PETRÓLEO-AMÉRICA CENTRAL: Avanza refinería pese a críticas

El proyecto mexicano de construir una refinería en América Central choca contra obstáculos que lo hacen inviable, según observadores. Pero los gobiernos de esa región, así como la saliente administración del presidente Vicente Fox, aseguran que es una excelente idea que llegará a puerto.

A cuatro meses de las elecciones para escoger al sucesor de Fox y a nueve de terminar su gestión, el gobierno no baja la guardia en su propuesta. La refinería, que costaría 4.000 millones de dólares, se alimentaría de crudo mexicano y fabricaría derivados para México y sus vecinos centroamericanos, donde la producción petrolera es mínima.

"Apostamos a que la refinería —que será básicamente privada— se haga, pues nos conviene a todos", dijo a Tierramérica Salvador Beltrán del Río, director de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Energía de México.

A la administración Fox no le desaniman las sombrías perspectivas futuras de su país como exportador de crudo, ni la drástica caída de sus ventas petroleras hacia América Central, ni la descalificación que hizo al plan el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial que lleva la delantera en las encuestas.

Las ventas de crudo de México, cuyas reservas van en declive y por ahora sólo aseguran unos 13 años más de producción, abastecen apenas 1,2 por ciento del consumo anual de petróleo de América Central, donde Venezuela es el mayor vendedor de petróleo y sus derivados, seguido por Estados Unidos, Ecuador y Chile.

Entre marzo y fines de mayo, una firma consultora privada, contratada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estudiará en qué país centroamericano y bajo qué condiciones se podría construir la refinería.

Beltrán del Río dijo confiar en que la consultoría arroje buenas noticias y precisó que el gobierno apuesta a contribuir a la construcción de la refinería, pero a dejar su administración en manos privadas. "Es un proyecto que quedará blindado contra cualquier cambio político", apuntó.

La refinería es la estrella de un proyecto de integración energética sostenible entre México, América Central y Colombia, que incluye interconexión eléctrica, construcción de gasoductos e impulso de energías renovables y eficiencia energética, a un costo de 9.000 millones de dólares y apoyado por el BID.

Según el gobierno de Fox, el proyecto liberará a sus socios de problemas de abastecimiento, apuntalará la integración, disminuirá la contaminación, bajará los costos del transporte, fortalecerá la cooperación y hará de América Central una región más atractiva para las inversiones.

Pero lo que más entusiasma, por ahora, es la refinería.

El jefe de la Unidad de Energía de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Fernando Cuevas, dijo a Tierramérica que la planta generará empleos y atraerá inversiones en empresas ligadas al suministro de bienes y servicios.

Si se construye, "el principal beneficio será la entrada de un nuevo proveedor de productos derivados a la región centroamericana, lo cual permitiría incrementar la competencia. Eso podría traducirse en reducciones de precios en el ámbito de cada país, siempre y cuando el número de actores y el nivel de competencia fuera fuerte".

Añadió que hoy "existe una capacidad muy limitada de refinación en el mundo, la cual podría volverse crítica en los próximos cinco a 10 años si no se crean nuevas refinerías".

México promete abastecer a esa nueva planta con un promedio diario de 250.000 barriles de petróleo pesado.

En 2005 México produjo 3,3 millones de barriles por día, cifra ligeramente inferior a la del año precedente. Según diversos estudios y expertos, éste sería su techo, pues de ahora en adelante su producción comenzaría a descender.

Detrás de la promoción de la refinería mesoamericana está el hecho de que México, donde el petróleo es administrado por la empresa estatal Pemex, tiene poco dinero para construir una nueva refinería en su territorio y limitaciones legales para asociarse con firmas privadas.

Pemex puede recibir recursos privados y asociarse con otras empresas sólo si el negocio es en el extranjero. Por eso, y ante sus problemas financieros, en los últimos años gran parte del petróleo local pasó a refinarse en otros países.

El especialista David Shields, quien dirige en México una publicación especializada sobre temas de energía, señaló a Tierramérica que el plan mexicano de instalar una refinería en América Central no tiene "ninguna lógica". En ese proyecto "todo es más o menos un engaño", afirmó.

El crudo actual de México es muy pesado para transportarlo hacia esa región y dentro de unos cinco o seis años, cuando se complete la refinería, si no pasa algo extraordinario, Pemex ya no tendrá crudo suficiente para abastecerla, advirtió.

"Pero siempre se puede hacer un proyecto (que parece) inviable si es que hay apoyo político o económico como el del BID", añadió.

Roger Cerda, ex director del Instituto Nicaragüense de Energía y actual asesor del Banco Central de ese país, también cuestiona la construcción de la planta. "Es una propuesta sacada de la manga" con el afán de contrarrestar los crecientes negocios petroleros de Venezuela en América Central, dijo Cerda a Tierramérica.

"El problema es que se trata de un proyecto bastante ambicioso y costoso y que en el fondo sólo está inspirado en una coyuntura difícil, lo que podría hacerlo fracasar", opinó.

Los gobiernos de América Central ven en la propuesta mexicana una tabla de salvación para sus problemas de abastecimiento y esperan que salga humo blanco a fines de mayo, cuando los presidentes del área se reúnan para afinar el proyecto.

En América Central, sólo Guatemala produce petróleo, mientras que instalaciones de refinación únicamente existen en Costa Rica, El Salvador y Nicaragua. En el resto de países ese tipo de plantas fueron cerradas por problemas financieros y técnicos.

En 2004, la región importó 94,7 millones de barriles de hidrocarburos, de los cuales 83,5 por ciento correspondieron a derivados y únicamente 16,5 a crudos. El valor total de esta importación fue de 3.948 millones de dólares, 23,3 por ciento superior a la de 2003.

Beltrán del Río, de la Secretaría de Energía de México, aseguró que el plan no tiene freno, a menos que la consultoría que ahora estudia el tema lo rechace.

"México y Pemex aseguran que la refinería tendrá los recursos y el petróleo suficiente para garantizar su funcionamiento, pero si en un momento dado hay la posibilidad de que procese crudos de otros países, pues adelante, no nos oponemos para nada", declaró.

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 4 de marzo por la red latinoamericana de Tierramérica.

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