ESPAÑA: El anuncio más esperado de ETA

Aunque produjo conmoción, el anuncio de cese del fuego permanente de la organización vasca ETA era esperado desde hacía varias semanas en España. Las respuestas que ha recogido están marcadas por una tensa esperanza.

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había dicho el 10 de febrero que los españoles se encontraban "en el mejor momento en muchos años para empezar a ver el principio del fin de la violencia de ETA".

Zapatero aseveró entonces que poseía la información suficiente como para realizar esa predicción, aunque negó que su gobierno hubiese efectuado contactos o negociaciones con los terroristas.

Y el domingo, el secretario de Organización del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Blanco, reiteró que el cese de la violencia "está más cerca que nunca".

ETA anunció el miércoles en un comunicado "un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo de 2006", mientras el diario Gara adelantaba que publicaría este jueves una nueva declaración acerca de "este mismo motivo", que sin embargo no agregó nada nuevo al primer anuncio.
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En su mensaje del miércoles, ETA afirmó que "el objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria (País Vasco, en lengua vascuence) para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como Pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas".

"Los Estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático, sin ningún tipo de limitaciones. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada", añadió.

La organización sostuvo asimismo que "la superación del conflicto, aquí y ahora, es posible", y pidió a las autoridades de España y Francia "que respondan de manera positiva" y dejen de lado "la represión".

Junto al comunicado, el grupo grabó un vídeo en el que aparecen tres de sus miembros —con los rostros cubiertos por pañuelos blancos y "txapelas", las tradicionales boinas vascas, en las cabezas—, leyendo la declaración que una mujer relata en castellano.

La organización que propugna la independencia del País Vasco ha dado este paso tras un período de creciente debilitamiento y después de casi tres años en que sus atentados no causaban víctimas mortales. Sus últimos asesinatos, los de los policías Julián Envit Luna y Bonifacio Martín Hernando, fueron cometidos el 30 de mayo de 2003.

ETA (Euskadi ta Askatasuna, Patria Vasca y Libertad en vascuence) nació en la norteña ciudad de Bilbao el 31 de julio de 1959, durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), con el objetivo central de luchar por la independencia del País Vasco. En 1968 comenzó su acción violenta, que ha dejado hasta ahora 851 muertos. En 10 ocasiones anunció ceses del fuego. Su tregua más prolongada fue la de 1998-1999, que duró 14 meses.

Los éxitos de las fuerzas policiales de España y Francia en los últimos años fueron limitando cada vez más la capacidad operativa de la organización y desmantelando gradualmente su estructura.

Las acciones represivas más determinantes incluyeron la detención en Francia, el 3 de octubre de 2004, de su jefe político, Mikel Albisu, alias Mikel Antza, de su compañera Soledad Iparragirre, alias Anboto, y del número dos de la organización, Félix Alberto López de Lacalle, alias Mobutu.

En 2003 había caído el máximo responsable de los comandos, Ibon Fernández de Iradi, alias Susper.

Durante 2004 fueron detenidos 74 militantes y colaboradores en España y 57 en Francia, y descubiertos 17 valiosos refugios. A esto debe sumarse la intensa acción judicial sobre el entorno político, económico y social de ETA.

Sin embargo, el grupo mantuvo hasta hace pocos días lo que podría denominarse una acción de baja intensidad, con la colocación de artefactos explosivos de poca potencia, multiplicando en cambio las extorsiones a empresarios vascos para obtener recursos financieros.

El gobierno no manifestó euforia ante el anuncio del miércoles. Zapatero dijo que se requería "prudencia y cautela" y la unión de "todas las fuerzas políticas", puesto que "un proceso de paz después de tantos años de horror será largo y difícil".

La intervención de Zapatero tuvo lugar en el Congreso de los Diputados en el transcurso de una sesión de control al gobierno. El líder de la oposición y presidente del conservador Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, ofreció su apoyo al Poder Ejecutivo "para no pagar un precio político" y "para que el Estado de derecho siga funcionando".

Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz del grupo parlamentario socialista, dijo a IPS que "el comunicado es obviamente un acontecimiento auspicioso y generador de esperanza, pero serán los hechos los que demuestren que no se trata tan solo de retórica".

Además, "no me cansaré de invocar la necesidad de prudencia y cautela ante el proceso que se inicia, en el que tendremos siempre presentes a las víctimas del terrorismo. Y, sobre todo, no debemos caer en la impaciencia", añadió.

María San Gil, presidenta del PP en el País Vasco marcó un tono distinto al señalar que "era evidente que ETA algo tenía que hacer ante las continuas cesiones del gobierno de Zapatero". Al grupo le conviene que éste siga al frente del Poder Ejecutivo, según la dirigente.

Pero las palabras serenidad y cautela estuvieron en boca de casi todos los políticos. El líder de la catalana Convergència i Unió, Artur Mas, dijo a IPS que estaba esperanzado, pero "con toda la prudencia del mundo", y censuró la declaración de San Gil, que le había parecido "repugnante".

La áspera respuesta de San Gil fue suavizada después por Rajoy, quien tendió la mano al gobierno.

Pero el presidente del PP dejó muy claro que el anuncio "es una pausa pero no una renuncia a la actividad criminal", y subrayó que ETA quiere seguir existiendo, "no pide perdón a las víctimas" y pone "condiciones" para un proceso de autodeterminación.

Rajoy reiteró que "no se puede negociar políticamente ni pagar ningún precio político, porque entonces los terroristas habrían ganado".

El "lehendakari" (presidente de la comunidad autónoma vasca) Juan José Ibarretxe expresó que "es obligación de ETA no frustrar nunca más la ilusión de nuestro pueblo" y anunció el inicio de "un diálogo sin exclusiones" con todos los partidos vascos.

Salvador Ulayar, delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en la septentrional provincia de Navarra, aseveró que "lo que necesita la sociedad no es precisamente que le perdonen la vida los mafiosos, sino que digan dónde dejan las armas y cuándo hacen frente a sus responsabilidades".

El martes 28, Zapatero abrirá con Rajoy una ronda de conversaciones con los máximos dirigentes de todos los partidos. El segundo encuentro será con Ibarretxe.

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