ELECCIONES-ARGENTINA: Mujeres al centro de la escena

Las mujeres de Argentina, 13 años después de que entrara en vigor la ley de cupo femenino, ganaron un lugar destacado en la actividad política y muchas serán protagonistas en los comicios legislativos de este mes. Empero, la agenda de género viene unos cuantos pasos detrás de ellas.

Las elecciones del 23 de octubre, para renovar 24 escaños de los 72 del Senado y reemplazar a 127 de los 257 miembros actuales de la Cámara de Diputados, serán la primera prueba en las urnas que afronta el gobierno de Néstor Kirchner desde su asunción en mayo de 2003.

Pero ello no es la única particularidad de estos comicios. También se destaca la amplia participación de mujeres encabezando las listas de candidatos para ocupar escaños y las posibilidades ciertas que tienen de ganar en distritos clave.

"Es una alegría y una satisfacción que una acción afirmativa como la ley de cupo haya permitido poner un piso mínimo de participación que lleve ahora a las mujeres a ser protagonistas de estas elecciones", dijo a IPS María José Libertino, dirigente política y directora del Instituto Político y Social de la Mujer.

Consolidado este primer paso, la experta consideró que hay nuevos desafíos. "En primer lugar mostrar que no somos un colectivo uniforme", remarcó. Y, en este sentido, consideró necesario distinguir la labor de las mujeres que hacen avanzar la agenda de género, que no son tantas.

Esa agenda plantea la igualdad entre hombres y mujeres, el abandono de los estereotipos, el avance en temas de salud sexual y reproductiva, la legalización del aborto, la remuneración del trabajo doméstico, y el respeto por las minorías sexuales, entre otros asuntos que no están en debate en esta campaña.

En la oriental provincia de Buenos Aires, que con 37,2 por ciento del padrón es el distrito más importante de los 24 en que está dividido el país, las encuestas de opinión de voto ubican a tres mujeres como las preferidas del electorado para ocupar las tres bancas que le corresponden a cada estado en el Senado nacional.

Las tres están a la cabeza de las listas de candidatos y según las adhesiones que consigan arrastrarán o no con ellas a un candidato varón. La norma electoral indica que el partido ganador se queda con dos de esos tres escaños.

La favorita en esta competencia, con la adhesión de 40 por ciento de los consultados, es la actual senadora Cristina Fernández, la esposa del presidente Kirchner y representante de la Alianza Frente para la Victoria, un acuerdo de parte del gobernante Partido Justicialista (peronista) con otras corrientes políticas.

En segundo lugar aparece la diputada Hilda González, esposa del ex presidente interino Eduardo Duhalde (2002-2003), quien se postula por el Partido Justicialista bonaerense.

"Fernández y González buscan la identificación en distintos electorados. La primera se muestra como una mujer autónoma sin alardear de su relación con el presidente", interpretó Libertino. En cambio, González "aparece ante los votantes como una buena esposa y madre", porque ese es el perfil que le conviene cultivar, abundó.

En tercer lugar en las encuestas aparece Marta Maffei, representante de la centroizquierdista Afirmación para una República de Iguales (ARI), aunque tiene una carrera independiente. Es maestra y fue presidenta de la Confederación de Trabajadores de la Educación en la República Argentina. A pesar de la importante adhesión que recibe, es difícil que le alcancen los votos para llegar al Senado.

En la ciudad de Buenos Aires, donde sufraga 10,2 por ciento de los votantes argentinos, encabeza las encuestas para ganar un lugar en la Cámara de Diputados también una mujer, la abogada Elisa Carrió, líder del ARI, quien presenta un discurso independiente, pero en cierto punto "despreciativo" de los hombres, dijo Libertino.

Si bien Carrió distingue su posición personal de la de otros miembros de su partido, es contraria a la legalización del aborto y tampoco se destaca por acompañar los reclamos de las mujeres por una mayor igualdad de oportunidades.

En caso de que el 23 de este mes se confirmen en las urnas los resultados de los sondeos previos, al menos la mitad de los votantes argentinos habrá elegido a una mujer para que los represente en alguna de las dos cámaras del Congreso, una posibilidad impensada hace sólo 20 años.

A partir de la sanción de la ley de cupo, los partidos políticos se vieron obligados a incluir al menos 30 por ciento de mujeres en las listas de candidatos al parlamento, intercalándolas entre los primeros lugares. Pero, salvo excepciones, las postulantes solían quedar en segundo lugar detrás de un político varón que por lo general encabezaba la papeleta.

Para estos próximos comicios, ellas ganaron un lugar propio en una amplia diversidad de partidos y en distintos distritos electorales. Además de las candidatas ya mencionadas se presentan otras que lideran agrupaciones de menor estructura, con escasas o nulas posibilidades de incidir en estas elecciones, pero que se preparan para el futuro.

Es el caso de Patricia Bullrich, del centrista Unión por Todos y ex ministra de Trabajo del frustrado gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001), o la dirigente izquierdista Vilma Ripoll, ambas de la capital argentina.

También se sumaron a la puja mujeres provenientes del mundo del espectáculo como las veteranas vedettes Moria Casán y Zulma Faiad.

Pero sus postulaciones parecen constituir el fin de una tendencia impulsada en su momento por el ex presidente Carlos Menem (1989-1999), que catapultó a la política a miembros conspicuos de la farándula o el deporte, como el piloto de Fórmula 1 Carlos Reutemann o el actual vicepresidente, Daniel Scioli, quien fue campeón mundial de motonáutica.

No obstante esta diversidad, los temas de género no logran subir en la agenda de prioridades políticas. Más aún, muchas de las favoritas rechazan reivindicar esos. Por ejemplo, ninguna de las candidatas favoritas está de acuerdo con despenalizar el aborto.

La gestión de Kirchner fue favorable a temas como salud sexual y reproductiva, que ya cuenta con una ley nacional de avanzada, pero no son asuntos de prioridad para su esposa, la senadora Fernández que, según confían sus allegados, prefiere dar el debate sobre temas tradicionales de la política como la ley de presupuesto.

Respecto de los vicios que dañaron profundamente la imagen de la actividad política en los años 90, el protagonismo de las mujeres no parece hasta el momento garantizar una acción más transparente y alejada del "clientelismo" que caracterizaba a las elecciones de la última década.

Cuando faltan menos de 20 días para los comicios, un matutino publicó que el sector liderado por Kirchner estaba, supuestamente, repartiendo electrodomésticos, colchones y chapas a habitantes de la zona más pobre de la provincia de Buenos Aires, donde su esposa pelea por una banca de senadora. Los productos eran enviados, acusaba el diario, desde el Ministerio de Acción Social, a cargo de la hermana del presidente, Alicia Kirchner.

El mismo periódico aseguró que también González era favorecida por esta supuesta "compra de votos", al señalar que una de sus colaboradoras, la vicegobernadora Graciela Gianetassio, había enviado cheques personales con fondos públicos a familias de ese mismo distrito que necesitaban asistencia social. (

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