SUDÁN: Aislados por ruinas y explosivos

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) expresó preocupación por la situación en el sur de Sudán, al que las agencias humanitarias envían ayuda sólo por aire debido a las malas condiciones en las carreteras de la zona, devastada por más de dos décadas de guerra civil.

"Es catastrófico. El sur estaba extremadamente subdesarrollado antes de la guerra. Y la guerra destruyó todo", indicó a IPS en contacto telefónico desde Nairobi Peter Smerdon, de esa agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

"Las comunidades están aisladas. Es difícil llegar a algunas de ellas. Desmantelar las minas antipersonal y mejorar las carreteras ayudará a las personas a movilizarse dentro del país", indicó.

Sin embargo, esto podría tomar un buen tiempo debido a la falta de recursos.

El PMA estima que su programa de reparación urgente de carreteras y desmantelamiento de minas antipersonal a lo largo de 3.000 kilómetros de rutas clave de Sudán, por 183 millones de dólares, afronta un déficit de unos 70 millones.

"Desde fines de 2003, el PMA reconstruyó cerca de 1.400 kilómetros de carreteras, reparó puentes y alcantarillas, y removió y destruyó unas 200.000 piezas de aparatos explosivos", señaló la agencia en un comunicado el 12 de este mes.

"Si se hacen las contribuciones necesarias, el PMA abrirá finalmente toda la región, y será posible conducir desde las fronteras sureñas de Sudán hasta Jartum, e incluso llegar a Egipto por primera vez en una generación", agregó.

A pesar de los obstáculos, ya son visibles los progresos con la iniciativa para reparar carreteras.

"Por ejemplo, ir de Yei a Juba (unos 160 kilómetros) solía tomar dos días de automóvil. Ahora se puede llegar en tres horas y media", dijo Smerdon.

Las autoridades sudanesas dicen estar comprometidas con la apertura de las carreteras.

"No puede haber un desarrollo significativo sin una buena red de carreteras en el sur de Sudán. La política del gobierno es construir rutas modernas que conecten a varias partes del sur entre sí y con el mundo exterior", dijo el 10 de este mes ante el parlamento de la región el vicepresidente sudanés y jefe de gobierno en el sur, Salva Kiir.

El sur de Sudán goza de cierta autonomía gracias al acuerdo de paz que puso fin a la guerra civil el año pasado. La región tiene previsto someter a votación la posibilidad de separarse del resto del país en 2011.

La guerra civil enfrentó durante 20 años al gobierno islámico de Jartum y al rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLM).

El Ejército Popular de Liberación de Sudán, brazo armado del SPLM, combate por la autonomía del sur, donde la población es mayoritariamente negra y cristiana o animista, mientras que la del norte, en su mayoría árabe y musulmana, controla el gobierno central e intentó en 1983 aplicar en el país la ley islámica, lo que desencadenó el conflicto.

Esa guerra, la más antigua de África, causó la muerte de más de dos millones de personas, en su mayoría civiles y en gran medida por hambruna provocada por el conflicto, así como el desplazamiento de otros cuatro millones.

Kiir anunció que planeaba la construcción de una vía de tren para conectar Juba, la capital regional, con la ciudad portuaria keniata de Mombasa, sea a través de Uganda o del occidente de Kenia.

"También estamos discutiendo con la República Democrática del Congo (RDC) vincular Juba-Yei-Lasu con (la septentrional ciudad congoleña de) Kisangani para que (la RDC) abra sus mercados al sur de Sudán", indicó.

Rebecca Nyandeng, viuda del fundador del SPLM, John Garang, fue designada ministra de Transporte y Carreteras por el vicepresidente Kiir.

Garang murió en un accidente de helicóptero cuando regresaba de Uganda en julio del año pasado, apenas tres semanas después de haber asumido el cargo de vicepresidente.

El ex líder rebelde solía decir que en el sur sudanés no había carreteras "desde la Creación".

La mayor dificultad de Nyandeng será remover las minas antipersonal, legado mortal de varios conflictos bélicos.

Entre 500.000 y dos millones de minas han sido instaladas en Sudán, según MineTech International, una firma británica dedicada a la remoción de este tipo de explosivos y que opera en ese país africano.

La compañía indica que Sudán es uno de los 10 países con más minas activas en el mundo, lo que limita severamente las operaciones de las agencias humanitarias.

La Oficina de Acción contra las Minas, creada en 2003 por la ONU para coordinar todos los programas de remoción de estos artefactos en Sudán, estima que 155 comunidades y 4.270 kilómetros cuadrados de tierra están en riesgo en el sur del país.

Los explosivos fueron dejados tanto por fuerzas rebeldes como del gobierno.

La tarea de Nyandeng será dificultada también por las actividades del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), grupo rebelde ugandés que recluta a la fuerza niños y niñas como combatientes y mutila a sus víctimas. El LRA sigue actuando en el sur de Sudán.

En noviembre de 2005, el LRA mató a dos trabajadores dedicados a la remoción de minas, un sudanés y un iraquí, lo que llevó a la Fundación Suiza para la Acción contra las Minas a suspender temporalmente sus programas en el sur sudanés.

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