MERCOSUR: Dividido en Europa

El Mercado Común del Sur (Mercosur) llega dividido a la Cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea de este viernes en Viena, pero no es sólo esta coyuntura política lo que traba la integración transatlántica, según analistas brasileños.

Crédito: Presidencia de Uruguay
Crédito: Presidencia de Uruguay
Es improbable que avance "cualquier tema" en la cumbre, porque los países y bloques latinoamericanos tienen "intereses distintos e incluso contradictorios", mientras la Unión Europea (UE) es "un estado supranacional en formación", explicó a IPS Luiz Alberto Moniz Bandeira, profesor retirado de la Universidad de Brasilia y que ahora vive en Alemania.

Los rumores sobre el posible retiro de Uruguay del Mercosur, luego desmentidos por Montevideo, afectan la imagen del bloque, pero no su peso económico, precisó el experto.

Es que Argentina y Brasil suman 96,1 por ciento del producto interno del bloque, medido por la paridad del poder de compra, mientras que el resto corresponde a la suma de los otros dos miembros pleno, Paraguay y Uruguay.

El "principal problema del Mercosur", según Moniz Bandeira, fue incorporar estos socios más pequeños, "sin estructuras productivas", antes de consolidarse la integración argentino-brasileña. Así, el proyecto original, bilateral y basado en la industria de bienes de capital, se cambió por "un ensayo de liberalización comercial inspirado en principios neoliberales", acotó.
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Una integración Mercosur-UE no avanzará mientras los europeos "insistan en incluir las mismas normas relacionadas con inversiones, compras gubernamentales" y otros temas como arbitraje internacional de conflictos entre Estado y empresas, que llevaron Argentina y Brasil a rechazar el Área de Libre Comercio de las Américas propuesta por Estados Unidos, opinó.

Para Moniz Bandeira, aceptar tales normas "más allá del libre comercio" destruiría la industria brasileña y los planes argentinos de reindustrialización.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participará en la cumbre en medio de fuertes críticas a su política exterior, por haber adoptado una postura "demasiado blanda", según se califica, ante la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, anunciada el 1 de este mes en el Día Internacional de los Trabajadores y que afecta en especial a la firma estatal brasileña Petrobrás.

Líderes opositores, diplomáticos jubilados, la prensa y expertos en relaciones internacionales coincidieron en atacar como "equivocada" e "inadecuada" la posición gubernamental, tanto de reconocer la soberanía boliviana sobre sus recursos naturales como la desautorización a las amenazas de Petrobras de cancelar planes de inversiones en el país vecino.

Empero, Theotonio dos Santos, profesor de economía internacional de la Universidad Federal Fulmínense, cree que la decisión del presidente izquierdista Evo Morales "refuerza la integración" futura, porque ésta sólo es posible "con gobiernos fuertes que defienden los intereses de sus ciudadanos", jamás con países sin soberanía sobre sus bienes estratégicos controlados por capitales extranjeros.

En su opinión, y contra las apariencias de división en América Latina, hay buenas condiciones hoy para la integración latinoamericana y un acercamiento a la UE, en particular por la impopularidad de la política estadounidense en la región. "Los europeos pueden obtener excelentes resultados aprovechando la situación", dijo a IPS.

Muchos países latinoamericanos cuentan con "fuertes excedentes financieros", con superávit en sus cuentas externas, como por ejemplo Brasil, Chile, Venezuela e incluso Argentina, y en gran parte se vive un proceso de ascenso de sus movimientos populares, como los indígenas, que en algún momento encontrarán su expresión política más progresista, sostuvo.

Las divisiones políticas son pasajeras y no se impondrán a una tendencia de integración sudamericana. No es posible imaginar al presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, del izquierdista Frente Amplio, negando el Mercosur para firmar acuerdos con Estados Unidos, añadió Dos Santos, conocido por el optimismo en sus ideas progresistas.

El hecho de que Vázquez estuvo la semana pasada en Washington negociando un acuerdo para incrementar el comercio de su país con Estados Unidos poco significa también para Clovis Brigagao, director del Centro de Estudios Americanos de una universidad de Río de Janeiro.

"Todos quieren ampliar sus exportaciones al mayor mercado del mundo", observó.

Entiende, además, que la cumbre de Viena tendrá poco que ofrecer, pero a causa de los discrepantes intereses económicos. El Mercosur buscan una apertura del mercado agrícola europeo, que no parece factible a corto plazo, mientras le niega a la UE concesiones en la industria y servicios.

En los foros internacionales, el Mercosur "negocia en conjunto, unido", incluso porque quienes tienen voz de hecho por su peso económico son Argentina y Brasil, afirmó Brigagao.

Otro factor de división actual, el conflicto desatado por la oposición argentina a que Uruguay instale dos plantas de celulosa en las costas de un río fronterizo entre ambos países, por temor al impacto ambiental, tampoco afectará al Mercosur en la cumbre de Viena, sostuvo.

Es un problema importante, especialmente para Uruguay, pero que no debilita las bases del Mercosur en una negociación internacional en la que prevalecen las cuestiones económicas más generales, como tamaño e interés de los mercados, potencialidades futuras de integración entre economías de peso, añadió el experto.

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