideo no utiliza el cupo disponible en la Escuela para militares uruguayos.

"Después de esa gira estamos muy esperanzados de conseguir el retiro de esos países, a causa también de lo que está ocurriendo en muchas de las naciones de América Latina, que antes eran estrechas aliadas de Estados Unidos, mejor dicho sumisas a Washington", opinó.

Bourgeois estuvo presente el 24 de marzo en el acto realizado en Buenos Aires en conmemoración del 30 aniversario del golpe de Estado de 1976, que abrió paso a la instauración de una feroz dictadura militar, responsable de miles de muertes y desapariciones.

El sacerdote estadounidense escuchó el discurso del presidente argentino, Nestor Kirchner, quien sostuvo que "nunca más" se repetirían episodios similares. Bourgeois se preguntó si verdaderamente "puede ocurrir otra vez". Esta Escuela es una amenaza a esa determinación expresada por el presidente argentino, dedujo el pacifista.

Las dudas del religioso se fundan en su certidumbre de que "la finalidad de la Escuela es mantener a los militares en el poder". El centro de Fort Benning es una amenaza a la democracia, a los derechos humanos y a la dignidad humana, advirtió.

Por otra parte, se recurre a los embustes, como se hizo con el caso de la guerra contra Iraq, apuntó Bourgeois. "El Pentágono (Departamento de Defensa de Estados Unidos) miente sobre la Escuela. Dice que enseña democracia. ¿Cómo se puede impartir democracia detrás de un cañón?", cuestionó.

Los planes de SOAW incluyen la realización de una tercera gira posterior, que incluiría México, Honduras, El Salvador y Guatemala, con los mismos propósitos de alentar el abandono de la ex Escuela de las Américas.

En cambio, el sacerdote estima que el caso de Colombia es "muy difícil" porque la mayoría de los efectivos incorporados a Fort Benning proceden de ese país, que vive una guerra civil de medio siglo abonada con el lucrativo negocio del narcotráfico.

Colombia es el tercer mayor receptor de ayuda militar estadounidense, después de Israel y Egipto.

"Es muy complicado obtener la aprobación del presidente colombiano Álvaro Uribe, porque en los últimos cuatro años han recibido unos 4.000 millones de dólares de Estados Unidos. Ellos no van a arriesgar ese flujo de dólares por el cierre de la Escuela", pronosticó.

Bourgeois viajó a Ginebra para asistir a las sesiones del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que esta semana examina el informe del gobierno de Estados Unidos sobre el apego de sus políticas y prácticas a las disposiciones del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

El religioso pretende que el Comité, encargado de supervisar la aplicación del Pacto, se ocupe de los casos de espionaje cometidos por las autoridades estadounidenses contra los dirigentes y activistas del SOAW.

Nuestras manifestaciones pacíficas son controladas por la Oficina Federal de Informaciones (FBI) "bajo el disfraz de actividades antiterroristas", aseguró. He venido al Comité de la ONU con la esperanza de que la presión internacional detenga "el espionaje sin causa a estadounidenses que protestan pacíficamente contra las políticas de su gobierno", dijo.

"Sabemos que escuchan clandestinamente nuestras conversaciones telefónicas a pesar de que en los archivos oficiales se reconoce que nuestro movimiento tiene una larga historia pacifista", sostuvo Bourgeois.

El espionaje obedece a que toda persona u organización que en Estados Unidos critique la política exterior del gobierno es "vista como subversiva, agitadora y tal vez hasta terrorista", sostuvo.

Y es sabido que los soldados de los países extranjeros adiestrados en la escuela de Fort Benning "regresarán a sus países y se convertirán en la fuerza de la política exterior estadounidense", evaluó el sacerdote. "Ellos protegen los intereses económicos de Estados Unidos en esos países", añadió.

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